Columna
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De abuelas a madrastras

El incendio de Moria ha revelado cómo el cansancio de la población local ante la inacción de las autoridades acaba volviéndose contra las víctimas, los refugiados. Una atmósfera lesiva para la convivencia y peligrosa para la política

Refugiados y migrantes provenientes del campo de Moria hacen fila para entrar en un nuevo campo temporal, este viernes en la isla de Lesbos (Grecia).
Refugiados y migrantes provenientes del campo de Moria hacen fila para entrar en un nuevo campo temporal, este viernes en la isla de Lesbos (Grecia).ELIAS MARCOU / Reuters

El incendio que ha arrasado el campo de refugiados de Moria no es un infortunio o una fatalidad que añadir a las que sobrellevan sus involuntarios habitantes, sino consecuencia directa de la negligencia política en la gestión de una realidad inexcusable: el mundo en movimiento; lo global, cada más presente y acuciante, sea un virus o uno de tantos éxodos. La desdichada suerte de las 12.000 personas atrapadas en Lesbos no solo ha probado el fracaso de ...

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