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La desesperada huida de una hija del emir de Dubái

Una princesa emiratí desaparece cuando trataba de escapar con ayuda de un exagente secreto francés y una amiga finlandesa

Fotograma del vídeo divulgado por la propia Latifa Mohamed al Maktum, hija del emir de Dubái.

“Por favor, ayúdenos. Hay hombres afuera. Oigo disparos y estoy escondida con mi amiga”, fue lo último que oyó la abogada británica Radha Stirling antes de que se cortara la línea. Eran las 18.24 horas del domingo 4 de marzo. Al otro lado del teléfono estaba alguien que se identificó como una de las hijas del emir de Dubái, el jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum, y dijo que estaba tratando de escapar de su padre y de su país. Pocos días después, ha salido a la luz un vídeo en el que la mujer cuenta sus planes de huida, habla del riesgo que corre y pide que se difunda la grabación en caso de que deje de dar noticias.

“Hola. Mi nombre es Latifa Mohamed al Maktum. Nací en diciembre de 1985. Mi madre es Huriah Ahmed Alimarah, de Argelia. Mi padre es el primer ministro de EAU [Emiratos Árabes Unidos] y gobernante de Dubái”, dice en inglés ante la cámara una joven de mirada triste, pelo moreno recogido en una coleta y vestida con una sencilla camiseta azul. A partir de ahí, la mujer se extiende en explicar su historia y por qué quiere irse del país, pero sobre todo trata de dar datos para que pueda establecerse su identidad porque, asegura, teme por su vida.

La mujer que se identifica como Latifa hace acusaciones muy graves contra el emir de Dubái, a quien la revista Forbes considera el quinto monarca más rico del mundo

“Hemos podido confirmar su identidad”, declara a EL PAÍS Stirling, fundadora y directora de Detained in Dubai (Detenidos en Dubái), una ONG británica que defiende a personas atrapadas por el sistema legal emiratí y a la que la princesa pidió ayuda. “Una fuente fiable de mi colega David Haigh, conoce a Latifa desde hace seis años y la ha tratado como profesional de la salud. Está muy preocupada y ha ratificado que es quien aparece en el vídeo. Después hemos recibido otros testimonios en el mismo sentido, incluido un conocido chef, un hombre que la conoce de hacer paracaidismo”, explica la abogada en un intercambio de correos electrónicos.

Este extremo es muy importante dado que la mujer que se identifica como Latifa hace acusaciones muy graves contra el emir de Dubái, a quien la revista Forbes considera el quinto monarca más rico del mundo con un patrimonio personal estimado en 4.000 millones de euros. “No sé lo que puede hacerme. Mi padre es la pura maldad. Es responsable de la muerte de mucha gente. Su imagen de hombre de familia es un mero ejercicio de relaciones públicas”, denuncia durante un monólogo de casi 40 minutos.

La ONG británica Detained in Dubai asegura que fuentes de los servicios secretos indios han confirmado que la mujer está viva y ha sido “devuelta a Dubái”

Cuenta que ya trató de escaparse una primera vez en 2002, cuando tenía 16 años, después de que su hermana mayor, Shamsa, fuera confinada por haber tratado de hacer lo mismo un par de años antes. (El secuestro de su hermana en una calle de Cambridge y su regreso forzado a Dubái fue contado en la prensa británica). Entonces, asegura, fue encarcelada durante tres años, torturada e incluso drogada cuando en una primera salida en libertad, tuvo un ataque de nervios porque no le dejaban ver a Shamsa.

Las autoridades de Dubái, donde existe una extremada sensibilidad hacia los asuntos de la familia real, no han comentado el caso. Pero el pasado sábado, al día siguiente a que saliera a la luz, la Oficina de Prensa del emirato tuiteó varias imágenes de una glamurosa jequesa Latifa Bint Mohamed Bin Rashid al Maktum, que es la vicepresidenta del departamento de Cultura. El pasado martes, la misma princesa aparecía en los medios locales junto a su padre el emir en un evento celebrado la víspera. Al parecer se trata de una medio hermana de la huida, quien en su vídeo precisa que es “una de los treinta hijos e hijas” que el jeque Mohamed ha tenido con seis mujeres distintas y que tres de las hijas se llaman Latifa y otras dos, Maryam.

Detained in Dubai explica que recibió una petición de ayuda urgente de Jean-Pierre Hervé Jaubert, exagente de los servicios de espionaje francés y autor del libro Escape from Dubai, quien dijo estar ayudando a escapar de ese emirato a la jequesa. A bordo de un yate matriculado en EE UU, ambos y una amiga de esta, de nombre Tina, se encontraban a unas 50 millas (unos 90 kilómetros) de la costa india el domingo 4 de marzo, a las once de la mañana. Planeaban desembarcar y volar a EE. UU. desde Bombay. Pero siete horas más tarde, Stirling recibió la última llamada de Latifa y ya no hubo más contacto.

[Poco después de publicarse esta nota, la identidad de la amiga se ha confirmado como Tiina Jauhiainen, una finlandesa de 41 años cuya familia ha hecho un llamamiento al emir de Dubái para que investigue el asunto. Según este texto, Jauhiainen, que residía en el emirato desde 2001, hizo amistad con la jequesa, a la que al parecer dio clases de capoeira.]

La ONG solo hizo público el caso el pasado 9 de marzo después de que lo revelara el periódico británico Daily Mail, con el que la princesa también se puso en contacto para difundir su historia y al que envió una copia de su carné de identidad emiratí. En su último comunicado, la organización asegura que fuentes de los servicios secretos indios han dicho a otro de sus colaboradores, el letrado Harpreet Singh Giani (de origen indio), que la mujer está viva y ha sido “devuelta a Dubái”. No está claro si ha habido algún tipo de asalto al yate por parte de navíos emiratíes o indios, ni cuál es el paradero de los otros dos pasajeros.

“No tenemos más información sobre el barco ni sus ocupantes”, señala Stirling, quien añade que siguen buscando información de todas las fuentes posibles. “También estamos presionando a los respectivos gobierno y autoridades para procurar el regreso seguro de Hervé Jaubert, que puede haber sido secuestrado de un barco de matrícula estadounidense en aguas indias. Esto, en sí mismo, sería ilegal”, expone. “Confiamos en que la presión internacional ayude a asegurar la seguridad de todos los implicados y estamos estudiando todos los recursos legales disponibles para las personas desaparecidas, dado que nos instruyeron para que las ayudáramos si se daba esta situación”, concluye la abogada.

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