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EE UU sanciona a 17 funcionarios saudíes por el asesinato de Khashoggi

El Departamento del Tesoro considera a los penalizados responsables del "aborrecible" crimen del periodista y pide a Riad pasos para terminar con los ataques a disidentes

Protesta ante el consulado saudí en Estambul, el pasado 9 de octubre.
Protesta ante el consulado saudí en Estambul, el pasado 9 de octubre. EFE

Estados Unidos impondrá sanciones a 17 ciudadanos de Arabia Saudí, a quienes acusa de estar implicados en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi el pasado 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul. Las sanciones incluyen la congelación de los activos que pudieran tener en Estados Unidos y la prohibición a los ciudadanos estadounidenses de realizar transacciones económicas con ellos.

El Departamento del Tesoro, en un comunicado publicado este jueves, considera que los 17 “estuvieron implicados en el aborrecible asesinato” del periodista, columnista de The Washington Post, crítico con el régimen saudí, “que residía y trabajaba en Estados Unidos”. El anuncio se produce después de que Riad asegurara que ha imputado a 11 personas por el delito. Cinco de los 11 imputados, según la fiscalía saudí, se enfrentan a la pena de muerte.

“Los funcionarios saudíes que estamos sancionando estuvieron implicados en el aborrecible asesinato de Jamal Khashoggi”, asegura en el comunicado Steve Mnuchin, secretario del Tesoro. “Estos individuos que atacaron y asesinaron brutalmente a un periodista que residía y trabajaba en Estados Unidos deben afrontar las consecuencias de sus actos. Estados Unidos continúa trabajando diligentemente para verificar todos los hechos y hará pagar a aquellos que hallemos responsables para lograr justicia para la prometida de Khashoggi, sus hijos y la familia que le sobrevive. El Gobierno de Arabia Saudí debe dar los pasos apropiados para terminar con cualquier ataque a disidentes políticos o periodistas”.

Khashoggi fue asesinado el pasado 2 de octubre en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, adonde había acudido inicialmente para realizar un trámite personal, relacionado con su futuro matrimonio con una ciudadana turca, y fue requerido para acudir a una segunda cita, de la que no regresó.

A diferencia del comunicado saudí, en el del Gobierno estadounidense se sugiere que el asesinato fue planeado. Riad defiende que la decisión de acabar con Khashoggi la improvisó uno de los agentes que habían sido enviados para llevar al periodista a Arabia Saudí. Ninguno de los dos Gobiernos implica a Mohamed bin Salmán, príncipe heredero y hombre fuerte del Reino del Desierto, a quien Turquía considera indirectamente responsable de la muerte de Khashoggi.

Entre los 17 sancionados por Estados Unidos, en virtud de la llamada ley Magnitsky, que castiga a personas acusadas de corrupción o involucradas en violaciones a los derechos humanos, se encuentra Saud al Qahtani, alto cargo del régimen de Riad a quien se acusa de ser parte de la planificación y ejecución de la operación. No figura, en cambio, Ahmed al Assiri, número dos del servicio de inteligencia y cercano al príncipe heredero, a quien el fiscal saudí acusa de dictar la orden de persuadir o forzar a Khashoggi para que regresara a su país. La operación, según la versión del Departamento del Tesoro estadounidense, “fue coordinada y ejecutada por su subordinado Maher Mutreb”. La lista de sancionados la completan otros 14 funcionarios del Gobierno de Riad y el cónsul general en Estambul, Mohamed Alotaibi.

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