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La OTAN urge a Moscú a cumplir con el acuerdo de desarme y le responsabiliza de su fin

La UE insta a los dos países a preservar el tratado para evitar un enfrentamiento entre "superpotencias" en Europa

La Alta Representante de Asuntos Exteriores y Defensa de la UE, Federica Mogherini, en Bucarest.
La Alta Representante de Asuntos Exteriores y Defensa de la UE, Federica Mogherini, en Bucarest. AP

La Unión Europea no quiere que las hostilidades entre Estados Unidos y Rusia deriven en una segunda Guerra Fría. Y mucho menos que el continente vuelva a ser el escenario de ese enfrentamiento. El Ejecutivo comunitario, por ello, instó a Estados Unidos y a Rusia no solo a “preservar” el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), sino también a respetarlo “por completo”, según reclamó la alta representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, ante el anuncio de EE UU de su retirada del acuerdo tras considerar que Rusia lo está incumpliendo. La OTAN, por su parte, urgió a Moscú a volver al “cumplimiento total y verificable” del acuerdo y la responsabilizó de su suspensión.

La posible ruptura del tratado no constaba en la agenda oficial del encuentro informal de ministros de Exteriores que este viernes se cerraba en Bucarest. Aun así, sí fue un asunto que abordaron varios jefes de la diplomacia de los Veintiocho a lo largo de la mañana. Europa no es parte en ese acuerdo, pero sí la “más beneficiada”, acertó a destacar Mogherini, de la rúbrica que en 1987 estamparon los presidentes de EE UU Ronald Reagan y de la URSS Mijaíl Gorbachov para reducir los arsenales nucleares y poner la primera piedra para acabar con años de tensiones.

Trump decidió que retiraría la piedra central de la arquitectura que dio lugar a la caída del Muro de Berlín (1989) y a la desintegración de la Unión Soviética (1991) al considerar que Rusia la estaba socavando. La violación del tratado se debe, según Trump, al desarrollo de un nuevo misil de crucero. Los aliados de la OTAN convinieron en que Rusia, en efecto, había desarrollado un sistema de armamento que “viola el tratado” y “presenta riesgos significativos para la seguridad euroatlántica”. Este viernes, en un comunicado, acusaron a Rusia de ser la “única responsable” del fin del acuerdo “a menos que cumpla con sus obligaciones”.

Seis meses para dar marcha atrás

Junto a la jefa de la diplomacia europea, Teodor Melescanu, ministro de Asuntos Exteriores de Rumania —país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE—, resaltó que “el asunto clave” es que “ambas partes” respeten todas las cláusulas del tratado. “No queremos ver que nuestro continente vuelve a ser el campo de batalla o un lugar donde otras superpotencias se enfrentan entre ellas. Eso pertenece a otras épocas de la historia muy lejanas”, añadió Mogherini.

El proceso de retirada del tratado tiene una duración de seis meses, que la OTAN reclamó que sean empleados por Rusia para volver a su cumplimiento. En esa misma dirección se pronunció la canciller Alemana Angela Merkel, quien recordó que fue Rusia quien “vulneró” los términos del tratado y recordó que aún está a tiempo de “aprovechar” ese tiempo para “actuar en consecuencia” y evitar la retirada de EE UU, según recogió la agencia Efe.

En Bucarest, el titular de Exteriores alemán lamentó que la ruptura del INF haga del mundo un lugar “menos seguro” y propuso lanzar un nuevo debate sobre desarme. También los ministros de Austria, Hungría, Bélgica o Luxemburgo mostraron su preocupación ante una posible escalada que ponga en jaque a Europa. El jefe de la diplomacia belga, Didier Reynders, reclamó "un diálogo directo" entre Rusia y Estados Unidos que evite esa situación, que sería, dijo, un "verdadero desafío para la Unión Europea".

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