El candidato ultra Éric Zemmour, condenado por “provocación al odio racial” por unas declaraciones contra migrantes menores

El aspirante presidencial francés adelanta que apelará la multa de 10.000 euros y se dice “víctima de una justicia política”

El candidato presidencial de ultraderecha francés Éric Zemmour, condenado este lunes a una multa por provocación al odio racial
El candidato presidencial de ultraderecha francés Éric Zemmour, condenado este lunes a una multa por provocación al odio racialFrancois Mori (AP)

El candidato presidencial francés de ultraderecha Éric Zemmour ha sido condenado este lunes a una multa de 10.000 euros por “provocación al odio racial”, por afirmar en 2020 en un programa de televisión en el que trabajaba como polemista que los menores migrantes no acompañados son “ladrones”, “asesinos” y “violadores”. El hombre que busca ahora dirigir Francia con un discurso de campaña marcadamente antiinmigrantes ha calificado la sentencia de “ideológica y estúpida” y ha anunciado que apelará el fallo —ni el primero ni el último que tiene pendientes, entre otros uno por negación de crímenes contra la humanidad este mismo jueves— porque se siente, dice, “víctima de una justicia política”.

Los hechos a los que se refiere el fallo francés datan de cuando Zemmour ni siquiera barajaba aún la posibilidad de entrar en campaña, pero recuerdan a las acusaciones de “violadores” y “criminales” que lanzó el estadounidense Donald Trump contra los mexicanos al anunciar su candidatura en 2015. En España, el año pasado, la Audiencia Provincial de Madrid desestimó un recurso contra Vox para que retirara unos carteles electorales en Madrid contra menores migrantes. En los afiches, se enfrentaba la imagen de un menor inmigrante (“un mena”, se podía leer) y una mujer mayor (“tu abuela”), comparando el supuesto coste público de mantener a los niños sin familia que llegan a España con la pensión media de un jubilado.

Con su sentencia, el tribunal correccional de Versalles, en las afueras de París, ha aceptado la petición de la Fiscalía, que había reclamado para Zemmour una pena de 100 euros de multa diarios durante 100 días, con la posibilidad de ordenar su puesta en prisión si se niega a pagar. El motivo son las declaraciones contra los menores migrantes no acompañados que hizo el 29 de septiembre de 2020 en la cadena de televisión CNews en la que entonces trabajaba como polemista, y cuyo responsable también ha sido condenado a otros 3.000 euros de multa, como ha revelado el abogado de la acusación civil. “No se les ha perdido nada aquí, son ladrones, son asesinos, son violadores, eso es todo lo que son”, declaró Zemmour durante una tertulia sobre el ataque con cuchillo perpetrado ante la antigua sede de la revista satírica Charlie Hebdo unos días antes y que dejó dos heridos. Según se supo en esos momentos, el agresor, un joven paquistaní, mintió sobre su edad a su llegada a Francia, haciéndose pasar por menor para poder beneficiarse de algunas de las ayudas sociales previstas para los menores que llegan de forma irregular y solos al país.

Lejos de retractarse, el candidato presidencial ultra, que no acudió este lunes a la lectura de la sentencia —y que también se ausentó del juicio en noviembre— no ha tardado en contraatacar. En un comunicado emitido nada más conocer el fallo, afirma que este supone “la condena de un espíritu libre por un sistema judicial invadido por ideólogos” y evoca un informe del Senado del año pasado que concluye que “las infracciones cometidas por jóvenes en situación precaria son cada vez más numerosas, graves y violentas”.

Lo que no dice Zemmour ni en su comunicado ni en sus reiteradas acusaciones públicas contra los migrantes, menores o no, es que ese mismo informe subrayaba también que “una gran mayoría de los hechos delictivos cometidos por menores extranjeros o por personas que se hacen pasar por tales no son en realidad MENA [menores extranjeros no acompañados] a cargo de la ASE [Ayuda Social a la Infancia], sino sobre todo jóvenes en situación de precariedad que presentan un perfil sociológico distinto”.

