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“No debería haber tenido un arma en sus manos”

La ciudad de Dayton trata de recuperar la normalidad tras el asesinato de nueve vecinos en un tiroteo en la madrugada del domingo

Tiroteo en Ohio
Vigilia la tarde del domingo en la localidad de Dayton (Ohio) AFP

Connor Betts, el individuo blanco de 24 años que en la madrugada del domingo mató a nueve personas —una de ellas su hermana— e hirió a 27 en un bar de Dayton (Estado de Ohio) antes de ser abatido por la policía, había dado muestras hace unos años de su carácter turbulento, aunque la policía ha subrayado este lunes que la investigación se halla aún en una fase preliminar."No tenemos suficiente información para responder a la pregunta clave, por qué lo hizo. Por tanto cualquier especulación, ahora mismo, sobre sus motivos sería irresponsable", ha dicho Richard Biehl, jefe de la policía de Dayton, en una conferencia de prensa.

Treinta y seis horas después del suceso, la policía ha dado poca información adicional. Solo señaló que si los cargadores en manos de Betts hubieran estado al máximo de su capacidad, este habría podido realizar 250 de disparos. En la escena del crimen se encontraron 41 casquillos, pese a que la policía mató al homicida menos de un minuto después de que empezara a disparar.

El relato de los que le conocían apunta sin embargo a una personalidad violenta. Varios compañeros de clase en el instituto de Bellbrook, donde residía, contaron que Betts fue amonestado hace siete años, cuando tenía 17, por elaborar una doble lista: de gente a la que quería matar y de estudiantes a las que quería agredir sexualmente. “Se debería haber impedido que llegara un arma a sus manos”, comentó en las redes sociales uno de ellos, Drew Gainey.

Betts, que no tenía antecedentes penales pero sí un historial de multas de tráfico por exceso de velocidad, estudió Psicología y trabajó en un restaurante de la localidad. En un perfil en las redes se definía a sí mismo como "bueno bajo presión, alguien que aprende rápido, ansioso por destacar académicamente". Sin antecedentes penales, acudió al local junto a su hermana Megan, de 22 años —una de las primeras víctimas en morir—, y una tercera persona, supuestamente el novio de esta, que resultó herido. Se ignora si ambos conocían sus intenciones.

Los fallecidos en el ataque fueron cuatro mujeres y cinco hombres, con edades comprendidas entre los 22 y los 57 años. Seis eran afroamericanos. "No discriminó mucho entre sus víctimas, porque todo sucedió en un breve lapso", dijo el asistente del jefe de la policía, Matt Carper. Uno de los muertos estaba a punto de terminar las prácticas para licenciarse en Psicología. “Era una persona trabajadora, que se preocupaba de sus pacientes y los cuidaba", recordaron en la Maple Tree Cancer Alliance, que le había ofrecido la semana pasada un empleo fijo. También fallecieron en el tiroteo dos antiguos alumnos de la universidad en la que estudió Betts.

Otras personas que conocían al atacante dicen que era un chico amable y aseguran que nunca imaginaron que pudiera cometer un acto tan violento. El presidente Donald Trump habló con la alcaldesa, Nana Whaley, para garantizarle la asistencia de las autoridades federales, “en todo lo que necesiten en la investigación” y comunicarle también la intención de visitar la comunidad en los próximos días.

Whaley se preguntó retóricamente por qué se venden armas de guerra como la que utilizó Betts. Por eso pidió a los legisladores estatales en Ohio y en Washington que “hagan bien su trabajo”. La alcaldesa subrayó el hecho de que Betts adquirió el fusil y la munición legalmente.

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