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El horrible crimen de Caruana sacude la política de Malta

Los ciudadanos reclaman responsabilidades al Gobierno, centro de muchas de las revelaciones de la periodista de investigación

Daphne Caruana Galizia
Miles de ciudadanos piden justicia tras la muerte de la reportera Daphne Caruana Galizia, en una marcha el 22 de octubre. AFP

La muerte de Daphne Caruana, la periodista maltesa que, implacable, se afanaba por sacar a la luz los escándalos de corrupción y los conflictos de interés de numerosos políticos, ha acorralado al Gobierno de Malta. El crimen ha vuelto a poner bajo el foco al primer ministro, el laborista Joseph Muscat, señalado junto a su esposa y otros miembros del Ejecutivo en muchas de sus revelaciones. Y por tanto también uno de los primeros nombres en la hipotética lista de interesados en su desaparición. Sin embargo, 15 días después del crimen que sacudió no sólo la isla sino todo el mundo, esa lista sigue vacía. Los investigadores no han apuntado aún a ningún sospechoso del crimen.

Lo ocurrido en el país más pequeño de la Unión Europea, miembro desde 2004 y presidencia de turno hasta hace solo unos meses, preocupa seriamente a las instituciones comunitarias. "Malta debe mostrar a Europa y al mundo que sus reglas y regulaciones son sanas y sólidas", ha recalcado su vicepresidente, Frans Timmermans. Bruselas quiere que Malta agilice las pesquisas y el Parlamento Europeo ha exigido que se ponga en marcha una investigación internacional independiente para esclarecer lo ocurrido. De momento, la UE ha enviado a Malta a un grupo de Europol para colaborar con el caso, en el que ya participan expertos del FBI y de la policía holandesa.

Tras el asesinato y al saberse señalado, Muscat prometió justicia para la periodista y su familia. Sin embargo, el escándalo no hizo que cancelase su visita oficial a Emiratos Árabes para promocionar uno de los programas más polémicos y criticados: la llamada “venta de pasaportes”, que otorga la nacionalidad maltesa —y por tanto entrada libre a la UE— a quienes inviertan grandes cantidades de dinero en el país. Un programa opaco que no es único de Malta —existe uno similar en Hungría, por ejemplo—, apunta la experta de la organización Transparencia Internacional Maggie Murphy, pero que "puede favorecer los casos de corrupción". Caruana Galizia ya desveló algunos.

Daphne Caruana Galizia, en una foto del 4 de abril de 2016.
Daphne Caruana Galizia, en una foto del 4 de abril de 2016. AP

“Mientras el país estaba de luto Muscat vendía pasaportes en Dubai. Ese es el Gobierno que tenemos”, critica Manuel Delia, antiguo miembro del Partido Nacionalista (ahora en la oposición) y una de las voces más críticas con la gestión del primer ministro y su equipo. Su acusación se repite entre otros muchos malteses. En los últimos días, miles de ciudadanos han salido a las calles para exigir respuestas al crimen de Caruana Galizia. Su asesinato ha conmocionado a la isla en la que la periodista, admirada por muchos y odiada por otros, era una figura muy conocida. “Su muerte es un síntoma de la tremenda realidad que vive Malta, un país donde es más ventajoso tener amigos en puestos altos que una bolsa llena de dinero”, critica Paul Pace a las puertas de la sede del Ejecutivo, en una de las concentraciones de los últimos días.

Varias organizaciones civiles se han movilizado para exigir la dimisión del jefe de la policía maltesa, con vínculos familiares con un ministro. También del fiscal general, que además asesora legalmente al Gobierno. Los ciudadanos, explica la activista María Pisani, los consideran desacreditados. Pisani es una de las organizadoras de la acampada de mujeres en la plaza principal de La Valeta. Allí, entre tiendas de campaña, termos de café y canciones de The Beattles, explican que aspiran a quedarse hasta que el Gobierno dé una respuesta clara de Muscat sobre los escándalos que enfrenta la isla. “Esto no puede seguir así, necesitamos transparencia y justicia”, dice una de las acampadas en la Plaza del Castillo. Viste una camiseta blanca con las últimas palabras que escribió la periodista en su blog: “Hay criminales donde sea que mires ahora. La situación es desesperada”. La cita se ha convertido en todo un lema por la transparencia y contra la corrupción en el país.

El horrible crimen de Caruana sacude la política de Malta

La respuesta del Gobierno de Muscat a la oleada de críticas ha sido ofrecer una recompensa de un millón de euros a quien aporte pistas que den con el culpable del asesinato. “No dejaremos piedra sin levantar en nuestros intentos de resolver el brutal crimen”, dice un portavoz del Ejecutivo. En el Gabinete de Muscat reconocen que la periodista centró gran parte de sus artículos en miembros del partido laborista aunque inciden en que en los últimos tiempos Caruana Galizia también escribió, y mucho, sobre el líder de la oposición (partido nacionalista). “No hay terreno para la especulación en esto”, zanja el portavoz del Gobierno. “No entraremos en juegos partidistas”, añade. El Ejecutivo niega también que la isla tenga un problema sistémico de corrupción y sostiene que ha hecho numerosos cambios legales para perseguirla: desde una modificación legal para que estos delitos no prescriban hasta dotar de mayor protección a los llamados "filtradores".

Los investigadores del caso Caruana Galizia han dado pocas pistas de las teorías que barajan. Sí se han filtrado algunas, como que el crimen puede estar relacionado con las mafias de contrabando que campan en la isla. Sobre todo de tráfico ilegal de petróleo. Una tesis que no convence en absoluto a la familia. “Esa historia se ha activado y promovido intencionadamente para ocultar otras”, dice una de sus hermanas, Corinne Vella.

Herman Grech, director de la edición online del diario Times of Malta apunta a las redes del crimen organizado y sostiene que el asesinato de la reportera de investigación ha expuesto la magnitud de la infiltración de estas organizaciones en la isla. “El coche bomba no solo pretendía matar a Caruana Galizia. También enviar un mensaje vistoso. Un aviso para todos”, apunta en la sed del periódico, un edificio blanco y luminoso a las afueras de la capital. El periodista, sin embargo, afirma que no se siente amenazado y afirma que el Gobierno, por propio interés, hará todo lo posible por resolver el caso que le ha expuesto como un eslabón débil en Europa. “Esto es una democracia y no un estado mafioso como algunos han acusado”, dice.

Vella no está de acuerdo en absoluto. Cree que el Gobierno está haciendo todo lo posible para minimizar el impacto del caso de su hermana y evitar que su asesinato sea el punto de inflexión que el país necesita: “Solo se hará justicia cuando todas las cosas en las que Daphne Caruana Galizia creía —unas instituciones democráticas fuertes, responsabilidad política, integridad en la ida púbica y una sociedad libre y abierta— reemplacen la situación desesperada en la que está Malta”.

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