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Muere en combate un español que luchaba con milicias kurdas en Siria

Samuel Prada León, un gallego de 25 años que llegó a la zona el verano pasado, falleció el 10 de febrero en los enfrentamientos con los turcos en el enclave de Afrin

Samuel Prada León.Vídeo: Vídeo cedido por los compañeros del YPG de Baran Galicia (nombre de guerra de Samuel Prada León).
Natalia Sancha

“Nuestro camarada español Baran Galicia [nombre de guerra del gallego Samuel Prada León] ha fallecido el 10 de febrero defendiendo el cantón de Afrín [en la frontera norte de Siria con Turquía]”, ha confirmado a este diario este domingo Nuri Mahmoud, portavoz de las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG, por sus siglas en kurdo), en una conversación telefónica desde Siria. “El camarada murió combatiendo en el frente de Jinderise al tiempo que la aviación turca bombardeaba el área”, acotó el portavoz. Murió junto  un francés.

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Según un comunicado publicado por las milicias kurdas, y principal fuerza aliada de Washington en la lucha contra el ISIS en el noreste sirio, los dos europeos se sumaron a las filas del YPG en el verano de 2017. El gallego Samuel Prada León, nacido en 1993 en Ourense, y el francés Olivier François Jean Le Clainche, nacido en 1977 en Malestroit, participaron anteriormente en las operaciones terrestres junto a las milicias kurdo sirias y en coordinación con las aviaciones de la coalición internacional contra el ISIS en las batallas de Deir Ezzor así como en la ofensiva contra la que fuera capital del califato, Raqa, de donde expulsaron a los yihadistas el pasado mes de octubre.

Se trata del primer combatiente español muerto en combate junto a las milicias kurdas en Siria. Entre los 400 extranjeros que se han sumado a las fuerzas kurdas en Siria e Irak para luchar contra el ISIS, han pasado más de 25 españoles, incluidas varias mujeres que han prestado asistencia médica. Al menos 40 voluntarios internacionales han perdido la vida luchando junto a los milicianos del YPG contra el ISIS. Sin embargo, el combatiente español es la primera víctima entre los voluntarios extranjeros que cae bajo fuego turco. Los cuerpos de los combatientes extranjeros son generalmente repatriados a sus países de origen. “Estamos viendo cómo proceder con los cuerpos de los tres mártires”, ha dado por respuesta Mahmoud.

El 20 de enero, León se dirigió junto con varias decenas de combatientes internacionales para sumarse a la defensa de Afrín tras que Turquía lanzara la operación Rama de Olivo con el objetivo de acabar con las milicias kurdas – a las que tacha de terroristas- apostadas en su frontera sur. “Los camaradas se han convertido en los símbolos del espíritu revolucionario internacional y de la lucha por la democracia en Oriente Medio”, reza el comunicado publicado por las YPG en referencia a ambos combatientes y a un tercero, el holandés Sjoerd Heeger, de 25, muerto el pasado 12 de febrero durante los combates en la ciudad de Deir Ezzor. Se estiman entre 7.000 y 10.000 los yihadistas que siguen atrincherados al este de Siria en la región fronteriza con Irak.

 Internacionalización del conflicto sirio

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A punto de cumplir el séptimo año, la contienda siria se ha convertido en un complejo tablero donde potencias regionales e internacionales libran guerras paraleles para defender sus intereses en el país. Un derrocamiento de Bachar el Asad ha pasado a un segundo plano en un territorio donde se enfrentan las milicias apoyadas respectivamente por la potencia chií iraní y la suní saudí, que se disputan el control de la región. Igualmente sobrevuelan el cielo sirio las aviaciones rusas (aliados de El Asad) y de la coalición internacional (que respaldan a las milicias kurdas) y que, a pesar de haber alcanzado un acuerdo para el reparto de las zonas de operaciones, no han logrado evitar repetidos encontronazos en el terreno.

El respaldo militar de Washington a las milicias sirias kurdas ha tensado las relaciones con Ankara y propiciado un acercamiento turco con Moscú. Al menos 2.000 soldados turcos han sido desplegados en Siria para monitorear la zona de distensión en la provincia de Idlib, al oeste del país y última provincia en manos insurrectas, y acabar con los combatientes kurdo-sirios de Afrín que intentan crear una zona autonómica en el norte del país.

“Nuestras relaciones pasan por un momento crítico. O las enderezamos o irán a peor”, fueron las palabras del ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, frente a su homólogo estadounidense, Rex Tillerson durante la visita que realizó éste último a Ankara el pasado viernes. Mientras Washington ha asegurado que dejará de armar a las milicias kurdas, Damasco ha aprovechado para ganar terreno y sellar un acuerdo por el que asegura desplegará sus tropas en la frontera del cantón de Afrín a petición de las milicias kurdas.

Con múltiples ejércitos librando sus propias guerras en territorio sirio y con el ISIS en desbandada, aumentan progresivamente los riesgos de que la contienda torne en un conflicto internacional. En el último mes han sido abatidos un avión de combate ruso, un helicóptero turco y un caza israelí. La semana pasada, un bombardeo de la coalición dejó más de cien muertos entre soldados del ejército regular sirio y al menos cinco paramilitares rusos que les acompañaban.

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