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Hamás reprime con brutalidad la protesta social en Gaza

Detenidos y torturados decenas de manifestantes que reclamaban mejoras en la economía

Refat al Buhaisi, torturado por fuerzas de seguridad de Hamás, en su casa de Deir el Balah (Gaza).
Refat al Buhaisi, torturado por fuerzas de seguridad de Hamás, en su casa de Deir el Balah (Gaza).

Frente a las masivas marchas en la frontera para reclamar el fin del bloqueo israelí, alentadas por Hamás, el movimiento islamista que controla de forma hegemónica el poder en Gaza ha aplastado en las últimas semanas con brutalidad las incipientes protestas sociales de la iniciativa ciudadana Queremos Vivir.

Un millar de gazatíes han sido interrogados por los servicios de seguridad controlados por Hamás tras participar en manifestaciones en demanda de mejoras económicas en las principales ciudades del enclave palestino. Cientos de ellos fueron arrestados y decenas sufrieron graves torturas cuando se encontraban bajo custodia de las fuerzas policiales.

Este es el caso de Refat al Buhaisi, un mecánico de 41 años de Deir el Balah, ciudad del centro de la Franja que ha sido el semillero de la protesta social en Gaza. El pasado 22 de marzo, Al Buhaisi fue conducido a un campo de entrenamiento castrense por miembros de las brigadas Ezzedin al Qasam, el ala militar de Hamás, que dispararon al aire antes de arrestarle. “Me golpearon en la pierna izquierda con un palo que tenía un clavo atravesado en un extremo”, relata postrado en una cama en su casa de Deir al Balah. “

"Después cumplieron su amenaza y me rompieron a bastonazos la pierna derecha”, recuerda. Las aparatosas fijaciones metálicas de su fractura recuerdan a las de los manifestantes heridos por las balas de los francotiradores israelíes. “En las celdas nos encontrábamos más de 50 detenidos”, recuerda. “Los gritos de dolor de los torturados eran terribles. Nosotros solo pedíamos poder vivir con dignidad en nuestra tierra. Nos echamos a la calle, a pesar de que cuentan con las fuerzas de las armas, porque no tenemos nada que perder”.

Amnistía Internacional ha reclamado una investigación sobre la represión de Hamás contra el movimiento de protestas por el coste de la vida en la Franja. “El uso de la tortura en Gaza ha alcanzado niveles alarmantes”, advierte la ONG humanitaria.

El enviado de la ONU para Oriente Próximo, Nickolay Mladenov, mediador habitual entre Hamás e Israel, también ha alzado la voz contra la campaña de arrestos indiscriminados, que ha afectado además a periodistas y defensores de los derechos humanos. “El pueblo de Gaza tiene derecho a protestar contra la desastrosa situación económica y a exigir la mejora de las condiciones de vida”, advirtió Mladenov. Hamás impuso en marzo nuevas tasas sobre las importaciones que han disparado el precio de alimentos básicos.

El analista político Talat Okal considera que las protestas “no suponen aún una amenaza para la continuidad de Hamás en el poder, pero reflejan la debilidad de los islamistas”. “Al final”, señala, “quienes sufrimos la situación somos los ciudadanos de Gaza por el bloqueo israelí, la opresión de Hamás y los recortes de la Autoridad Palestina”.

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