Polémica en Colombia por la llegada de unidad de élite de EE UU para luchar contra el narco

Son 45 soldados de la brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad adscrita al Comando Sur

Paracaidistas de la 82 División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos hicieron ejercicios militares en la base Tolemaida, en enero pasado.
Paracaidistas de la 82 División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos hicieron ejercicios militares en la base Tolemaida, en enero pasado.JONATHAN DRAKE (Reuters)

En medio de la pandemia del coronavirus, el presidente Iván Duque fortalece su alineamiento con la política antidroga de Donald Trump. La llegada de 45 soldados estadounidenses a Colombia para “colaborar en la lucha contra el narcotráfico” puso de manifiesto esta orientación, que ya se observaba en la estrategia prohibicionista y la apuesta por el retorno de las fumigaciones aéreas con glifosato sobre las plantaciones de hoja de coca.

La noticia, anunciada la semana pasada por la Embajada de Estados Unidos en Bogotá y luego refrendada por el Ministerio de Defensa de Colombia, ha causado polémica y cincuenta congresistas enviaron una carta al presidente para conocer el alcance de esa misión y que responda por qué “se permite el paso de tropas extranjeras sin autorización del Senado”.

Según la información oficial, se trata de una brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB, por sus siglas en inglés), adscrita al Comando Sur que aterriza “para asesorar y ayudar operaciones en naciones aliadas”. El grupo de soldados arribaría este lunes sobre el mediodía y para evitar la propagación del coronavirus, cumplirá la cuarentena obligatoria en la base militar Tolemaida, a dos horas de Bogotá. “Las experiencias en Irak y Afganistán junto con el entrenamiento en la academia construyeron los cimientos de esta misión. Pasamos los últimos seis meses desarrollando información, sincronización y soporte logístico”, dijo el teniente coronel Mike Barrimon, comandante del tercer escuadrón de SFAB, quien lidera la brigada en el país andino.

La Embajada ha informado de que la misión será una oportunidad para mostrar su “compromiso mutuo contra el narcotráfico y el apoyo a la paz regional, el respeto de la soberanía y a la promesa duradera de defender los ideales y valores compartidos”. Y que “centrará sus esfuerzos principalmente en las Zonas Futuro”, la denominación que el Gobierno de Duque le da a los territorios más afectados por el conflicto. Una declaración que ha causado dudas entre congresistas de la oposición quienes alertan por los alcances reales de la brigada y el rol que pudiese tener con relación con los intentos de derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela. Políticos afines al Gobierno, entre ellos el senador Álvaro Uribe, han dicho que se trata solo de una misión de asesoramiento contra el narcotráfico.

Tras medio siglo de lucha antidroga, Colombia sigue siendo el primer productor mundial de cocaína –con 169.000 hectáreas de cultivos ilícitos al cierre de 2018–, y Estados Unidos ostenta el título del primer consumidor. El Gobierno de Juan Manuel Santos había propuesto revisar el régimen antidrogas y proponía una mirada desde la salud pública; pero con el cambio de Administración, Duque viró su política exterior enfocada en la cercanía con el país del norte y a apostar por la erradicación forzosa de la hoja de coca en lugar de la sustitución de cultivos ilícitos. Durante la cuarentena se han presentado choques entre productores de hoja de coca y el Ejército colombiano en los cuales han muerto dos de estos cultivadores.

En ese contexto es que algunos sectores consideran dudosa la presencia de los soldados estadounidenses. El senador del partido Polo Democrático, Iván Cepeda dice que ven tres escenarios de alerta “asumiendo la hipótesis de que esto sea realmente contra el narcotráfico”. El primero es que “estas tropas no van a combatir a los carteles del narcotráfico, sino esencialmente al campesinado y a los cultivadores de coca con lo cual emerge el peligro de que tropas extranjeras terminen involucradas en hechos de violencia contra campesinos”.

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De otro lado, afirma el congresista, la ubicación de estos militares en las Zonas Futuro es un ataque directo al proceso de paz. “No se entiende que en esos territorios donde hay PEDETS (Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial) en los que se debería estar implementando el acuerdo de paz, los transformen en el teatro operacional del conflicto armado. Y en tercer lugar, venimos asistiendo a una serie de hechos en los que es evidente que hay un plan de intervención en Venezuela”. Se refiere a la Operación Gedeón y el intento de derrocar a Nicolás Maduro, exmilitares, políticos y contratistas que conspiraron desde Colombia, entre otros hechos que han enrarecido el ambiente entre ambos países en los últimos meses.

Sobre la firma

Catalina Oquendo

Corresponsal de EL PAÍS en Colombia. Periodista y librohólica hasta los tuétanos. Comunicadora de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magister en Relaciones Internacionales de Flacso. Ha recibido el Premio Gabo 2018, con el trabajo colectivo Venezuela a la fuga, y otros reconocimientos. Coautora del Periodismo para cambiar el Chip de la guerra.

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