Colombia

El banco central de Colombia esquiva al candidato del uribismo al elegir nuevo gerente

La escogencia de Leonardo Villar para encabezar el Banco de la República frustra la aspiración de Alberto Carrasquilla, el ministro de Hacienda del Gobierno de Iván Duque

Leonardo Villar, elegido gerente del Banco de la República de Colombia, en una imagen de archivo durante una conferencia en Madrid, en 2004.
Leonardo Villar, elegido gerente del Banco de la República de Colombia, en una imagen de archivo durante una conferencia en Madrid, en 2004.SANTI BURGOS / Bloomberg

El reputado economista Leonardo Villar, quien se venía desempeñando como representante de Colombia ante el Fondo Monetario Internacional, fue escogido este jueves como nuevo gerente del Banco de la República. Su elección en una reunión extraordinaria de la junta directiva frustró la candidatura de Alberto Carrasquilla, el ministro de Hacienda de Iván Duque, una aspiración que alcanzó a sembrar dudas sobre la futura autonomía del banco central colombiano, pues habría sido el primer miembro de un Gobierno en pasar directamente, sin escalas, a encabezar la entidad encargada de emitir moneda, definir las tasas a las que prestan los bancos o controlar la inflación en una de las economías más estables de América Latina.

Egresado de la universidad de Los Andes, con estudios de doctorado en la London School of Economics, Villar será a partir del 4 de enero el cuarto gerente del Banco de la República, una entidad reconocida por su independencia desde que surgió reformada de la Constitución de 1991. Desde entonces, los gerentes, que se escogen cada cuatro años, han tendido a ser reelegidos en varias ocasiones. Tanto Miguel Urrutia como José Darío Uribe estuvieron 12 años, el máximo periodo posible. La escogencia de Villar, que ya había pertenecido a la junta directiva, estuvo precedida por los esfuerzos para que el actual gerente, Juan José Echavarría, pudiera reelegirse a pesar de sus 68 años, pero este anunció en octubre su intención de retirarse al cumplir el periodo para el que fue designado en 2016.

El proceso no suele despertar demasiada atención por fuera de los círculos económicos, pero en esta ocasión estuvo más presente en el debate público por cuenta de la aspiración del ministro Carrasquilla, quien ya había estado al frente de Hacienda durante el periodo de Álvaro Uribe (2002-2010), el mentor político de Duque. Con fama de ortodoxo, en este Gobierno ha sido uno de los funcionarios más visibles de un Ejecutivo que en poco más de dos años ya ha conseguido instalar a la cabeza de varias entidades y organismos de control a personas muy cercanas o bien al presidente o bien al uribismo, la corriente política creada en torno al exmandatario. Su elección habría reavivado la intensa discusión en marcha acerca del equilibrio de poderes, el sistema de pesos y contrapesos y la independencia de distintas entidades.

El Congreso eligió en enero como fiscal general a Francisco Barbosa, íntimo amigo de Duque desde que fueron compañeros en la Universidad Sergio Arboleda, y en agosto al político conservador Carlos Camargo, otro abogado de su alma mater, como defensor del pueblo. Ese mismo mes, el Senado escogió como nueva procuradora general de la nación, a partir de 2021, a Margarita Cabello Blanco, hasta entonces ministra de Justicia, en un proceso exprés que despertó suspicacias. Y este mismo jueves, eligió como magistrada de la Corte Constitucional a Paola Meneses, otra amiga cercana de Duque desde que estaban en el colegio.

La gestión de Carrasquilla al frente de Hacienda desde que Duque llegó al poder en agosto de 2018 no ha estado exenta de controversia, e incluso, en el arranque del mandato, superó con holgura sendos intentos de moción de censura en el Senado y la Cámara que terminaron por reforzarlo como uno de los pesos pesados en un Gabinete que mantiene su columna vertebral en manos de los sectores más afines al uribismo. Más recientemente, ha confirmado que el Gobierno presentará en el primer trimestre del 2021 una nueva reforma tributaria. Antes de la irrupción de la pandemia del coronavirus, el PIB de Colombia creció 3,3% en 2019 –la cifra más alta desde el 2014–. Sin embargo, ante el deterioro de la economía provocado por la crisis, tanto el FMI como la OCDE proyectan para 2020 una caída superior al 8 %.

“Más allá de las discusiones sobre la idoneidad técnica del ministro y su dogmatismo económico, que les corresponden a los expertos, lo importante aquí es que se abriría una puerta giratoria entre el Gobierno Nacional y el Banco de la República, vulnerando así la necesaria independencia del Banco”, advertía la víspera el periódico El Espectador. “Nombrar a Carrasquilla como gerente del Banco es, en la práctica, decir que el Emisor está completamente alineado con el Gobierno. No importa que el ministro cuente con todas las credenciales técnicas (que las posee), la trayectoria profesional y la experiencia para ocupar el cargo. Su gerencia estará marcada por el hecho de que saltó desde el Ministerio de Hacienda del actual Gobierno”, valoraba en su editorial.

“Alberto Carrasquilla ha sido gran ministro, exitoso en las crisis y en poner la economía a crecer, no es político, se podría decir que es pésimo político”, le defendió esta semana el expresidente Uribe en un mensaje de Twitter. “No se entendería que en el Banco de la República lo veten por haber sido ministro del Gobierno que presidí”, manifestó el exmandatario, que enfrenta un caso por presunta manipulación de testigos ante la justicia y renunció el pasado agosto al Senado, donde era el líder indiscutible de la bancada del Centro Democrático, el partido de Gobierno. La junta directiva del banco central –en la que Carrasquilla tiene asiento como ministro de Hacienda– optó por esquivar la polémica y evitar suspicacias sobre su apreciada autonomía.

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