Según Zemmour, su persecución judicial se debe a que se ha presentado a las elecciones presidenciales de abril.

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“Tengo un expediente judicial cargado porque me quieren demonizar, quieren hacerme callar mediante la justicia, porque soy el único candidato que plantea la cuestión de la inmigración y el gran remplazo”, sostuvo poco después ante periodistas en París en referencia a la teoría conspirativa que promueve, según la cual la población de raíz europea está siendo sustituida en Europa por una población africana y árabe.

No es la primera vez que Zemmour es condenado por declaraciones antiinmigrantes o directamente xenófobas. En la última década, el hoy candidato presidencial ha sido llevado a tribunales una quincena de veces y al menos en dos ocasiones ha sido condenado en firme a una multa, tanto por “provocación al odio racial” como por “provocación al odio religioso”, en 2011 y 2019, respectivamente.

Procesos pendientes

El candidato ultra, quien tras un fuerte impulso en otoño está viviendo un estancamiento en las encuestas —los últimos sondeos lo colocan en cuarto lugar de intención de voto (alrededor de 13%)— tiene además varios procesos pendientes. Este jueves será juzgado por negación de crimen contra la humanidad por haber afirmado, en octubre de 2019 de nuevo en la cadena CNews que el mariscal Philippe Pétain, jefe del régimen colaboracionista de Vichy, había “salvado” a los judíos franceses. La justicia lo absolvió en primera instancia en febrero de 2021, pero la acusación civil apeló y el nuevo juicio comenzará esta semana. El pasado viernes, un tribunal de París fijó además para mayo de 2023 un nuevo juicio contra Zemmour, esta vez por difamación agravada, por unas declaraciones que realizó también en 2019 contra el “movimiento feminista” y el “movimiento LGTBI”.

Además, según adelantó la prensa este domingo, varias sociedades y personalidades del cine, entre ellas la compañía Gaumont y los realizadores Luc Besson y François Ozon han emprendido acciones legales contra Zemmour por haber utilizado sin autorización imágenes suyas en el vídeo con el que lanzó su campaña a las presidenciales. La fecha de la primera vista ante el tribunal judicial de París ha sido fijada para el 27 de enero, según la Agencia France Presse.

¿Marine Le Pen, menos extremista que Zemmour?

La irrupción en la carrera presidencial del polemista ultra ha supuesto una fuerte sacudida en el campo de la derecha y, sobre todo, de la ultraderecha francesa dominada hasta entonces por Marine Le Pen. La llegada de Zemmour ha desbaratado las predicciones que hasta el verano pasado daban por sentado que la segunda vuelta de abril se celebraría entre la líder del Reagrupamiento Nacional (RN) y el presidente saliente, Emmanuel Macron. Aunque el fulgurante ascenso inicial de Zemmour se ha frenado en las encuestas, su figura ha servido para hacer parecer menos extremista a Le Pen, si bien los efectos de este cambio de imagen no están aún claros, a poco menos de tres meses de la cita con las urnas.

En el barómetro sobre el RN que el instituto Kantar Public realiza cada año para Le Monde y Franceinfo, solo el 40% de los franceses consideran a Le Pen como representante de una “extrema derecha nacionalista y xenófoba” (11 puntos menos que en 2018), frente al 64% que usan esa definición para Zemmour. También el rechazo a Le Pen es menos masivo que a Zemmour: mientras que solo el 21% dice desear la victoria de la líder del RN, apenas 8% desea ver al polemista ultra al frente del Elíseo. Aun así, el 50% de los franceses considera aún a Le Pen como un “peligro para la democracia”, muy por encima que a Macron (31%) o incluso el líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon (29%), aunque en esto Zemmour también se lleva la palma de la peligrosidad: el 62% de los sondeados considera que constituye un peligro para la democracia en Francia.

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Sobre la firma

Silvia Ayuso

Corresponsal en París. Previamente formó parte del equipo de EL PAÍS en Washington. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y posteriormente en la alemana Dpa, para la que también fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.

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