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México cifra en un 36% la reducción del flujo migratorio hacia EE UU desde el acuerdo

El canciller Ebrard descarta nuevamente la posibilidad de convertirse en tercer país seguro y anuncia una nueva reunión con Washington en 45 días

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Marcelo Ebrard, en una conferencia de prensa. AFP

México salvó la bola de partido hace un mes y medio, con una amenaza arancelaria de Estados Unidos que habría sacudido los cimientos de su economía, y no quiere tener que jugar otra. Tras el acuerdo alcanzado entonces y las cesiones migratorias a su vecino del norte, las autoridades mexicanas han presentado este lunes, menos de 24 horas después de haber recibido la visita del secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, las primeras cifras de reducción del flujo migratorio hacia ese país: del 36,2% en este último mes y medio. "En la reunión de ayer [con Pompeo] les hicimos ver que las decisiones tomadas han sido eficaces y hemos podido responder a una preocupación propia", ha subrayado a primera hora el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, a quien la negociación ha catapultado a una posición cercana a la de vicepresidente de facto, al tiempo que anunciaba una nueva reunión en 45 días en Washington sin un objetivo concreto de nueva reducción del trasiego migratorio.

Aunque EE UU aún no se ha pronunciado por boca de su presidente, Donald Trump, sobre si los progresos durante estos 45 días son suficientes, Pompeo subrayó a última hora del domingo los “avances” hechos en el capítulo migratorio. "Creo que hemos hecho grandes avances, ellos han hecho pasos muy importantes para lograr esos objetivos, (...) hay menos detenciones en la frontera sur, pero todavía queda mucho por hacer", dijo el secretario de Estado estadounidense.

Con semblante relajado y voz firme, nada que ver con aquellos días de zozobra en los que muchos ya daban por descontado el arancel de un país que compra el 80% de las exportaciones mexicanas, el titular mexicano de Exteriores ha reiterado su total negativa a un acuerdo de tercer país seguro con EE UU -que implicaría que los migrantes permanecerían en suelo mexicano a la espera de conocer si se les concede o no el asilo en el gigante norteamericano-. "México ha dicho ya en varios momentos que no aceptaremos un acuerdo de tercer país seguro: vamos a hacer lo que nuestra ley dice, como el despliegue de la Guardia Nacional. No estamos de acuerdo y no es parte de la agenda", ha agregado.

Doble mensaje a Washington y a Bruselas

Honduras es, según los datos mexicanos actualizados este lunes, el principal país de partida de los migrantes que recorren México de sur a norte para tratar de entrar en EE UU. De ahí la insistencia del Ejecutivo mexicano en buscar soluciones en origen. "Necesitamos", ha reclamado Ebrard mientras recordaba que en lo que va de año más de 600.000 personas, en su mayoría centroamericanos, han llegado a EE UU desde México, "un compromiso mayor de EE UU en cuanto a inversión en Honduras, Guatemala y El Salvador". Un mensaje doble: a Washington, que lejos de aumentar los fondos destinados al corredor centroamericano los ha disminuido, y a la Unión Europea, a la que México acusa veladamente de no traducir las palabras en hechos. "Que su inversión sea igual a su preocupación en Centroamérica: las declaraciones están muy bien, pero se tienen que traducir en acciones", ha dicho Ebrard.

Obligar a México a aceptar esa condición era una de las principales exigencias de Washington en el inicio de la negociación, pero su vecino del sur ha mantenido su negativa -en palabras de Ebrard- "contra viento y marea": "Estuvo en la mesa [hace 45 días], no lo admitimos". A cambio, las autoridades mexicanas ofrecieron una caída en los flujos, que hasta ahora, ha sido suficiente para aplacar a EE UU: "No hay motivos para tener una fricción con EE UU en este momento. Esperamos que en 45 días el tema migratorio sea menos importante [en la agenda bilateral] y otros temas lo sean más".

Preocupación por el tránsito de armas

Entre los asuntos que México quiere incluir en la agenda bilateral a medida que la cuestión migratoria vaya perdiendo peso -si se cumplen sus pronósticos, porque para EE UU sigue siendo el punto más crítico de la agenda- está el tránsito de armas a través de los más de 3.000 kilómetros de frontera entre ambos países. Según los datos proporcionados por Ebrard, el número de armas pequeñas usadas para cometer delitos en México ha crecido en un 9% en el último año; los rifles automáticos, en un 60% y las armas de asaltos, en un apabullante 120%. "Les hemos pedido que organicen un operativo en su territorio, porque pasar con armas de EE UU a México es ilegal. Pedimos corresponsabilidad y que ellos actúen, también, en los puntos fronterizos", ha señalado el canciller mexicano.

Grupo binacional para la recuperación de los activos de El Chapo

En la reunión del domingo con Pompeo, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador propuso a sus pares estadounidenses la creación de un grupo conjunto binacional para tratar la recuperación de los activos acumulados por el líder del Cartel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, durante décadas, con el propósito de que sean recuperados por el Estado mexicano. "De poco serviría un detención y procesamiento de un personaje como este si los activos no se recuperan", ha remarcado Ebrard. "El secretario Pompeo vio la propuesta con suma simpatía, de suerte que en los próximos días seguro estaremos avanzando". Falta lo más difícil: negociar el reparto entre ambos países de unos bienes y fondos incautados de los que ni siquiera se conoce su cuantía.

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