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¿Resolver problemas recorriendo la ciudad en bus?

Los grandes problemas que afectan a empresas y gobiernos pueden ser resueltos de manera más sencilla a través de la innovación colaborativa

La innovación colaborativa, una nueva manera de encarar los desafíos de todos los días.
La innovación colaborativa, una nueva manera de encarar los desafíos de todos los días. Banco Mundial

¿Cómo te imaginas que se toman las decisiones más importantes que afectan nuestras vidas? ¿Un gran número de ejecutivos bien vestidos, conectados a sus computadoras y gritando uno por encima del otro? Puede que la realidad esté cambiando, una organización a la vez.

La disrupción provocada por los cambios tecnológicos afecta también a las empresas, organizaciones y gobiernos. La inteligencia artificial, la impresión 3D, la robotización, el gran volumen de datos disponibles y las nuevas posibilidades de análisis generan modificaciones en el modelo de toma de decisiones. Ya no es posible seguir en la era de la serie Mad men: un nuevo modelo se vuelve necesario.

Un mundo más complejo e incierto requiere de una nueva manera de interactuar con los ciudadanos, usuarios o consumidores, según corresponda. Esta tendencia está caracterizada por su naturaleza abierta, donde las organizaciones van más allá de sus fronteras y cooperan con otras entidades.

Para que este cambio sea posible, se deben flexibilizar las estructuras internas que dificultan la innovación e inhiben el pensamiento por fuera de lo convencional. También toman relevancia las relaciones de cercanía y confianza con aquellos que no son parte de la organización, para lo cual no se debe tener miedo a quienes piensan diferente.

Claro que un cambio de mentalidad no es tarea fácil, y requiere de muchos esfuerzos: la aversión a la toma de riesgos y el lento ritmo de transformación de los procedimientos organizacionales son enemigos feroces de las nuevas formas de trabajo. Sin embargo, la combinación de creatividad, innovación y trabajo multisectorial logra resolver hasta los problemas más complejos. La ciudad de Medellín es ejemplo del éxito de estas iniciativas: en dos décadas pasó de ser una de las ciudades más violentas del mundo a ser un polo de innovación gracias a la combinación de soluciones tecnológicas, educativas y culturales ejecutadas por el gobierno, los habitantes y las empresas.

Choque digital

No hay dudas ya de que nos encontramos en medio de la mayor revolución de la información y las comunicaciones de la historia de la humanidad. Estas nuevas posibilidades han mejorado las oportunidades para el trabajo en conjunto y para la innovación en problemáticas complejas. En muchos casos, las nuevas tecnologías digitales ya han impulsado el crecimiento, mejorando así la calidad de los servicios ya existentes.

El desarrollo tecnológico ha reducido los costos de la innovación y aumentado la velocidad de los intercambios. Sin embargo, es necesario que los dividendos digitales (crecimiento, empleo y servicios) sean accesibles para todos. El Informe Mundial de Desarrollo 2016 del Banco Mundial detalla que el 60 % de la población mundial aún no tiene conexión a Internet y no puede participar plenamente en la economía digital. Los especialistas destacan la necesidad de crear condiciones favorables para lograr la conectividad de todos los habitantes y que así la tecnología alcance un mayor gradeo de eficacia.

Si bien utilizar datos e invertir en tecnologías emergentes es crucial, este no reemplaza las inversiones necesarias para detectar y retener talentos. Incluso, el número de organizaciones que reportan una escasez de talentos aumenta año a año, llegando al 40% para 2016.

Empresas

Victor Mulas, especialista del Banco Mundial, presenta tres maneras en que las empresas están intentando adoptar la innovación en su toma de decisiones:

Una primera opción tiene que ver con las aceleradoras corporativas, en las que las compañías se unen con nuevas ideas de negocio e invierten en sus desarrollos a medida que estos crecen, con la posibilidad de absorber posteriormente estos desarrollos dentro de su negocio principal.

Una segunda posibilidad se da al generar competencias entre usuarios o consumidores para generar nuevas ideas de productos y servicios. En estos encuentros, se desarrollan proyectos mínimos (MVP, por su abreviatura en inglés): una versión reducida de la idea que permite recabar la mayor cantidad de aprendizaje validado sobre los clientes con el menor esfuerzo posible. De esta manera, se abren las puertas a la creatividad por fuera de la organización y se ofrecen cuantiosos incentivos para que los mejores desarrolladores participen.

Otra forma de incentivar la innovación abierta es la cocreación de productos y servicios. De esta manera, pequeños y medianos emprendedores pueden trabajar en conjunto con las grandes compañías, desarrollando modificaciones para los procesos productivos, así como también diversas acciones en miras de ampliar la cultura organizacional y de desarrollar incentivos para la participación de ambas partes.

"Las nuevas formas de diseño de negocios han mostrado éxito dándole forma a empresas multimillonarias que han partido de cero y hoy cuentan con sólidos productos. Eso obliga a las empresas tradicionales a incorporar esas metodologías de creación e innovación”, destaca el experto en innovación y metodologías ágiles, Ernesto Salce.

Gobiernos

No solo las empresas apuestan a la innovación para resolver sus dificultades. Es fácil pensar cómo la tecnología irrumpe en muchas de las tareas que cumplen los Estados a diferentes niveles. Desde los turnos médicos online hasta los mapas colaborativos, muchas tareas estatales están en pleno proceso de cambio y requieren de la participación de los ciudadanos.

Según datos del Banco Mundial, en 2015 solo el 50.2% de los argentinos utilizaban cuentas bancarias. Para mejorar el nivel de bancarización del país y desarrollar servicios financieros más accesibles y sostenibles, el Banco Central de Argentina convocó a diseñadores, programadores, estudiantes, profesionales, economistas y emprendedores con el objetivo de que trabajaran un fin de semana en forma colaborativa para vincular ideas innovadoras con soluciones concretas. Diez mil dólares en premios motivaron a más de 400 participantes a producir alrededor de 40 ideas para ayudar al país a mejorar sus niveles de bancarización.

Otro gran ejemplo tiene que ver con las actividades diarias de los ciudadanos. Mapatón es un esfuerzo colaborativo en la Ciudad de México para generar una base de datos abierta de los recorridos de transporte público a partir de la colaboración de los vecinos y el uso de la tecnología.

Antes de esta Mapatón, no existía información ni mapas con los cientos de rutas de buses que recorrían la ciudad. A partir de esta problemática, distintos organismos estatales desarrollaron un juego móvil en que los usuarios podían jugar y recolectar datos a través de su posicionamiento. En pocas semanas, los datos provistos fueron suficientes para tener mejores estadísticas del transporte público en la ciudad y así mejorar la toma de decisiones.

En definitiva, las nuevas formas de trabajo y colaboración están transformando el mundo de los negocios, del trabajo y de la prestación de servicios. Estos cambios permiten que los sectores que los adoptan se vuelvan más productivos y ofrezcan mejores soluciones, ya sean actores públicos o privados. Sin embargo, aún quedan muchos otros que todavía esperan recibir los beneficios más básicos de la revolución digital.

Leandro Hernández es productor online del Banco Mundial.

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