Emiratos Árabes Unidos

El Gobierno británico pide a Emiratos una prueba de que la princesa Latifa está viva

La BBC publica unos vídeos grabados de forma clandestina en los que la hija del emir de Dubái denuncia que está retenida contra su voluntad

El jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum, con su exesposa la princesa Haya, en 2017.
El jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum, con su exesposa la princesa Haya, en 2017.STR / EFE

El Gobierno británico ha pedido este miércoles a Emiratos Árabes Unidos (EAU) que ofrezca pruebas de que la jequesa Latifa, una de las hijas del emir de Dubái, sigue viva. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos también ha dicho que va a suscitar el asunto con las autoridades emiratíes. El repentino interés internacional se ha despertado después de que la cadena británica BBC difundiera anoche unos vídeos en los que la mujer denuncia estar detenida contra su voluntad y temer por su vida. El escrutinio pone en el punto de mira a Emiratos, un país que busca bruñir sus credenciales en la escena global.

“Dado lo que acabamos de ver, creo que la gente querría por humanidad ver que está viva y se encuentra bien”, ha declarado el ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, citado por Reuters. Raab reaccionaba a los vídeos emitidos por el programa Panorama de la BBC en los que Latifa, de 35 años, cuenta cómo comandos enviados por su padre asaltaron el barco en el que trató de huir en marzo de 2018 y la drogaron antes de devolverla a Dubái contra su voluntad.

“Me tienen rehén. No soy libre… mi vida no está en mis manos… Estoy preocupada por mi seguridad”, afirma Latifa ante la cámara de su móvil, con aparente calma, pero sin poder ocultar su desasosiego. Los vídeos filtrados por la campaña Free Latifa (Liberen a Latifa) son las primeras imágenes de la mujer desde finales de 2018.


Los nuevos vídeos han vuelto a llamar la atención sobre la campaña para liberar a Latifa, pero sobre todo sobre las controvertidas relaciones familiares del jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum, que además de emir de Dubái, es vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos. El gobernante, considerado el artífice de la fama internacional de Dubái y uno de los hombres más ricos del mundo, también ha vivido un turbulento proceso de divorcio de la princesa Haya, su sexta esposa, que hace dos años se escapó con los dos hijos comunes a Londres. (Un proceso en el que el juez ha dado por bueno que el emir “ordenó y orquestó” el secuestro de Latifa y de otra hermana, Shamsa, que intentó huir unos años antes).

Esa exposición pública resulta inusitada en un país en el que los asuntos familiares, en especial si atañen a las familias gobernantes, se mantienen en la más absoluta reserva. La domesticada prensa local no ha publicado una sola línea al respecto. Aunque entre líneas, algunos observadores vieron en la repentina promoción de la presidenta del Departamento de Cultura de Dubái (otra hija del emir que también se llama Latifa, pero de una madre diferente) un intento de cuestionar la credibilidad del secuestro de la princesa.

La princesa Latifa, en un vídeo sin fechar.
La princesa Latifa, en un vídeo sin fechar.AP

Hasta ahora, las autoridades emiratíes han evitado el caso. Pero la creciente visibilidad del país tanto en la política regional (relaciones con Israel, oposición a Irán e incluso intervenciones militares en Yemen y Libia), como en sus ambiciones tecnológicas y espaciales (acaba de poner una sonda en Marte), aumentan la presión para que Dubái libere a Latifa. Su encierro choca además con el mensaje de promoción de las mujeres que EAU predica desde hace una década con el doble objetivo de no desperdiciar las capacidades de la mitad de su escasa población y mejorar sus indicadores de derechos humanos.

Incluso el primer ministro británico, Boris Johnson, se ha visto obligado a abordar el asunto de la princesa Latifa, aunque se ha escudado en la ONU para evitar comprometerse. “Es algo que obviamente nos preocupa, pero la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas lo está estudiando. Creo que lo que haremos será esperar y ver qué consiguen. Estaremos pendientes”, ha declarado Johnson a los medios británicos.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha asegurado que “por supuesto suscitara estas nuevas revelaciones con EAU” y dejado la puerta abierta a otras acciones por parte de la organización. No está claro qué pueda lograr sin el apoyo (y la presión) de los países miembros.

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Los abogados que revelaron el asalto al barco en el que huía y su repatriación forzada a Dubái ya denunciaron el caso ante la Oficina de Procedimientos Especiales del Alto Comisionado de Derechos Humanos en 2018. A sus gestiones, la Misión de EAU en Ginebra respondió con un comunicado en el que rechazaba las acusaciones y aseguraba que “Su Alteza la jequesa Latifa estaba en casa y vivía con su familia en Dubái”. Adjuntaba como pruebas las fotos de la visita que Mary Robinson, ex Alta Comisionada de Derechos Humanos y expresidenta de Irlanda, había realizado a la princesa “a solicitud de la familia”.

Robinson ha reconocido que se sintió utilizada en aquella visita, que sigue preocupada por Latifa. “La situación ha cambiado. Y por eso creo que debería investigarse”, declara en el programa de la BBC.

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