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Guillermo de Inglaterra viaja al “país” de Palestina

Primera visita a Tierra Santa de un miembro de la familia real tras la salida colonial hace 70 años

Guillermo de Inglaterra visita un mercado, el miércoles en Ramala.
Guillermo de Inglaterra visita un mercado, el miércoles en Ramala. EFE

Guillermo de Inglaterra podría haberse limitado a una visita ceremonial a Tierra Santa, como la que realizó el domingo en Amán, con tiempo libre para ver un partido del Mundial con el príncipe Hussein de Jordania. Pero el segundo en la línea de sucesión a la corona británica ha emprendido esta semana un histórico viaje al territorio que estuvo bajo mandato de Reino Unido desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta 1948. Setenta años después, el duque de Cambridge se ha convertido en el primer miembro de la familia real en recorrer Israel y Palestina, donde el Foreign Office había vetado toda presencia oficial de la realeza mientras no se hubiese alcanzado la paz.

King George, una de las calles más emblemáticas de Jerusalén, aún lleva el nombre del abuelo (Jorge V) de su abuela, la reina Isabel II. El pasado colonial está presente tanto en el callejero como en las gaitas escocesas que tocan los grupos de jóvenes scouts palestinos. Pese a que las negociaciones de paz se hallan paralizadas desde hace cuatro años y de que los gestos de la Casa Blanca en favor de Israel amenazan con darle la puntilla al diálogo, Londres ha levantado la prohibición: busca nuevas alianzas en vísperas de que se consume el Brexit.

El príncipe Guillermo —que no ha viajado acompañado por su esposa, Catalina— ha sido recibido por todo lo alto tanto en Israel como en “los territorios palestinos ocupados”, según constaba en el escrupuloso guión escrito por la diplomacia británica. El protocolo marcado por el Foreign Office fue sido seguido el martes al milímetro. Recorrido por el museo del Holocausto, parada obligatoria en todo primer viaje oficial al Estado judío, seguido de sendos encuentros con el presidente de Israel, Reuven Rivlin, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu. El jefe de Gobierno tuvo que recorrer por la tarde los 70 kilómetros que separan la Ciudad Santa de Tel Aviv para poder asistir a la recepción ofrecida por el príncipe en la Embajada británica.

Como contrapartida de la visita, el hijo de Diana de Gales fue recibido este miñercoles con alfombra roja y honores militares en la Muqata, la sede administrativa de la Autoridad Palestina, a una veintena de kilómetros al norte de Jerusalén. Poco antes había recorrido las calles del cercano campo de refugiados de Jalazone. “Gracias por la acogida, me siento complacido por la estrecha colaboración en los campos de la educación y la ayuda humanitaria entre nuestros dos países”, le dijo al veterano presidente Mahmud Abbas en un inesperado salto sobre los renglones del protocolo.

Palestina, reconocido como Estado observador por la ONU desde 2012, suele ser mencionada por los diplomáticos occidentales mediante el eufemismo de “los territorios”. Anoche, Guillermo ofreció otra recepción. Esta vez sí fue en Jerusalén. Pero en la zona oriental, donde se encuentra el Consulado británico. Allí les dijo a los palestinos: "No habéis sido olvidados".  Este jueves visitará los santos lugares de la cristiandad, el islam y el judaísmo en la Ciudad Vieja amurallada. Ambas etapas, según la diplomacia británica, están en “territorio palestino ocupado”.

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