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La llegada de inmigrantes irregulares a la UE se sitúa en su nivel más bajo desde 2013

Unos 139.000 migrantes sin permisos fueron detectados en las fronteras europeas en 2019, un 92% menos respecto a 2015, según Frontex

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La Cruz Roja atiende a un inmigrante rescatado por la Guardia Civil a su llegada, este viernes, al puerto de Motril (Granada). EFE

La idea de una Europa asediada por la inmigración irregular ha sido durante años machaconamente repetida en campañas de fuerzas tan diversas como los partidarios del Brexit en el Reino Unido, la Liga de Matteo Salvini, en Italia, o los Gobiernos ultraconservadores de Hungría y Polonia. Los últimos datos publicados por Frontex describen, sin embargo, una realidad distinta que contradice la retórica de la invasión: según la agencia europea de fronteras, su número ha caído un 92% respecto al pico de 2015, y se encuentra en niveles de 2013.

Las controversias en torno al reparto de migrantes rescatados por ONG cerca de las costas de la UE en los últimos veranos han sido un instrumento útil para la estrategia de los partidos populistas a la hora de mantener artificialmente a flote la sensación de un creciente flujo de inmigrantes irregulares hacia Europa. Pero la estadística de Frontex es implacable: en 2019 llegaron a la UE 139.000 inmigrantes, un descenso muy pronunciado si se compara con los 1,8 millones de personas que accedieron al club comunitario en 2015, en plena oleada migratoria por la guerra en Siria.

Los números pueden tener un reverso menos positivo. Acostumbrada a responder con más efectividad bajo la acuciante presión de una crisis, la UE corre el riesgo de relajar la búsqueda de un sistema estable para la acogida de inmigrantes irregulares del que todavía no se ha equipado tras el fracaso del mecanismo de cuotas, lo que amenaza con poner a prueba de nuevo sus costuras en caso de réplicas similares a las de 2015.

Según Frontex, el número de inmigrantes irregulares cayó en 2019 respecto al año anterior un 58% en el Mediterráneo occidental —la ruta de la que España es puerta de entrada—, hasta las 24.000 llegadas, con marroquíes y argelinos como las nacionalidades más numerosas a bordo de las pateras. En el Mediterráneo central también se redujo la cifra, esta vez en un 41% hasta sumar 14.000, principalmente ciudadanos de Túnez y Sudán. Mientras que el flanco del Mediterráneo oriental —con Grecia y Chipre entre los destinos— fue el único al alza: fueron detectados 82.000 inmigrantes irregulares, un 46% más. En total, la caída respecto a 2018 fue del 6%.

La agencia de fronteras dibuja una indudable tendencia a la baja, pero avisa de que en el segundo trimestre del pasado año las llegadas por la ruta oriental repuntaron hasta su nivel más alto desde la firma del acuerdo UE-Turquía. En dicho tratado, firmado en marzo de 2016, los Veintiocho acordaron abonar a Ankara 6.000 millones de euros a cambio de que las autoridades turcas extremaran la vigilancia para frenar las salidas desde su territorio hacia la UE y aceptaran recibir a los migrantes arribados a las islas griegas.

Entre las novedades percibidas por Frontex en 2019, la agencia cita el aumento del número de mujeres rumbo a la UE —suman el 23% del total frente al 19% del año anterior—, así como el crecimiento de los inmigrantes afganos (+167%), que suponen la cuarta parte de todos los llegados al continente. En un momento en que la situación de los menores no acompañados se ha colocado en el centro del debate en países como España, los países de la UE contabilizaron entre enero y octubre la llegada de unos 14.600 niños menores de 14 años, casi un millar más que en todo 2018.

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