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Netanyahu esgrime la amenaza de un conflicto con Irán por el despliegue militar en Siria

"Mejor pronto que tarde. No queremos una escalada, pero estamos preparados”, advierte el israelí

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el lunes en Tel Aviv.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el lunes en Tel Aviv. REUTERS

Una semana después de haber presentado al mundo “pruebas concluyentes” de que Irán contaba con un programa atómico secreto cuando firmó el acuerdo nuclear con las grandes potencias en 2015, Benjamín Netanyahu ha vuelto a tensar la piel de los tambores de guerra. “La Guardia Revolucionaria ha introducido armamento moderno en Siria para atacarnos. Mejor pronto que tarde, estamos decididos a detener la agresión iraní desde su origen, aunque ello suponga un enfrentamiento”, ha advertido el primer ministro antes de la reunión de su Gobierno de este domingo.

Netanyahu tiene previsto reunirse el miércoles en Moscú con el presidente ruso, Vladímir Putin, para plantearle que frene el avance militar de Irán en Siria, donde ambos países apoyan militarmente al régimen del presidente Bachar el Asad. El encuentro se producirá tres días antes de que venza el plazo fijado por Donald Trump para decidir sobre la retirada de Estados Unidos del pacto nuclear con Teherán.

“No queremos una escalada [militar], pero estamos preparados para cualquier escenario”, puntualizó el jefe del Gobierno hebreo. Israel sostiene que las fuerzas iraníes han desplegado en territorio sirio drones armados, misiles tierra-tierra y sistemas de defensa antiaéreos contra su aviación de combate. “Las naciones que no se mostraron preparadas para actuar a tiempo contra una agresión pagaron un precio mucho más alto después”, enfatizó.

Netanyahu lleva más de dos décadas alertando contra un eventual rearme nuclear de Teherán, cuyo régimen percibe como una amenaza existencial para el Estado judío. El acuerdo nuclear de 2015 —suscrito por EE UU, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China—supuso su mayor revés internacional. Ante la consolidación militar iraní tras siete años de guerra civil en Siria, trata ahora de revertir los efectos del pacto de la mano de Trump.

La presentación televisada que protagonizó el pasado lunes —en la que mostró media tonelada de documentos nucleares secretos presuntamente obtenidos por el Mosad en Teherán— tuvo como objetivo central intentar influir sobre la decisión de la Casa Blanca. También contribuyó a desviar la atención sobre las cinco incursiones lanzadas desde septiembre pasado por la Fuerza Aérea israelí contra bases sirias con presencia militar iraní, la última el pasado 25 de abril para destruir un depósito de misiles con sistemas de guía de precisión.

La aviación de combate hebrea —que ha llevado a cabo a lo largo de la guerra en Siria más de un centenar de operaciones encubiertas contra arsenales de la milicia libanesa Hezbolá— concentra ahora toda su potencia de fuego en la diana de la Guardia Revolucionaria desplegada al servicio del régimen de El Asad.

La prensa hebrea desvelaba en la noche del domingo que los servicios de inteligencia militares temen una represalia iraní contra el norte de Israel en forma de lluvia indiscriminada de misiles lanzados desde posiciones en Siria. Las mismas fuentes sostienen que no es previsible que el ataque de castigo se produzca antes de que el presidente de Estados Unidos se pronuncie sobre la vigencia del acuerdo nuclear.

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