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Trump cede y vuelve a poner la bandera a media asta en honor a McCain

El presidente estadounidense rechazó emitir el comunicado de la Casa Blanca que alababa al fallecido senador

Donald Trump, el antagonista de John McCain en el partido republicano, se vio obligado a moderar su frialdad ante la muerte del senador. El mandatario cedió a la presión y la bandera de Estados Unidos volvió a izarse a media asta este lunes en la Casa Blanca en señal de duelo después de que había vuelto a ondear en lo alto. Desde que el veterano de guerra falleció el sábado a los 81 años a causa de un cáncer cerebral, Trump ha seguido batallando contra su potente figura.

El senador John McCain y el presidente de EE UU, Donald Trump.
El senador John McCain y el presidente de EE UU, Donald Trump. AFP

El presidente estadounidense rechazó el sábado emitir un comunicado para rendirle homenaje al veterano de guerra y cinco veces senador de Arizona. En vez de la tradicional declaración oficial cuando fallece un líder nacional, Trump lanzó un breve tuit con palabras dirigidas a la familia del difunto. Para mostrar sus respetos, la Casa Blanca izó la bandera nacional a media asta, pero el lunes la subió a lo más alto del mástil. El mandatario se quedó solo en su hostilidad así que reculó y publicó este lunes una declaración en la que sostenía que a pesar de sus “discrepancias” con el senador, lo respetaba y seguiría con el protocolo de la bandera a media asta hasta el domingo, el día del entierro.

El comunicado que Trump impidió que se hiciera público calificaba a McCain de "héroe", según publicó The Washington Post. El veterano político de Arizona sirvió en el Ejército durante la Guerra de Vietnam y pasó seis años capturado como prisionero. Durante la campaña presidencial, el magnate republicano sacó ronchas entre sus compañeros de partido cuando sostuvo que McCain era considerado un héroe “solo porque fue capturado”. El hecho de que padeciera torturas luego de que su avión fuera derribado no era relevante, agregó. En vez de la declaración oficial, Trump tuiteó el sábado por la noche: "Mis más sinceras condolencias y mi respeto a la familia del senador John McCain. ¡Nuestros corazones y oraciones están con ustedes!”. Ni una palabra dirigida al fallecido.

Meses antes de morir, McCain dejó claro que no quería que Trump fuera a su funeral. La leyenda de la vieja escuela republicana se mostró abierta a que asistiera al servicio el vicepresidente de EE UU, Mike Pence, así como el expresidente Barack Obama y George W. Bush, a quienes les pidió que hablaran en su funeral. El presidente, que cambió de actitud 48 horas después del fallecimiento, hizo una declaración: "Le pedí al vicepresidente Mike Pence que ofrezca un discurso en la ceremonia de homenaje al senador McCain en el Capitolio este viernes". Además, le solicitó al general John Kelly, al Secretario James Mattis y al embajador John Bolton que representaran a la Administración en los servicios a los que no va a asistir.

El equipo de Trump se ha mostrado notoriamente más afectado que el mandatario. Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, el secretario de Defensa, Jim Mattis, y muchos otros pilares del actual Gobierno han lamentado la muerte del republicano de la vieja guardia. Incluso Ivanka Trump, la hija y principal asesora del presidente, se desmarcó de las declaraciones de su padre: El país está unido en el dolor por la muerte de este “verdadero héroe", apuntó en una reunión en la Organización de Estados Americanos (OEA).

El viernes se expondrá el cuerpo de McCain en el Capitolio y luego será trasladado a la Catedral Nacional, donde se realizará el funeral de Estado. Finalmente, será enterrado el domingo en la Academia Naval de Annapolis, Maryland.

La carta póstuma de McCain

John McCain estuvo presente este lunes más allá de los recuerdos. Rick Davis, portavoz de la familia y su jefe de campaña en las presidenciales de 2008, leyó una emotiva carta póstuma. En la misiva, dedicada a “sus compatriotas estadounidenses”, el legislador condenaba confundir el patriotismo con las rivalidades tribales. Sostenía que esas prácticas “debilitan la grandeza”. “La debilitamos cuando nos escondemos detrás de muros en lugar de derribarlos, cuando dudamos del poder de nuestros ideales, en lugar de confiar en que son la gran fuerza de cambio que siempre han sido”. Algunos analistas interpretaron estas declaraciones como una reprimenda indirecta a Donald Trump.

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