Biden pide a la comunidad internacional “cerrar filas” ante el auge de las autocracias

El presidente inaugura la polémica cumbre sobre la democracia, impulsada por él, y que ha provocado las críticas de Rusia y China, países excluidos de la cita y que dicen que genera divisiones

Joe Biden, este jueves, en la inauguración de la cumbre internacional de líderes por la democracia, celebrada de forma virtual y promovida por Washington. Vídeo: LEAH MILLIS (REUTERS)| EFE

Joe Biden inauguró este jueves la Cumbre internacional por la Democracia con un mensaje de alarma por los crecientes ataques que recibe el modelo democrático. También hizo un llamamiento a la comunidad internacional a “cerrar filas” y alcanzar “compromisos concretos” ante el auge de los regímenes autoritarios. La cita, una iniciativa personal del presidente de Estados Unidos, se celebró de forma virtual la misma semana en la que Washington impulsó un boicoteo diplomático a los Juegos de Invierno de Pekín por abusos a los derechos humanos ―una acción a la que países como Francia han declinado por ahora sumarse―, o lanzó una ola de sanciones al Gobierno populista de Nayib Bukele en El Salvador, también en solitario. La cumbre tiene lugar en un momento en el que se hace palpable que ese bloque que Biden reclama no está consolidado.

Pedro Sanchez y Jose Manuel Albares asisten virtualmente desde Madrid a la Cumbre por la Democracia,Vídeo: BORJA PUIG DE LA BELLACASA | EFE

El líder estadounidense advirtió de la “presión de los autócratas”. “Buscan ganar más poder, exportar y expandir su influencia en el mundo y justificar sus prácticas represivas como una forma más eficiente de afrontar los retos actuales. Así es como lo venden”, señaló. El régimen chino, uno de los excluidos de esta convocatoria, publicó este fin de semana un documento titulado ni más ni menos que China, una democracia que funciona en el que argumenta que “no hay un modelo fijo de democracia”. El texto defiende que el sistema autoritario chino ha funcionado mejor ante un problema como la pandemia que el de Estados Unidos, donde ha dominado la “polarización”.

Biden habló de los “continuos y alarmantes desafíos” a los que se enfrentan las democracias y los derechos humanos. La democracia, como le gusta repetir, “no pasa por accidente” y no se puede dar por descontada. De ahí que reclamase “defensores” para la causa. El mandatario puso como ejemplo los retrocesos reflejados en informes anuales de organizaciones como Freedom House o el Instituto de Democracia y Asistencia Electoral. Animó a los líderes y a la sociedad civil de países democráticos a “cerrar filas”; a reafirmar sus valores compartidos; y a llegar a compromisos concretos para combatir el autoritarismo y promover los derechos humanos en todo el mundo.

Las complicaciones surgen a la hora de materializar esas ideas. La propia lista de países invitados a esta conferencia ha resultado polémica. Estados Unidos ha invitado a Brasil, Irak o Filipinas, pero ha excluido a Rusia, El Salvador, Guatemala o Nicaragua. Tanto el régimen de Xi Jinping como Moscú han criticado la cumbre como una forma de crear divisiones.

Biden citó las últimas palabras que el congresista John Lewis, uno de los últimos iconos de la lucha por los Derechos Civiles de los años sesenta, fallecido el año pasado: “La democracia no es un estado, es un acto”. Como gesto en esta dirección, ha anunciado la donación de 424 millones de dólares para programas de lucha anticorrupción y la promoción de medios de comunicación independientes. Tras Biden tomaron la palabra líderes como la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien alertó de la “erosión de la democracia”: “La silenciosa propagación de las autocracias puede darse muy rápidamente, afirmó”. Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, defendió “un nuevo contrato social” para luchar contra la desigualdad económica, uno de los factores que a su juicio más debilita la democracia, y así “restablecer la confianza y credibilidad en las instituciones”.

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Sobre la firma

Amanda Mars

Corresponsal jefe de EL PAÍS en EE UU. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Desde 2017 vive en Washington. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

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