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Lufthansa reconoce por primera vez que formó parte “claramente” del sistema nazi

Un grupo de historiadores alemanes asegura que la compañía aérea recurrió a más de 10.000 trabajadores forzados

Lufthansa sistema nazi

La aerolínea alemana Lufthansa ha reconocido esta semana su responsabilidad durante el nacionalsocialismo y ha encargado un exhaustivo estudio científico sobre el papel que desempeñó durante esa época, especialmente sobre la explotación de trabajadores forzosos. Hasta ahora siempre había mostrado reticencias por revisar este pasado alegando que la empresa que operó entre 1926 y 1945 no tenía nada que ver con la Lufthansa posterior a 1953.

Lufthansa formó parte claramente del sistema”, afirmó el director general de la aerolínea, Carsten Spohr, este martes por la tarde en una rueda de prensa en la sede central del grupo en el aeropuerto de Fráncfort, con motivo del centenario de su fundación que se celebrará el próximo mes de abril. Esto incluyó el rearme inicialmente secreto como “fuerza aérea clandestina”, la integración en la economía de guerra nazi y la explotación sin escrúpulos de trabajadores forzados en talleres y fábricas de armamento.

Con motivo del aniversario, Lufthansa ha encargado un nuevo análisis científico en el que se analiza críticamente este periodo. El estudio de los historiadores Hartmut Berghoff, Manfred Grieger y Jörg Lesczenski se publicará en forma de libro y estará disponible en unas semanas. Asimismo, una exposición en el nuevo centro de conferencias y visitantes también aborda, entre otras cosas, la evolución durante el régimen nacionalsocialista en Alemania. No es habitual que las empresas alemanas revisen su pasado. Según un estudio de la Sociedad de Historia Empresarial, ni siquiera el 8% de las empresas alemanas han analizado de forma profesional su propio papel en el nazismo.

“Lufthansa fue una empresa del nacionalsocialismo”, indicó el historiador Manfred Grieger durante la comparecencia pública al describir los estrechos vínculos de la aerolínea con la administración de Adolf Hitler. “Esta simbiosis supuso la perdición de Lufthansa al final de la guerra mundial”, explicó. “La empresa se hundió por completo con el régimen al que se había encadenado”.

La actual Deutsche Lufthansa AG no es la sucesora legal de la Deutsche Luft Hansa AG, fundada en 1926 y que entonces se escribía en dos palabras. La empresa desapareció con el régimen nazi en 1945. Formalmente, la primera Luft Hansa dejó de existir en 1946 con su liquidación por parte de los aliados, aunque se aseguró los derechos del nombre, la combinación de colores característica y el icónico símbolo de la grulla. Sin embargo, dado que el grupo quiere celebrar este año el centenario de Lufthansa, para Spohr no hay duda de que también había que examinar detenidamente el capítulo más oscuro de la historia alemana hasta la fecha, algo que en su opinión no se ha hecho de forma “suficiente” ni en las descripciones históricas de la primera ni de la segunda Lufthansa.

Según Grieger, no hay duda de que Luft Hansa se alineó estrechamente y de manera voluntaria a los nuevos gobernantes y a la toma del poder por parte de los nacionalsocialistas a partir de 1933. En un primer momento, se convirtió en una aerolínea estatal subvencionada y, desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, pasó de ser una empresa aeronáutica a una empresa armamentística, que finalmente se convirtió en la unidad estructural de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe).

El miembro del consejo de administración Erhard Milch ascendió en 1933 a secretario de Estado del Ministerio del Aire del Reich. Esta doble función de Milch convirtió a Lufthansa, cuyos accionistas eran principalmente organismos estatales y municipales, en “la empresa del nacionalsocialismo”, como indica Grieger. Ese mismo año, Luft Hansa se convirtió en la Sociedad Anónima Deutsche Lufthansa Aktiengesellschaft.

De acuerdo con el historiador, este rápido acercamiento no fue tanto una expresión de convicciones políticas como motivaciones económicas. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, la empresa construyó en Tempelhof (Berlín), una planta para equipos de radiolocalización y se hizo cargo de las reparaciones en el frente. En 1944 la empresa obtuvo dos tercios de sus ingresos totales con pedidos de armamento. Para poder prestar estos servicios, la empresa también recurrió a más de 10.000 trabajadores forzados: ucranios deportados, pero también judíos alemanes. “No se hicieron preguntas cuando estas personas fueron trasladadas a las cámaras de gas. Eran judíos berlineses con los que podían comunicarse. Es difícil de entender”, criticó Grieger.

Para el historiador, no hay duda de que la primera Lufthansa, debido a su intensa implicación en la industria armamentística, incluido el empleo de estas decenas de miles de trabajadores forzados, se convirtió en “protagonista y beneficiaria de la economía de guerra nazi”.

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