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Tarek William Saab, de activista tibio a chavista fiel

El exdefensor del Pueblo, a quien su hijo pidió distanciarse del oficialismo, sustituye a Luisa Ortega en la fiscalía

Tarek Williams Saab saluda tras ser nombrado fiscal general.

Poeta y abogado de 54 años de edad, Tarek William Saab fue encargado el sábado por la Constituyente de Nicolás Maduro de sustituir a la fiscal general disidente, Luisa Ortega Díaz.

Saab se desempeñaba como defensor del Pueblo desde diciembre de 2014, designado por la mayoría parlamentaria que entonces detentaba el oficialismo. Desde esa posición intentó restaurar la reputación que se había ganado como activista de los derechos humanos en las dos últimas décadas del siglo anterior. En la Asamblea Constituyente de 1999 lideró al grupo de diputados que redactaron el aparte de derechos fundamentales un texto bendecido por el propio comandante Hugo Chávez.

Pero de 2004 a 2012 fue gobernador por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de su provincia natal, el Estado de Anzoátegui, un rico territorio petrolero. Su gestión fue controvertida. Acalló a los medios locales, aunque se sucedieron múltiples denuncias públicas de favorecimiento a empresarios amigos.

Su regreso a la actividad pública en la Defensoría Pública le brindó la oportunidad de escenificar un ejercicio deliberado de descafeinamiento. Buscó mostrarse como un actor neutral en la diatriba política. No obstante, la ola de protestas iniciada en abril de este año puso bajo tensión esa estrategia. A pesar de los desmanes de los cuerpos de seguridad durante el control de los disturbios, documentados por la fiscal Ortega Díaz, optó por pasarlos por alto o relativizarlos. Algunas de las marchas iniciales organizadas por la oposición durante la campaña se propusieron alcanzar la sede de la Defensoría del Pueblo, a cuyo titular se quería presionar para que tomara partido y rompiera con el oficialismo.

Pero el propio Saab reivindicó el valor de la lealtad al proceso bolivariano en su discurso de aceptación del cargo de fiscal general de la República y recordó que le habían querido quebrar su moral "en lo más sagrado". Se refería a la aparición pública de su hijo mayor, Yibram, estudiante de Derecho, en un vídeo que se difundió por las redes sociales en abril pasado, y en donde pedía a su padre, entonces defensor del Pueblo, "acabar con la injusticia" y "pronunciarse contra la ruptura del hilo constitucional". No lo hizo.

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