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ANÁLISIS

La antagonía del inicio de curso para israelíes y refugiados palestinos

Netanyahu celebra los recortes de Trump a la UNRWA en la apertura del año escolar

Netanyahu, en una escuela primaria, este domingo.
Netanyahu, en una escuela primaria, este domingo.

Benjamín Netanyahu no quiso ahorrar la crudeza del conflicto de Oriente Próximo a los alumnos de primaria del colegio religioso Breuer de Yad Binyamin, en el centro de Israel. El primer ministro inauguraba el domingo el curso escolar rodeado de niños cuando proclamó que la cancelación de los fondos que aporta Estados Unidos a la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, era “una cosa muy importante”. “Esto va a empezar a resolver el problema de una vez”, dijo ante los pequeños.

La decisión adoptada por la Administración del presidente Donald Trump priva a la UNRWA de 350 millones de dólares (300 millones de euros, un tercio del presupuesto anual de la agencia). Con esos fondos tutela las necesidades de educación, sanidad y servicios sociales de 5,4 millones de refugiados.

En un clima de pesimismo, más de 500.000 alumnos iniciaron el curso el pasado miércoles en las 700 escuelas que la ONU gestiona en Gaza y Cisjordania y en los países de la diáspora palestina. El tajo norteamericano a las finanzas de la UNRWA amenaza con forzar la suspensión de las clases por falta de medios en cuatro semanas si no se consiguen 217 millones de dólares en donaciones internacionales.

Como otros países, España ya ha anunciado una aportación extraordinaria para la UNRWA en la conferencia de donantes prevista este mes en Nueva York. Además del impacto directo sobre la asistencia humanitaria, la cancelación de los fondos de EE UU amenaza con desestabilizar aún más territorios como Siria o la franja de Gaza.

La Autoridad Palestina ha alertado de que los recortes solo van a servir para radicalizar a los sectores más necesitados de servicios sociales básicos. La presión de Trump sobre el presidente Mahmud Abbas no está afectando, además, al Gobierno palestino —que sigue recibiendo financiación de Washington para sus fuerzas de seguridad—, sino a población vulnerable de campos de refugiados levantados desde 1948.

Netanyahu se había jactado precisamente ante los escolares de Yad Binyamin de que, desde su nacimiento como Estado hace 70 años, Israel ha sabido integrar a millones de inmigrantes —entre ellos los supervientes del Holocausto— y a cientos de miles de refugiados judíos procedentes de países islámicos.“Eso no ocurre con los palestinos, que cuentan con una institución [la UNRWA], que no integra a los refugiados, sino que perpetúa su problema”, enfatizó.

La UNRWA se creó en 1949 con un mandato provisional que se ha ido renovando a la espera del regreso de los refugiados a sus hogares. O a un acuerdo de paz que ponga fin al antiguo conflicto.

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