Elecciones Venezuela

El Grupo de Lima califica de “ilegítimos” los comicios legislativos en Venezuela

El bloque regional liderado por Brasil, Colombia y Chile advierte de que el triunfo del chavismo en las parlamentarias del domingo “carece de legalidad”

Un soldado custodia una escuela de Caracas en cuya pared tiene los ojos de Hugo Chávez, en las elecciones legislativas del 6 de diciembre pasado.
Un soldado custodia una escuela de Caracas en cuya pared tiene los ojos de Hugo Chávez, en las elecciones legislativas del 6 de diciembre pasado.Matias Delacroix / AP

El Grupo de Lima ha dicho este lunes que los comicios legislativos organizados por el “régimen ilegítimo” de Nicolás Maduro “carecen de legalidad y legitimidad porque fueron llevados a cabo sin las mínimas garantías de un proceso democrático”. El bloque –una alianza de más de una docena de Estados latinoamericanos y Canadá creada en 2017 para promover una salida a la crisis venezolana– destaca la falta de seguridad y transparencia, la ausencia de observación internacional y el que no hayan participado todas las fuerzas políticas. El comunicado lleva la firma de los Gobiernos de Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Santa Lucía. La declaración no tiene la aval de Argentina, que desde la llegada al poder del peronista Alberto Fernández, quien en diciembre pasado reemplazó al conservador Mauricio Macri, ha tomado distancia del grupo.

Los países firmantes hacen llamado a la comunidad internacional “para que se una al rechazo de estas elecciones fraudulentas y apoye los esfuerzos para la recuperación de la democracia, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho en Venezuela”; y señala la necesidad de encontrar una salida pacífica y constitucional que desemboque en unas “elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y creíbles, lo más pronto posible”.

Colombia –uno de los mayores promotores del Grupo de Lima– fue aún más allá. “Con esta elección fraudulenta el régimen dictatorial de Nicolás Maduro busca prolongar la usurpación del poder, y asegurar el control sobre la Asamblea Nacional, única institución democrática que sobrevive en Venezuela”, manifestó el domingo en la noche la cancillería en un comunicado individual.

Bogotá no reconoce los resultados de unas elecciones que coincide en calificar de “fraudulentas”, “sin las garantías de imparcialidad, libertad, igualdad de oportunidades, justicia y transparencia del sistema democrático”. El Gobierno de Iván Duque ha roto por completo las relaciones con Caracas, desconoce a Maduro y se ha consolidado como uno de los mayores respaldos de Juan Guaidó, el líder de la actual Asamblea Nacional, reconocido como presidente encargado por cerca de 60 países. El propio mandatario se había referido el fin de semana a las legislativas venezolanas como “una opereta, un remedo de elecciones”.

La postura de Bogotá no es novedosa, pero sí relevante. Colombia comparte con Venezuela una porosa línea limítrofe de más de 2.200 kilómetros y además es por mucho el principal país de acogida para los migrantes que huyen de la hiperinflación o la escasez de alimentos y medicinas, con más de 1,7 millones de venezolanos en su territorio. La diáspora ya supera los cinco millones de personas en los últimos años, de acuerdo con la ONU.

Tampoco ha sorprendido el rechazo cerrado de Brasil, el actor de mayor peso dentro del Grupo de Lima. El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, no se ha referido directamente a la cita electoral del domingo, pero su ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, lo hizo en una serie de tuits. Para el canciller, solo legitimarán estos comicios, a los que la mayoría de la ciudadanía ha dado la espalda, aquellos “que defienden a la dictadura, el crimen organizado y ese complejo criminal político del Foro de São Paulo o el socialismo del siglo XXI”; aprovechaba así las circunstancias para propinar un ataque al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva. Sostiene Araújo que la legitimación de Maduro significará “más opresión y hambre para los venezolanos e impulso para el crimen en la región”.

Silencio de Argentina y México

Los silencios diplomáticos de Argentina y México han sido los más relevantes de la región. El Gobierno de Alberto Fernández ya había tomado distancia del Grupo de Lima en octubre pasado, cuando no suscribió una declaración de apoyo a Juan Guaidó que era también una exhortación a la comunidad internacional que Buenos Aires interpretó como una “intervención extrarregional” de “consecuencias impredecibles”. El Ejecutivo argentino recordó en esa ocasión que Guaidó era solo un “presunto mandatario” sin “el ejercicio efectivo” del poder. Ahora, ante las elecciones legislativas, el Gobierno ha optado directamente por el silencio. Fuentes de la Cancillería han dicho a EL PAÍS que no tienen previsto hacer ningún tipo de declaración sobre los resultados, informa Federico Rivas Molina.

La posición argentina supone un giro radical a la actitud de apoyo a la oposición venezolana que impulsó el Gobierno de Macri, en el poder hasta el 10 de diciembre pasado. El expresidente argentino recibió a Guaidó en la Casa Rosada y el ministerio de Exteriores de entonces era un férreo defensor de la línea dura contra Caracas, en sintonía con Estados Unidos.

México también ha evitado pronunciarse. Cuando se trata del país latinoamericano, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, elude hacer pronunciamientos contundentes sobre su postura frente a la crisis política. López Obrador ha insistido en los últimos meses que frente al conflicto en Caracas, el Gobierno mexicano se mantiene al margen de las decisiones de ese país sobre su forma de elegir al Gobierno. En este tema, el mexicano suele citar a la Doctrina Estrada, un fundamento de 1930 que se establece como la base de la política exterior mexicana y que respeta el derecho de otros países a decidir sobre su política interior, informa Sonia Corona.

Desde 2018, el secretario de Exteriores, Marcelo Ebrard, ha buscado impulsar algunos planes de diálogo para encontrar una salida a la crisis política de Venezuela, sin que hasta ahora esos esfuerzos hayan rendido frutos. La cercanía entre Maduro y López Obrador quedó patente con el viaje que el venezolano hizo en diciembre de 2018 a Ciudad de México para celebrar que el mexicano había asumido el cargo como presidente. El silencio de México en esta ocasión también contrasta con la enhorabuena que Ebrard dio en octubre pasado al presidente electo de Bolivia, Luis Arce, cuando se celebraron las elecciones presidenciales en ese país.

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