Bruselas expedienta al Reino Unido por violar el acuerdo del Brexit y tolerar el contrabando en Irlanda del Norte

Los expedientes pueden acabar ante el Tribunal de la UE, que puede imponer a Londres sanciones multimillonarias

El vicepresidente de la Comisión Europea encargado de las relaciones con el Reino Unido, Maros Sefcovic, este miércoles en Bruselas.
El vicepresidente de la Comisión Europea encargado de las relaciones con el Reino Unido, Maros Sefcovic, este miércoles en Bruselas.OLIVIER HOSLET (EFE)

Los acuerdos del Brexit se resquebrajan por momentos. La Comisión Europea ha iniciado este miércoles otros dos procedimientos de infracción contra el Reino Unido por su presunta violación de los términos pactados en relación con el comercio con Irlanda del Norte. Los expedientes se añaden al abierto en marzo del año pasado, que había quedado en suspenso hasta que ha sido reactivado esta semana después de que el Gobierno de Boris Johnson presentase un proyecto de ley para invalidar unilateralmente el Protocolo de Irlanda. Bruselas acusa ahora a Londres de haber incumplido los compromisos de control aduanero, lo que está facilitando el contrabando en Irlanda del Norte y la entrada de productos ilegales en el mercado comunitario a través de Irlanda.

“No es aceptable la violación de tratados internacionales”, ha señalado el vicepresidente de la Comisión Europea encargado de las relaciones con Londres, Maros Sefcovic. Bruselas advierte de que los tres procedimientos abiertos pueden desembocar en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que podría imponer a Londres una sanción multimillonaria o, incluso, una cuantiosa multa diaria hasta que el Reino Unido cumpla lo previsto en los acuerdos para su salida de la UE.

Una sanción europea después de más de dos años de consumarse el Brexit podría incendiar a las filas conservadoras de Johnson, en particular al ala más euroescéptica de un partido que asegura haberse librado para siempre de toda tutela comunitaria. Los expedientes llegan, además, al día siguiente de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos suspendiera las deportaciones desde Reino Unido a Ruanda de migrantes irregulares sin ninguna relación con ese país africano. El Tribunal es una institución ajena a la UE; pero en el imaginario eurófobo de los aliados de Johnson representa el mismo orden supranacional del que abominan. Sefcovic, no obstante, ha aclarado: “No buscamos una victoria política, solo queremos una solución que funcione”.

El Protocolo de Irlanda es parte del acuerdo de salida de la UE, y permite a las empresas de la provincia británica de Irlanda del Norte tener acceso prácticamente ilimitado al mercado comunitario. Para evitar la colocación de una frontera entre las dos partes de Irlanda (la europea y la británica), el protocolo prevé ciertos controles aduaneros y fitosanitarios que permitan el tráfico de bienes transfronterizos al tiempo que impiden la entrada de productos peligrosos o ilegales en el circuito del mercado europeo.

Bruselas asegura que Londres ha incumplido el protocolo y ha dejado sin control el comercio entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido, lo que está facilitando el contrabando y poniendo en peligro la integridad del mercado único europeo. “El contrabando no es un problema teórico, sino muy real”, señalan fuentes comunitarias. “A lo largo de 2021, se han confiscado en Irlanda aparatos electrónicos ilegales, teléfonos, cigarrillos, cocaína o heroína”, añaden las mismas fuentes, que aseguran que “las cantidades incautadas han sido siempre significativas”.

Los expedientes de infracción abiertos este miércoles denuncian la falta de infraestructuras para controles fronterizos que Londres se había comprometido a construir, y la ausencia de información en tiempo real que las autoridades aduaneras británicas debían facilitar a las europeas. En ambos casos, se ha dado el primer paso, consistente en una carta de emplazamiento que da a Londres dos meses para contestar. El siguiente paso sería un dictamen motivado, con las acusaciones detalladas contra Londres. Y si no se alcanza un acuerdo sobre las posibles soluciones, la Comisión presentaría una denuncia ante el Tribunal de Justicia de la UE, que, en base al acuerdo del Brexit, puede imponer al Reino Unido el mismo tipo de multas que a cualquier socio comunitario.

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Sefcovic ha reconocido que la confianza de Bruselas en el ejecutivo de Johnson se encuentra bajo mínimos, después de que Londres haya incumplido durante más de dos años los compromisos previstos en el Protocolo de Irlanda y de que se haya negado siquiera a negociar las soluciones ofrecidas por Bruselas el pasado mes de febrero. “El hecho de que tengamos que abrir un procedimiento de infracción en un momento como este [con una guerra en el continente] muestra la confianza que queda”, ha señalado el vicepresidente de la Comisión.

Londres supedita cualquier medida sobre el terreno a una renegociación de todo el protocolo, aceptado por Johnson después de que la anterior primera ministra británica se negase a dejar a Irlanda del Norte en el mercado europeo y a establecer una frontera entre esa provincia británica y el resto del país. La UE se niega en redondo a cualquier renegociación. “El protocolo fue fruto de laboriosas negociaciones para lograr tres objetivos: mantener la paz en Irlanda, evitar una frontera dura entre las dos partes de la isla y preservar la seguridad del mercado europeo”, ha recordado Sefcovic.

La UE descarta cualquier tipo de renegociación e insiste en que el acuerdo fue firmado y ratificado tanto por el Reino Unido como por los 27 Estados de la Unión y en que no se podrá encontrar una solución mejor para esos tres objetivos. Y Sefcovic se ha mostrado convencido de que Londres pagará un precio a nivel internacional por su ruptura unilateral de lo pactado: “Otros socios de Reino Unido verán lo que está pasando y cuando negocien con ellos se preguntarán cuánto tiempo tardarán, dos o tres años, en violar lo acordado”.

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