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Afganistán concluye unas elecciones marcadas por la inseguridad

Entre los dos días de elecciones han votado unos cuatro millones de personas, un 45% del censo

Kabul (ENVIADA ESPECIAL)

Este domingo era el día para que acudieran a las urnas los afganos que no habían podido hacerlo en la jornada electoral del sábado por problemas organizativos y el riesgo de atentados de los talibanes y del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés). Solo abrieron, sin embargo, 253 centros de votación; otros 150 permanecieron cerrados por “razones de seguridad”, según las autoridades. Entre los dos días han votado unos cuatro millones de personas, un 45% del censo.

Decenas de ciudadanos esperan a poder votar, ayer en Kabul (Afganistán).
Decenas de ciudadanos esperan a poder votar, ayer en Kabul (Afganistán). EFE

"El proceso nacional ha concluido”, afirmó el presidente afgano, Ashraf Ghani, en un discurso televisado en el que agradeció a los votantes que mostrasen al mundo que preferían “la democracia” frente a “la violencia”. “Habéis demostrado a los talibanes que no pueden controlar esta nación por la fuerza”, subrayó Ghani al concluir la segunda jornada electoral, que no estaba prevista. La Comisión Electoral Independiente (IEC, en sus siglas inglesas) había decidido prorrogar los comicios a la vista de los problemas organizativos y de seguridad que impidieron el sábado la apertura de unos 400 centros.

Sin embargo, al cierre de las urnas de esta segunda jornada, a las 16.00 hora local (las 13.30, en la España peninsular), solo habían abierto 253 centros de votación, mientras que otros 150 permanecieron cerrados por “razones de seguridad”, según las autoridades citadas por la Agencia France Presse. Expertos electorales temen además que la decisión de abrir ayer algunos colegios aumente el riesgo de fraude, ya que las urnas medio llenas de la víspera quedaron, en algunos casos, toda la noche desprotegidas.

La violencia tampoco cesó, aunque fue menor. 11 civiles de una misma familia, seis de ellos niños, murieron este domingo por la explosión de una mina activada al paso del coche en el que viajaban en la provincia de Nangarhar, en el este del país. El sábado, un atentado suicida causó 15 muertos en la capital. En un comunicado, los talibanes asumieron la autoría de 407 ataques durante el fin de semana. Los atentados, no obstante, fueron menos graves de lo que temían las autoridades afganas y los observadores internacionales.

Solo en Kabul, 45 colegios habían llenado de frustración a los ciudadanos que se toparon el sábado con sus puertas cerradas, mesas sin papeletas ni listas de votantes, o con aparatos de verificación biométrica de la identidad que no funcionaban.

Los problemas se sumaron a la inseguridad y el miedo desatados por las amenazas de los talibanes y que hicieron descartar desde el principio la celebración de las elecciones en Ghazni, Kandahar (retrasadas hasta el sábado) y regiones rurales remotas. La cifra de participación suscita el escepticismo de los analistas, dado que las colas que se veían en los colegios de las ciudades en la principal jornada tenían más que ver con los retrasos y la lentitud del proceso que con la asistencia. Según Afghan Analysts Network, “en muchas zonas rurales no hubo votación, bien por las amenazas, de la víspera, porque los talibanes cerraron las carreteras o porque hubo combates”.

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