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Mattis dice que el ‘caso Khashoggi’ debilita la estabilidad regional

El ministro de Exteriores saudí asegura que Riad no va a extraditar a Turquía a los sospechosos

caso Khashoggi
James Mattis, este sábado en Manama (Bahréin) AFP

El secretario de Defensa de EE UU, Jim Mattis, ha dicho este sábado que el asesinato del periodista Jamal Khashoggi “debilita la estabilidad regional" y la confianza y el respeto de Washington hacia su aliado Arabia Saudí. Mattis intervenía en una conferencia sobre seguridad en Bahréin, en la que también ha participado el ministro saudí de Exteriores, Adel al Jubeir. Bombardeado con preguntas sobre el caso, Al Jubeir ha denunciado “la histeria de los medios antes de que se complete la investigación” y rechazado la petición turca para extraditar a los 18 encausados hasta ahora.

“El asesinato de Khashoggi en un recinto diplomático es muy preocupante (…) Que un país deje de respetar las normas internacionales y el Estado de derecho debilita la estabilidad regional justo cuando más se necesita”, ha declarado Mattis, que hasta ahora se había mantenido al margen del caso. El secretario de Defensa también ha vinculado el respeto de EE UU con la necesidad de “transparencia y confianza” de los países con los que colabora.

Además, Mattis ha hecho un llamamiento a Arabia Saudí y sus aliados en la guerra de Yemen a iniciar negociaciones para acabar con ese conflicto que ha dejado al país al borde de una hambruna sin precedentes. “Es hora de ponerle fin. En noviembre debemos empezar a negociar la base del problema; los combates deben dejar paso al compromiso y la gente tiene que poder vivir en paz para reconciliarse”, ha manifestado.

Aunque intervenía en una sesión posterior, el jefe de la diplomacia saudí le ha respondido que los Estados árabes del Golfo ejercen un esfuerzo clave en mantener la estabilidad de Oriente Próximo combatiendo a Irán. Al Jubeir ha opuesto la “visión oscurantista” de la República Islámica a la “visión luminosa” de Arabia Saudí. Riad intenta capitalizar el apoyo de EE UU en sus esfuerzos para contrarrestar la influencia iraní desde que el presidente Donald Trump se retirara este año del acuerdo nuclear firmado con Teherán en 2015.

Pero el empeño de Al Jubeir por sonar positivo ha chocado con la realidad de que el caso Khashoggi está dominando este año los debates del Diálogo de Manama. Preguntado con insistencia por los efectos que va a tener en la credibilidad de Arabia Saudí y de su príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, el ministro ha reiterado la línea oficial de que su país va a juzgar a los responsables y ha negado las pretensiones de Ankara de que sean extraditados a Turquía, dado que el asesinato se cometió dentro del consulado saudí en Estambul.

Significativamente, ni representantes de Irán ni de Qatar aparecen en la lista de participantes en ese foro que organiza en la capital de Bahréin el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, en sus siglas inglesas) y que reúne anualmente a responsables de las monarquías de la península Arábiga, diplomáticos europeos y asiáticos, así como a académicos.

La ausencia de Qatar, objeto de un aislamiento diplomático y comercial por parte de Arabia Saudí y otros tres países árabes, subraya las dificultades que EE UU encuentra para hacer efectiva la Alianza Estratégica de Oriente Próximo, una especie de OTAN árabe, con la que intenta frenar a la República Islámica. En medio de la crisis por el asesinato de Khashoggi, el heredero saudí hizo un comentario positivo hacia Doha esta semana, pero los responsables cataríes aún no han respondido al gesto.

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