Cartas al director
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La libertad era esto

Los lectores escriben del concepto de libertad, de pagar por el uso de las carreteras, la formación profesional y la ley de ‘riders’

Varias personas, en la terraza de un bar en Ribadeo, Lugo.
Varias personas, en la terraza de un bar en Ribadeo, Lugo.Carlos Castro / Europa Press

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Elegir dónde, cómo o con quién vivir. Optar por una profesión o dedicación. Profesar, o no, una religión. Pensar y expresar lo que opinas, reunirte, leer, aprender, estudiar, informarte o informar sin temor. Tener o no tener pareja o hijos. Moverte sin fronteras, alambradas o muros. Elegir a tus representantes políticos, al presidente de tu comunidad o a tus amigos. Poder mantener, si eres mujer, un embarazo no deseado o interrumpirlo sin temor a la cárcel o a la muerte. Poder tener una muerte digna si el sufrimiento es insoportable. En resumen, poder ser dueño de tu vida, de tus pensamientos y de tus acciones con responsabilidad, esto es lo yo creía que era la libertad. Pues estaba equivocado. Resulta que libertad es ir de misa a los toros, pasando por la cervezita en la terraza, con una pulserita en la muñeca. Quién lo hubiera dicho.

Sebastián Fernández Izquierdo. Petrer (Alicante)

Doble peaje

A ver si me entero. Por un lado, el Gobierno de Sánchez acordó no renovar las concesiones de las autopistas de peaje para que fueran gratuitas, y por otro, se nos anuncia que pagaremos peaje por las autovías a partir de 2024. Como diría José Mota, las gallinas que entran por las que salen, lo que se pierde por lo que se gana. Pero hay un detalle que se olvida: las autovías, como el resto de carreteras nacionales, ya las hemos pagado vía impuestos, por lo que cobrar ahora un peaje supone recaudar dos veces por lo mismo, una suerte de doble imposición por vía asfáltica. Sin olvidar ese otro principio asentado en nuestro ordenamiento jurídico que dice Non bis in idem, no se puede sancionar dos veces a una persona por el mismo hecho, y que bien podría aplicarse por analogía. No sé, pero si echamos cuentas, a mí me sale a devolver.

Gonzalo de Miguel Renedo. Logroño

Varios repartidores de comida para llevar a domicilio.
Varios repartidores de comida para llevar a domicilio. Albert Garcia

La ley de ‘riders’

Ser rider es un trabajo flexible y a la vez muy duro. La nueva ley de riders mejora sustancialmente sus condiciones laborales de falsos autónomos, aunque no gusta a todo el colectivo. La ley supone, entre otros, protección ante incapacidad, vacaciones pagadas y desempleo. Además, hará que el algoritmo utilizado para asignarles las tareas sea transparente. Pretender derechos, sin asumir obligaciones, resulta asimétrico. Y el “autónomo mejorado” que proponen, discrimina a los autónomos actuales. Esta ley es un triunfo, no un ataque. Recordemos que todo empezó cuando un rider denunció a una plataforma para que lo reconocieran como empleado.

Paula Fernández. Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona)

Perplejidad

El artículo de opinión de Antonio Caño publicado el miércoles me produjo perplejidad. Tildar a la izquierda de trumpista habiendo sido testigo de la campaña de Isabel Díaz Ayuso en Madrid y de haber visto las formas de los diputados de la derecha en las sesiones parlamentarias no es para menos. El Gobierno de coalición habrá cometido errores, pocos, para todo lo que les ha caído encima, la “herencia recibida” y el ser pioneros, pero creo que de trumpismo no se les debe acusar.

Ana Romo. Barcelona

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