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Bruselas convoca una cumbre de emergencia el 10 de abril tras el tercer rechazo al plan de May

“En principio, ya solo trabajamos con la hipótesis del Brexit brutal”, señala la Comisión Europea

La primera ministra británica, Theresa May, en la Cumbre Europea el 22 de marzo de 2019
La primera ministra británica, Theresa May, en la Cumbre Europea el 22 de marzo de 2019 AP

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha convocado este viernes una cumbre extraordinaria para que los líderes de la UE debatan los próximos pasos en el Brexit después de que el Parlamento británico rechazara por tercera vez el acuerdo de salida. Antes de que el Parlamento británico dijera no a May de nuevo, los líderes de la UE ya estaban resignados a celebrar una nueva reunión en vísperas de Semana Santa. Y el escenario central del encuentro apunta a una salida del Reino Unido de la UE sin acuerdo, según los preparativos puestos en marcha por la Comisión Europea y por las delegaciones diplomáticas de los 27 socios comunitarios en Bruselas.

"La Comisión Europea lamenta el voto negativo de la Cámara de los Comunes", ha señalado el organismo comunitario tras conocerse el resulatdo de una votación que rechaza el acuerdo de salida con 344 votos en contra y 286 a favor. La Comisión advierte que "el no acuerdo es ahora un escenario probable". Y recuerda que corresponde a Reino Unido "indicar el camino a seguir antes del 12 de abril, para que sea valorado por el Consejo Europeo".

A la espera de que Londres se aclare, Bruselas se prepara para lo peor. "En principio, ya solo trabajamos con la hipótesis del Brexit brutal", ha señalado un alto cargo de la Comisión. Los demás escenarios, reconoce la misma fuente, serían mucho más deseables, pero dado que su gestión es más sencilla requieren menos preparativos.

In view of the rejection of the Withdrawal Agreement by the House of Commons, I have decided to call a European Council on 10 April. #Brexit

La próxima reunión de líderes europeos será el 10 de abril, a solo 48 horas de que expire el plazo concedido a Londres para aclarar si desea una prórroga larga. En principio, todas las opciones siguen abiertas. Pero Bruselas considera que cada vez es más probable que se produzca una salida sin acuerdo y su prioridad se centra en preparar ese temido escenario. Desde hace semanas, buena parte de los funcionarios del equipo negociador comunitario del Brexit, dirigido por Michel Barnier, ya se han volcado en tareas relacionadas con el no-acuerdo, según fuentes comunitarias.

Y la intención de la Comisión es disolver esa unidad. Fuentes comunitarias señalan que esa disolución quiere dejar claro que las negociaciones del Brexit se han acabado, tanto si hay una salida sin acuerdo como si la salida se aplaza hasta 2020.

Si la petición de prórroga no llega, la UE podría optar por desencadenar la salida el 12 de abril. Y si se produce la petición, la cumbre de los 27 deberá fijar las condiciones para el aplazamiento. El ala más dura, encabezada por Francia, y con España y Bélgica dentro del grupo, supedita la prórroga a la participación del Reino Unido en las elecciones al Parlamento Europeo, incluso si la salida se consumase antes del inicio de la próxima legislatura europea el 2 de julio.

En el campo contrario se sitúa Donald Tusk, partidario de apurar al máximo las posibilidades, por remotas que sean, de que el Reino Unido renuncie al Brexit o acepte una salida muy suave que mantenga al país anclado al mercado europeo. Tusk insiste en que hasta el día 12 todas las opciones están abiertas.

"Antes de ese día, el Reino Unido todavía puede elegir entre un acuerdo, un no acuerdo, una prórroga larga o revocar el artículo 50 [que regula la salida del club]", señaló Tusk el pasado miércoles ante el Parlamento Europeo. El bando más benévolo, en el que militan con matices Alemania, Holanda o Hungría, prefiere no descartar por ahora ninguna posibilidad

La cumbre europea del 21 de marzo ofreció a Londres dos posibilidades. Una prórroga hasta el 22 de mayo si el Parlamento británico aprobaba esta semana el acuerdo de salida. O la posibilidad de solicitar una prórroga mucho más larga, cuya petición debe cursarse antes del 12 de abril.

Si el Reino Unido rechaza ambas posibilidades, a las 00:00 horas del 13 de abril abandonará el club sin ningún tipo de acuerdo y pasará a ser un país tercero, con todas las consecuencias legales que conlleva y los previsibles trastornos logísticos y sociales temidos que se pretenden evitar con la salida pactada.

La Comisión Europea anunció el lunes que ya han concluido los preparativos para un Brexit sin acuerdo, tras haber publicado desde diciembre de 2017 la friolera de 90 documentos de orientación para los sectores más afectados y tres comunicaciones de la Comisión, y haber presentado 19 propuestas legislativas sobre medidas de contingencia.

Daños económicos

La verdad es que aún faltan por aprobar dos de los proyectos más importantes (los relativos al presupuesto y a la exención de visados), pero Bruselas ha cantado victoria de manera prematura para intentar demostrar a Londres que no teme en absoluto el catastrófico escenario de un Brexit brutal. La tesis dominante en la capital comunitaria es que el club sufriría, pero que los grandes daños se producirían del lado del Reino Unido, cuyas exportaciones dependen en más del 40% del mercado europeo. El flujo en sentido contrario apenas alcanza el 8%.

Los 27, sin embargo, tampoco saldrían indemnes, dado que disfrutan de un elevado superávit comercial con el Reino Unido (67.000 millones de libras en 2017). Y más de 4,5 millones de europeos residen o trabajan en territorio británico. Sus derechos quedaban blindados en el acuerdo de salida rechazado dos veces por el Parlamento británico. Pero en un Brexit abrupto quedarían a merced de las concesiones unilaterales de Londres.

El Brexit sin acuerdo también podría desencadenar un conflicto entre Irlanda y el resto de la UE. Bruselas insiste, con apoyo claro de Berlín, en que sin ratificar el acuerdo de salida sería necesario restablecer controles aduaneros entre la república de Irlanda e Irlanda del Norte, para proteger el mercado interior europeo. Dublín descarta una frontera dura y solo parece dispuesto a aceptar controles previos, alejados de la frontera, bien en lugares de carga o de producción.

Francia, preparada para un Brexit duro

Silvia Ayuso

Francia considera que el tercer rechazo del acuerdo negociado por Theresa May “incrementa fuertemente” los riesgos de un Brexit sin acuerdo. Sin embargo, el presidente, Emmanuel Macron, ha asegurado este viernes que su país es “el más preparado” para afrontar las consecuencias de un Brexit duro, si bien señaló que habrá que “acelerar la fase final de preparación”.

Francia activó ya a mediados de enero su plan de contingencia para un Brexit duro, que incluye, entre otros, inversiones en puertos y aeropuertos. Queda la cuestión de la pesca, pero el presidente dijo, en una reunión con diputados en el Elíseo, que ya hay un diálogo en marcha sobre esta cuestión con la contraparte británica.

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