Venezuela

La Justicia de Venezuela detiene a dos escritores por “instigación al odio”

Milagros Mata y Juan Manuel Muñoz, de 69 y 73 años, criticaron en redes una fiesta masiva en tiempos pandemia. Ahora deberán presentarse cada mes ante un tribunal

La periodista Milagros Mata Gil y el novelista Juan Manuel Muñoz al salir del Tribunal de Justicia, este jueves.
La periodista Milagros Mata Gil y el novelista Juan Manuel Muñoz al salir del Tribunal de Justicia, este jueves.Marinelid Marcano / El Pitazo

Efectivos de la policía política venezolana detuvieron en la ciudad de El Tigre, estado Anzoátegui, al oriente del país, a la escritora y ensayista Milagros Mata Gil, de 69 años, miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, y a su esposo, el poeta y activista Juan Manuel Muñoz, de 73. Ambos están acusados de “instigación al odio y difamación” por escribir en las redes sociales un texto crítico en contra de la celebración de una gran boda a la cual asistió el propio Fiscal General venezolano, Tarek William Saab. Los dos escritores fueron excarcelados este viernes con una medida cautelar sustitutiva, que los obliga a presentarse cada 30 días ante un tribunal.

El texto que causó la molestia de las autoridades chavistas se llama Fiesta Mortal, y fue colgado en la página de Facebook de ambos. También circuló por algunas cadenas de WhatsApp. Mata está acusada de escribir el contenido. A Márquez se le responsabiliza por darle difusión. En sus comentarios, la escritora critica con mucha dureza la celebración de una gigantesca boda de miembros de la comunidad siria celebrada recientemente en la ciudad costera de Puerto La Cruz, en el mismo Estado Anzoátegui, a la cual habría asistido el propio Fiscal Saab.

En sus líneas no oculta su indignación: “El afán de figuración social de los recién vestidos resulta tan grande como lo es su narcisismo, variante de la estupidez”. La pareja señala que la boda, a la cual asistieron, según afirma, unas 800 personas, ha sido causante de la nueva ola de contagios que se vive en la conurbación de Puerto La Cruz y Barcelona, el eje capitalino del Estado Anzoátegui. “Dicen que el planner de bodas, empresaria ultraconocida, tenía síntomas de covid, pero no estaba dispuesta a perder un contrato por seis cifras en dólares”. El texto remata con afirmaciones sobre la comunidad árabe en Venezuela: “Hubo un tiempo en el cual era una colonia modesta, disfrutaban de sus ganancias, pero sin ostentación. Sus nuevas y desmadradas riquezas, insertadas en el turbio y voraginoso cauce de los negocios de este desgobierno, los han hecho resbalar hacia la superficialidad del lujo mostrable y demostrable. La decadencia. La decadencia. De esta, pagaron alguna consecuencia”.

Jorge Márquez, abogado defensor de Mata y Muñoz, informó que a ambos se les decomisaron sus teléfonos celulares “para vaciar la información que allí tienen y dar continuidad a las investigaciones. Se les prohibió hacer cualquier tipo de publicación referente a la fiesta mencionada en el texto”. Gonzalo Himiob, abogado miembro de la ONG Foro Penal Venezolano dijo que “el código penal prohíbe la prisión preventiva en centros de reclusión a los mayores de 70 años.”

De todas las comunidades de extranjeros presentes en Venezuela, tradicionalmente muy numerosas en el pasado, ha sido la colonia árabe, de países como Siria y el Líbano, la que tiene las relaciones más fluidas con las autoridades del chavismo. Es también la que más ha podido capitalizar la apertura económica que intenta Nicolás Maduro desde hace un año. Uno de los arietes del actual intento aperturista del chavismo es Tareck El Aissami, importante funcionario chavista de padres sirios.

La medida en contra de Mata y Muñoz causó enorme consternación en las redes sociales, y un impacto mucho más atenuado en los medios de comunicación masivos.

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