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La UE negociará un pacto comercial con EE UU pese al rechazo de Francia

Los Veintiocho buscan facilitar la homologación de estándares y reducir los aranceles a productos industriales

Los Gobiernos de la Unión Europea acordaron este lunes en Luxemburgo dar luz verde a la apertura de una nueva ronda de discusiones con Estados Unidos para buscar un acuerdo que reduzca los aranceles sobre los productos industriales. La decisión, aprobada con el rechazo de Francia y la abstención de Bélgica, pretende rebajar la tensión con la Administración de Donald Trump, que amaga con imponer de forma inminente nuevos gravámenes a las exportaciones europeas.

La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, ayer en Bruselas.
La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, ayer en Bruselas. Getty Images

Con grietas en el eje francoalemán y las armas sobre la mesa. La Unión Europea trasladó este lunes a Estados Unidos, en medio de un ambiente de desconfianza mutua, el mensaje de que está lista para empezar a hablar sobre una rebaja de aranceles para los productos industriales. Bruselas recurre a las cifras para convencer al presidente Donald Trump de los beneficios de sellar el acuerdo: la Comisión Europea estima que el pacto comercial animaría las exportaciones europeas a EE UU un 8% de aquí a 2033, y haría lo propio un 9% en los envíos norteamericanos al continente. Un acelerón cercano a los 30.000 millones de euros para las empresas de cada lado del Atlántico. “Está en sus manos, nosotros estamos listos”, dijo este lunes la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.

La oferta negociadora, que también tratará de facilitar la homologación de estándares, está lejos de disipar las incertidumbres sobre una eventual guerra comercial entre ambas potencias, todavía a años luz de la buena sintonía previa a Trump.

La política de apaciguamiento emprendida por los Veintiocho, cuyo mayor logro se materializó en julio con la visita a la Casa Blanca del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha calmado las aguas por un tiempo. Sin embargo, el presidente estadounidense sigue calificando a la UE como “un socio comercial brutal”, por lo que Bruselas vive con una mano tendida y la otra en el gatillo. Mañana mismo presentará una lista de las eventuales sanciones con que respondería a Trump en caso de que este lance un paquete de aranceles adicionales. El hipotético pacto enfrenta otros obstáculos: no entrará en vigor mientras EE UU no retire los aranceles al acero y el aluminio, y las conversaciones se suspenderán si impone nuevos recargos.

El futuro diálogo no incluirá la agricultura, un requisito impuesto por la UE, ni las licitaciones públicas, como demandó Estados Unidos. Esas cesiones no han sido suficientes para llegar a un consenso entre los Estados miembros. Francia votó en contra de reanudar las conversaciones, y volvió a quedar aislada y derrotada tras oponerse también a otorgar a Reino Unido una prórroga larga del Brexit. A poco más de un mes de las elecciones europeas, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha elegido tomar distancia de sus socios ante las suspicacias que provocan los acuerdos comerciales en la opinión pública francesa. Y su llamamiento a no firmar acuerdos con países que no suscriban el pacto climático de París ha sido inútil.

Alemania, temerosa ante los efectos para su industria del automóvil, rema en la dirección contraria, un nuevo síntoma del enfriamiento del eje París-Berlín.

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