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EP Global BLOGS Coordinado por FEDERICO RIVAS

Rescatado un argentino tras pasar dos días a la deriva en un kayak

Era la primera vez que el hombre, de 29 años, montaba en este tipo de embarcación

Marcos Tabarcachi, a su llegada a la costa.

"Me pasó por inconsciente, por irresponsable. El mar estaba bravo y me metí igual", confiesa Marcos Tabarcachi, un argentino de 29 años que ha tenido que ser rescatado por la Prefectura Naval tras pasar dos días a la deriva montado en un kayak a casi 20 kilómetros de la costa sur de Buenos Aires. Era, además, la primera vez que montaba en esta variedad de piragua. La Prefectura grabó el rescate en vídeo y lo ha difundido en Facebook.

Tabarcachi, policía y padre de un niño de dos años, había viajado desde su Jujuy, en el extremo norte y una de las provincias más alejados del mar en Argentina,  a San Clemente del Tuyú, en la costa bonaerense, para descansar junto a su familia. El último domingo de vacaciones decidió darse un homenaje: "Era mi sueño andar en kayak. Nunca lo había hecho". Su idea era adentrarse en el océano para pescar durante una hora, a pesar del consejo de su pareja, que le había insistido en que no lo hiciera al considerar que no tenía la experiencia suficiente.

Entré como 40 metros y cuando miré para atrás ya estaba muy lejos”, explica el hombre al canal de noticias TN. Cuando comenzó su regreso a tierra, no pudo con la corriente. "Las condiciones adversas hicieron que perdiera el control y no pudiera volver a la costa", indica la Prefectura en su post. 

La voz de alarma la dio el domingo su mujer, cuando llamó a Defensa Civil a pedir ayuda porque su marido "había salido a navegar y no regresó a tierra". "Rápidamente, desplegamos un operativo de búsqueda con el helicóptero PA-14 y los guardacostas Bahía Blanca y Lago Mascardi con el apoyo de semirrígidos tripulados por nadadores de rescate", añade la Prefectura. Sin embargo, no lo localizaron hasta el martes a unos 18 kilómetros de la costa. 

El color violeta del kayak y el chaleco amarillo que llevaba Tabarcachi contribuyeron al rescate. "Sentía muchísimo frío, porque estaba en remera [camiseta] y pantalón corto", cuenta sobre su odisea Tabarcachi, en la que tuvo que lidiar con vientos fuertes y grandes olas, además de con su inexperiencia. Cuando perdió contacto visual con la costa, trató de no desesperarse y de guiarse por el sol. "La primera noche fue la más fea, porque había olas muy grandes por el viento, de noche no ves nada y estás solo ahí", declara a la radio FM Cielo.

"Pensaba en mi familia y cuando se hizo de día remé sin parar desde que amaneció hasta que oscureció. Estaba cansado: veía la orilla, pero no podía llegar", añade a TN. El momento más duro lo vivió el lunes, cuando se le dio vuelta el kayak: "Pensé que iba a morir porque eran olas muy grandes y se me hizo muy difícil nadar para recuperar el remo y llegar de nuevo al kayak. Sabía que si no lo hacía estaba perdido". El hombre agarró el remo y después el kayak, pero no pudo darle la vuelta. "Hice como 10 intentos de darle vuelta para subirme y no pude, así que opté por subirme al kayak dado vuelta y así quedé hasta que me encontraron", agrega.

Tabarcachi, que dice que no paraba de oír ruidos y que pensaba que eran de las ganas que tenía de que lo rescataran, no comió ni bebió en dos días y dormitó sentado a ratos hasta que fue divisado por un avión de la Prefectura, que señaló el punto para que un guardacostas pudiera recogerlo. Visiblemente agotado, al subir a la embarcación abrazó a las personas que lo habían rescatado y en la costa fue recibido entre aplausos de los bañistas, según se puede ver en el vídeo. El joven fue trasladado al hospital, pero solo requirió suero por la deshidratación que sufría.

"Gracias Dios mío lo encontraron a Marcos bien, sano y salvo", agradece la mujer, Carla Aguilera, en Facebook, que había avisado a las ocho de la tarde del domingo y que estuvo con el alma en vilo hasta que lo llevaron a la playa a las dos de la tarde del martes. "No me daba por vencido, pensaba en mi familia y en poder salir", declara, para añadir: "Nunca dejé de confiar en Dios, fue un milagro".

Sus dos días a la deriva quedan a ocho de la gesta que protagonizó el marino Luis Alejandro Velasco, que pasó 10 días sin rumbo  en una balsa en 1995. La historia sirvió a Gabriel García Márquez para escribir su novela-reportaje Relato de un náufrago.

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