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El hijo del expresidente Raúl Alfonsín será el embajador argentino en España

La elección abre una grieta política en el principal partido de oposición al gobierno del peronista Fernández

Ricardo Alfonsin
El exdiputado argentino Ricardo Alfonsín, en una foto de archivo.

Ricardo Alfonsín, hijo del expresidente Raúl Alfonsín, será el embajador de Argentina en España. El peso simbólico de su apellido, por sus vínculos de sangre con el hombre que desde la Casa Rosada llevó a prisión a los jerarcas de la última dictadura argentina, abrió una grieta en la Unión Cívica Radical (UCR), el partido centenario que ha sido siempre contrapeso del peronismo. Algunos sectores de la UCR pidieron la expulsión de Alfonsín. El exdiputado, de 68 años, dijo que no le preocupan las amenazas de sus correligionarios, convencido de que aceptó el cargo que le ofreció el peronista Alberto Fernández porque se trata de “una responsabilidad de Estado”.

Alfonsín ocupará una embajada considerada “de las grandes” por la Cancillería. Fernández informó del nombramiento directamente a su par español, Pedro Sánchez, durante la visita oficial que el martes realizó a Madrid. La tormenta se desató en Buenos Aires. La UCR se encuentra en un periodo de transición, donde busca su lugar en el mundo. Durante cuatro años integró la coalición de gobierno del conservador Mauricio Macri, en un viaje que dejó heridas entre halcones y palomas. Mientras un sector consideró la alianza con Macri como la única posibilidad de supervivencia política, otros la consideraron una traición a los valores fundacionales del partido, vinculados a la socialdemocracia europea.

La crisis económica iniciada en 2018 y la decisión de Macri de reducir al mínimo el espacio político de sus socios radicales abrieron grietas en la UCR. Mientras los sectores más a la derecha del partido apoyaron hasta el final la reelección de Macri, los dirigentes más a la izquierda coquetearon con el peronismo más progresista, representado por Fernández y Cristina Kirchner. En ese sector se ubicó Alfonsín, que ahora ha consumado el milagro de un radical representando a un gobierno peronista en el exterior.

Raúl Alfonsín, padre de Ricardo, tuvo que dejar el poder anticipadamente en julio de 1989, cinco meses antes de lo establecido, acorralado por la hiperinflación. Pero con el paso de los años, y vistas las crisis económicas que se sucedieron desde entonces en Argentina, su figura logró desprenderse de aquella debacle devastadora y se asoció a los valores democráticos que defendió su Gobierno durante la transición. Antes de su muerte, en 2009, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo homenajeó en la Casa Rosada. Su hijo Ricardo ha continuado ahora esa estela, aunque aclaró que no por ello dejará la UCR.

“Estoy convencido de estar haciendo lo que debo”, dijo Alfonsín en un largo mensaje que publico en defensa propia en las redes sociales. Sobre las amenazas de expulsión que le lanzaron desde su partido, dijo que, simplemente, pasaba de ellas. “Que se hagan cargo, ni me preocupa. Es más fuego de artificio, creen que con eso quedan bien y que con esa cosa espectacular pueden salir en los medios”, dijo más tarde a la radio local Futurock. Sus detractores dentro de la UCR lo acusaron de usar su apellido para “tergiversa las posiciones de la UCR”, esto es, ser antiperonistas. El presidente del partido, Alfredo Cornejo, fue más moderado y aclaró que la decisión de Alfonsín fue “personal y nada tiene que ver el radicalismo en ello”.

El ruido político oculta una paradoja. Durante el gobierno de Macri, el embajador en España fue Ramón Puerta, un político que además de ser amigo personal del expresidente era un renombrado líder del peronismo más tradicional. Puerta fue presidente durante algunas horas durante los días más convulsos de la crisis de 2001. El trasfuguismo de Puerta no preocupó demasiado al peronismo, habituado a convivir con todos los colores políticos. Para la URC, en cambio, la “traición” de Alfonsín ha sido un golpe difícil de asimilar.

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