Una denuncia de acoso sexual deja sin trabajo a Ari Paluch, periodista estrella en Argentina

El locutor admite que tocó a una microfonista, pero asegura que “fue sin querer”

El periodista Ari Paluch en el estudio de su programa de radio El exprimidor.
El periodista Ari Paluch en el estudio de su programa de radio El exprimidor.Instagram
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Ari Paluch es un periodista muy famoso en Argentina. Tiene un programa de radio a la primera hora de la mañana y conduce otro en América 24, una señal de televisión dedicado a las noticias. También es autor de dos libros de autoayuda que fueron récord años atrás y que tituló El combustible espiritual. El martes, una microfonista denunció a Paluch ante el canal por presunto acoso sexual. La joven escribió en una carta, que envió a las autoridades, que el periodista le había tocado la cola al final del programa, segundos después de que ella le retirara el micrófono. Paluch reconoció el contacto, pero dijo que había sido “sin querer”. Pero sus argumentos no convencieron a la empresa que lo contrató y Paluch se ha quedado hoy sin trabajo en la televisión.

La denuncia de acoso se hizo pública por decisión de Paluch, al parecer cansado de los llamados que recibió de sus colegas. “Rezo por quienes buscan 15 minutos de fama a costa de mi carrera”, escribió en Twitter. Enseguida se conoció el contenido de la carta de la microfonista: "Me acerqué a retirar los equipos del señor Paluch, continuando con una de las panelistas. En ese instante el señor Paluch me tocó el trasero. Esta situación me resultó ingrata, sorpresiva, abusiva, ofensiva, desagradable. La expresión en mi rostro se transformó y al ver él mi actitud, intentó apaciguar lo hecho diciendo 'perdón, no me di cuenta', con un tono un tanto altanero. La panelista vio toda la situación, mi falta de reacción y con enojo le respondió: 'Sí, claro, no te diste cuenta'. Y él se retiró rápidamente mientras ella intentaba calmarme con sus palabras".

Paluch usó el aire de su programa para el descargo. Admitió que, efectivamente, la joven le quitó el micrófono al terminar el aire y que él la tocó, pero negó cualquier intención. “En vez de hacerle un give me five (“choquen los cinco”) toco su cadera y me voy. Y me doy cuenta que habría tocado un lugar más íntimo, y en seguida le digo 'disculpá'. Y en esa situación, toco su cadera y no sé si ella se movió o sin querer le toqué su parte íntima. Y me fui, porque vivimos apurados. Y eso fue todo lo que pasó y tardó sólo un segundo… y cuando me percato que toqué otro lugar me disculpé y me fui. Y yo dije que fue sin querer…", dijo. "Si yo fuera acosador”, agregó, “voy a aprovechar una situación en la que estoy a solas".

Un vídeo de seguridad, y que llegó a los medios, muestra el momento del incidente. En la escena hay una decena de personas y se ve cuando la denunciante se acerca al periodista. Tras un breve intercambio de gestos, Paluch se aleja, pero regresa enseguida sobre sus pasos y da unas palmadas a la mujer. Pese a la distancia de la cámara es evidente que le dice algo rápido, casi al pasar.

El efecto contagio puede ser lo que finalmente complique la situación del periodista. Verónica Albanese, una locutora que trabajó con él, dijo que también vivió escenas de acoso. Al principio, dijo, “eran chistes”, pero todo se complicó cuando quedó embarazada. “Siempre me decía '¡qué bueno embarazada, mirá qué linda!'. Algo muy perverso y, de inocente, uno siempre sigue trabajando. Todos los días me jodía con la panza, me decía 'seguí vistiéndote así, mejor, cuanto más provocativa mejor'. Pero un día me fui con un jardinero de embarazada y me dijo 'no, no, ya está, sos una embarazada cualquiera, no vengas más'". Albanese, efectivamente, fue despedida del programa.

Según la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL), el acoso sexual es una forma más de violencia laboral, aunque no haya contacto físico: “Es toda conducta o comentario reiterado con connotación sexual basado en el poder, no consentido por quien lo recibe". Paluch admitió el contacto, pero no el acoso. El canal América decidió, finalmente, despedirlo.

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