El fiscal pide no dejar impune la muerte del afroamericano Ahmaud Arbery, tiroteado por un blanco

Un jurado de Georgia juzga a tres hombres que persiguieron y mataron a un joven negro que había salido a correr por su vecindario

Manifestantes pidiendo justicia por la muerte del afroamericano Ahmaud Arbery, congregados el lunes 22 de noviembre cerca del tribunal de Brunswick.
Manifestantes pidiendo justicia por la muerte del afroamericano Ahmaud Arbery, congregados el lunes 22 de noviembre cerca del tribunal de Brunswick.Sean Rayford (AFP)

El sobrecogedor vídeo, 36 temblorosos segundos que dejan poco espacio a la imaginación, muestra cómo Travis McMichael dispara tres tiros a quemarropa a Ahmaud Arbery, un hombre negro desarmado, de 25 años, que había salido ese domingo de febrero de 2020 a correr por un suburbio residencial de Brunswick, en el Estado de Georgia. Gregory McMichael, antiguo policía de 65 años y padre de aquel, contempla la escena, pistola en mano, subido a la parte trasera de una camioneta descubierta, con la que ambos habían acorralado a la víctima tras perseguirla durante cinco minutos. Un tercer hombre, William Roddie Bryan, de 52 años, graba con el móvil desde el interior de su vehículo, a bordo de otra furgoneta que se había sumado a la persecución al verlos pasar por delante de su casa. En el vídeo, filtrado en las redes sociales en mayo del año pasado por el padre, se oye cómo Bryan también carga, fuera de plano, su revólver.

Tras 10 jornadas de testimonios en un tribunal de Brunswick, este lunes ha comenzado la exposición final de motivos de uno de los juicios que más expectación ha despertado en los últimos tiempos en Estados Unidos. Los tres acusados se enfrentan a nueve cargos, entre ellos, los de asesinato y asalto con agravante. El jurado, abrumadoramente blanco (solo uno de los 12 miembros es afroamericano en un Estado con un 30% de población negra) tendrá que resolver dos asuntos fundamentales. El primero: ¿tenían derecho los McMichael y Bryan a perseguir a Arbery por su vecindario? La defensa, que se escuda en la figura del “arresto ciudadano”, alega que lo hicieron ante una creciente ola de criminalidad y que solo estaban defendiendo a los suyos; la fiscalía, que pide que no quede impune esa muerte, lo ha negado de nuevo y definió el suceso la semana pasada como “un linchamiento puesto al día”. “Los tres acusados persiguieron a Arbery solo por ser un hombre negro que corría por la calle. Lo mataron no porque supusiera una amenaza, sino porque no se quiso detener a hablar con ellos”, ha argumentado este lunes la fiscal Linda Dunikoski, según recoge AP. Los McMichael dijeron a la policía aquel día que habían visto a la víctima en imágenes tomadas por las cámaras de seguridad entrar varias veces en una casa en construcción en la misma calle en la que ellos vivían. Según sus familiares, el chico era un amante de los deportes, estrella del fútbol americano en el instituto y un hombre “bueno y generoso”.

La segunda pregunta es: cuando Travis McMichael, de 35 años, disparó... ¿actuó en defensa propia, como sostienen los abogados?

Travis dijo al jurado el miércoles que solo estaba intentando detener a Arbery hasta que llegara la policía. Y que cuando sacó su arma confiaba en que este se rindiera. Disparó, añadió, al sentir que Arbery podía arrebatársela. McMichael no dijo que, según consta en el sumario, uno de los tres profirió un insulto racista momentos después de la muerte de Arbery. Tampoco que su camioneta lucía una bandera confederada en la matrícula, símbolo asociado a la nostalgia por el esclavismo.

Los tres acusados no fueron detenidos hasta unos meses después de aquel domingo. Según la ley de Georgia, que arrastra normas heredadas de los tiempos de la Guerra de Secesión, aparentemente habían hecho lo correcto amparándose en la figura del arresto ciudadano, que estuvo en vigor entre 1863 y el año pasado y que en tiempos de esclavitud y linchamientos servía para exonerar a quienes que se tomaban la justicia por su mano. La filtración en las redes sociales del vídeo de Bryan fue lo que motivó que la policía estatal tomara las riendas del caso, hasta entonces en manos de agentes locales, y que presentaran cargos.

El juicio ha tenido un amplio seguimiento nacional instigado por el asesinato por asfixia en Minneapolis de George Floyd, que causó una gran ola de indignación por todo el país e incendió el movimiento Black Lives Matter. Pese a su innegable componente racial, la defensa ha tratado de mantener el tema fuera de la sala del tribunal, a cuyas puertas se han concentrado este lunes decenas de activistas de la causa negra, entre ellos, líderes de la comunidad tan conocidos como Jesse Jackson o Al Sharpton. Uno de los abogados se quejó la semana pasada de la presencia de “sacerdotes negros” entre el público, alegando que esta presionaba a los jurados. Tuvo que disculparse por el comentario.

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La absolución el viernes pasado de Kyle Rittenouse, que estaba acusado de matar a dos hombres (blancos) y de herir a un tercero durante una manifestación convocada durante aquellas protestas, ha intensificado en los últimos días el foco sobre el veredicto del caso que ahora se juzga en Georgia, con el que comparte la alegación de defensa propia y una interpretación de la segunda enmienda, que garantiza el uso de armas a los ciudadanos estadounidenses, difícil de comprender desde una óptica europea. No es ya que en algunos estados sea legal poseer armas, también está permitido portarlas a la vista de todo el mundo, incluso si eres un muchacho de 17 años, como Rittenhouse cuando se produjeron los hechos. Ambos casos se parecen (también al de Geroge Floyd) en que un vídeo amateur ha permitido a la opinión pública juzgar lo que pasó aquel día por sí misma.

“Los tres acusados persiguieron a Arbery solo por ser un hombre negro que corría por la calle. Lo mataron no porque supusiera una amenaza, sino porque no se quiso detener a hablar con ellos”, ha argumentado este lunes la fiscal Linda Dunikoski, según recoge AP. Los McMichael dijeron a la policía aquel día que habían visto a la víctima en imágenes tomadas por las cámaras de seguridad entrar varias veces en una casa en construcción en la misma calle en la que ellos vivían. Según sus familiares, el chico era un amante de los deportes, estrella del fútbol americano en el instituto y un hombre “bueno y generoso”.

Aún les queda otro proceso pendiente. Un tribunal federal ha acusado a los McMichael de crímenes de odio y de intento de secuestro. Padre e hijo se han declarado inocentes.

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Sobre la firma

Iker Seisdedos

Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Licenciado en Derecho Económico por la Universidad de Deusto y máster de Periodismo UAM / EL PAÍS, trabaja en el diario desde 2004, casi siempre vinculado al área cultural. Tras su paso por las secciones El Viajero, Tentaciones y El País Semanal, ha sido redactor jefe de Domingo, Ideas, Cultura y Babelia.

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