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El hijo de Bachelet es absuelto por la trama que marcó al Gobierno

Sebastián Dávalos era investigado por negociación incompatible, tráfico de influencias y violación de secreto

Michelle Bachelet y su hijo Sebastián Dávalos, en diciembre de 2015.
Michelle Bachelet y su hijo Sebastián Dávalos, en diciembre de 2015.

El primogénito de Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, ha librado definitivamente una indagación por delitos de negociación incompatible, tráfico de influencias y violación de secreto. Luego de tres años de investigación, la Corte de Apelaciones de Rancagua, a unos 80 kilómetros al sur de Santiago de Chile, decidió este martes acoger la solicitud del cientista político de 39 años, que había sido rechazada en primera instancia. Este es el más reciente episodio de la trama Caval, una investigación de los polémicos negocios de la empresa inmobilaria de la nuera de la presidenta chilena. 

“El caso Caval dejó de ser hace mucho tiempo un caso penal y es a todas luces un caso político, en el que se nos ha enjuiciado y sentenciado comunicacionalmente a mí y mi familia, sin existir juicio alguno”, denunció Dávalos, que leyó un comunicado donde anunció una querella ante los tribunales contra el Ministerio Público por supuestas filtraciones a los medios de comunicación. “No me extrañaría que la muy corrupta Fiscalía trate de formalizarme por un delito inexistente a modo de represalia”, indicó el primogénito de la Jefa de Estado, que acusó a los investigadores de intentar mantenerlo en “un estado de incertidumbre procesal”.

En su declaración de este martes, Dávalos no solo acusó a la Fiscalía de corrupta, sino que la catalogó de “mentirosa” e “indecente”. Sus declaraciones se producen justamente cuando Bachelet se apresta a dejar el poder el marzo próximo y pretende encaminar en el Congreso algunas etapas importantes de sus principales reformas, como la educacional. 

Desde el comienzo de esta segunda Administración de Bachelet (2014-2018) Dávalos se desempeñó ad honorem como Director Sociocultural del Palacio de La Moneda, un cargo de plena confianza de la presidenta. Cuando se desveló la trama, sin embargo, fue empujado a renunciar debido a la crisis política que se desató en el corazón del Ejecutivo. El estallido del caso contribuyó a la caída en picada de la popularidad de Bachelet –que llegó a un mínimo histórico de un 15%– y provocó una paralización del Gobierno durante buena parte de 2015. El caso Caval, a su vez, generó que se quebrara la relación de confianza entre la presidente y su principal colaborador, el exministro del Interior Rodrigo Peñailillo, que posteriormente fue alejado de su cargo.

En medio de la campaña presidencial de Bachelet para retornar a La Moneda en 2013, Dávalos acompañó a su esposa, Natalia Compagnon, a una reunión con el vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic, uno de los hombres de mayor fortuna del país. El objetivo era conseguir un crédito de unos 10 millones de dólares para la empresa Caval Limitada, de la que Compagnon era dueña en un 50% y en la que Dávalos se desempeñaba como gerente de proyectos. El crédito finalmente fue aprobado, pese a que la compañía era pequeña y sin mayor historia. Era un negocio redondo: la firma iba a comprar unos terrenos en Machalí, a unos cien kilómetros al sur de Santiago, que se revalorizarían con el cambio del plan regulador.

La trama de Caval es apenas la primera arista de una serie de hebras que investiga la Fiscalía a propósito de los negocios de la nuera de la presidenta y que tienen a Compagnon formalizada por presuntos delitos tributarios vinculados a declaraciones de impuestos falsas. A mediados de 2017, por ejemplo, la cientista política de 34 años debió recurrir en reiteradas ocasiones a la Justicia para que le permitiera viajar al extranjero junto a su familia.

No es un buen momento para el Gobierno de Bachelet: hace apenas dos semanas el oficialismo sufrió una rotunda derrota ante la derecha de Sebastián Piñera, a quien la mandataria deberá nuevamente entregar el poder. Pese al contundente fracaso en las urnas, sin embargo, el centroizquierda chileno todavía no asume sus responsabilidades ni ha hecho pública alguna autocrítica.

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