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Ali Bin Samikh Al-Marri | presidente del Comité Nacional de Derechos Humanos de Qatar

“El bloqueo a Qatar vulnera los derechos humanos de los ciudadanos”

El catarí critica las medidas impuestas a su país por Arabia Saudí y sus aliados de la región

Alí Bin Samikh Al-Marri, presidente del Comité Nacional de Derechos Humanos de Qatar, el jueves en Madrid.
Alí Bin Samikh Al-Marri, presidente del Comité Nacional de Derechos Humanos de Qatar, el jueves en Madrid.

El presidente del Comité Nacional de Derechos Humanos de Qatar (CNDH), Ali Bin Samikh Al-Marri, denuncia que el bloqueo impuesto a su país por Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Bahréin y Egipto —al que se unieron otros después— está vulnerando los derechos humanos de miles de ciudadanos. Riad y sus aliados, que acusan a Qatar de alentar el terrorismo, cortaron el pasado julio sus relaciones diplomáticas con ese país, las comunicaciones terrestres, aéreas y marinas, además de suspender transacciones bancarias, como medida de presión para que cumpliera una lista de exigencias que incluía que rebajase sus relaciones con Irán y que cerrase la cadena de televisión Al Jazeera, entre otras cosas. Bin Samikh Al-Marri, de 44 años, que encabeza desde 2009 el organismo nombrado por el Gobierno de Qatar, critica que esas exigencias han convertido a los civiles en víctimas de la decisión diplomática. De visita en Madrid para inaugurar una exposición sobre derechos humanos en el Islam, el catarí habla de los retos del pequeño pero rico Estado del golfo Pérsico y la situación de trabajadores inmigrantes y empleados domésticos sobre la que han alertado varias organizaciones.

Pregunta. ¿Qué impacto está teniendo el bloqueo en Qatar?

Respuesta. Con esta decisión del 5 de julio hay que decir que estamos hablando no sólo de una ruptura de lazos diplomáticos con Qatar, que es una decisión soberana de los países, sino de otras muchas medidas. Y todas suponen una violación de los derechos humanos. La primera es que exigieron a todos sus ciudadanos abandonar Qatar y les dieron para ello un plazo de 14 días, y también forzaron a que los cataríes salieran de sus países. Y esta decisión, que afecta a 13.000 ciudadanos, es un claro ejemplo de violación de los derechos humanos. Cuando les exigen que abandonen el país están forzando la separación de muchas familias. Casi cada hogar en Qatar tiene parientes en Emiratos, Bahréin, Arabia Saudí, etc.

P. ¿Qué tipo de violaciones de derechos?

R. Le puedo poner varios ejemplos, como el de una mujer casada con un ciudadano de Emiratos Árabes Unidos que tras la decisión del bloqueo trató de volver a Doha desde Abu Dhabi con su bebé de tres semanas y las autoridades, en el mismo aeropuerto, le dijeron que ella podía viajar pero que no estaba autorizada a llevar al niño, con nacionalidad emiratí. U otro caso de una mujer de 60 años, casada con un ciudadano de Bahréin durante 40 y que había vivido en ese país todo ese tiempo y que tras la decisión recibió una llamada de las autoridades de Bahréin en la que se le dijo que debía abandonar el país. También se están produciendo ataques contra el derecho a la educación: hay muchos ciudadanos de Qatar cursando estudios universitarios en Emiratos o en Arabia Saudí que tras la decisión del bloqueo recibieron una carta de sus universidades en las que les dijeron que debían marcharse porque eran cataríes. Y lo mismo ha ocurrido con pacientes en hospitales a los que se les ha pedido que salgan del país sin ninguna consideración a su derecho a la salud; tenemos cuatro casos de esto: dos de Emiratos y dos en Arabia Saudí. Además, se están produciendo ataques contra el derecho a la propiedad privada de los cataríes con negocios en Emiratos, por ejemplo, o a la inversa, a los que se ha pedido que salgan de estos territorios sin ninguna consideración hacia sus negocios e inversiones y a cómo van a mantenerlos. Esta decisión tan arbitraria demuestra que estos países no son lugares seguros para la inversión porque pueden cambiar de opinión de la noche a la mañana. Y no solo eso, estos países también han determinado sancionar con penas de entre cinco y 15 años a sus ciudadanos que tengan ‘simpatía’ con Qatar. Todas estas decisiones vulneran los derechos humanos y deben ser revisadas.

P. ¿Cuántos casos tienen?

R. Hemos recibido hasta ahora unas 4.000 denuncias de violaciones de derechos humanos por estas decisiones contra Qatar. Y no solo lo decimos nosotros, el Comité Nacional de Derechos Humanos, también organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch o el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU han elaborado informes sobre ello y han pedido a los Gobiernos que revisen sus decisiones. Porque no es aceptable usar a los ciudadanos, a las familias, en esta crisis diplomática, política. Hay otros mecanismos.

P. Estos países acusan a Qatar de apoyar el extremismo islamista y el terrorismo como razón para el boicoteo.

R. Eso no es aceptable, en primer lugar ya habían dicho antes que Qatar apoyaba el terrorismo, pero al mismo, con los estándares internacionales, al combatir el terrorismo no se puede incurrir en violaciones de los derechos humanos. Y no es su papel decirlo, no es la manera de combatir el terrorismo. Ya hay mecanismos para hacerlo. En el Consejo de Seguridad de la ONU, por ejemplo, hay un comité especial que analiza y determina qué países, organizaciones y personas apoyan el terrorismo. Además, estos países han presentado a Qatar una serie de peticiones, demandas, que no tienen que ver con la vulneración de leyes internacionales, de los derechos humanos. Estamos hablando, por ejemplo, de la exigencia de cerrar Al Jazeera. Todo este procedimiento es inaceptable.

Varias personas sentadas en terrazas en el zoco de Waqif, en Doha (Qatar), el 9 de junio de 2017.
Varias personas sentadas en terrazas en el zoco de Waqif, en Doha (Qatar), el 9 de junio de 2017. REUTERS

P. ¿Qué papel está teniendo la comunidad internacional?

R. Varias organizaciones, como he dicho, han analizado qué está pasando, cuáles son los efectos del bloqueo y han hablado de las violaciones de derechos humanos que está provocando el bloqueo. El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU ha emitido un comunicado en el que pide a estos países que revisen su decisión y a mediados de noviembre enviará un comité técnico a Qatar para analizar sobre el terreno los efectos de las medidas del bloqueo sobre los derechos humanos. Hemos recibido la visita de una comisión de Reino Unido también.

P. Las organizaciones que menciona, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras han denunciado violaciones de los derechos humanos en Qatar, por ejemplo de los trabajadores migrantes.

R. Qatar no es un paraíso. Tenemos desafíos, retos, ante nosotros igual que en el resto de países de la región sobre los trabajadores inmigrantes, pero el Gobierno está trabajando en ello. El Comité fue la primera organización [de la región] que habló de los derechos de los trabajadores migrantes, en 2004, y el Ejecutivo ha hecho toda una serie de progresos para protegerlos y sigue trabajando en ello.

P. ¿Qué tipo de medidas?

R. Se ha hecho una ley específica sobre trabajadores inmigrantes que regula mejor el contrato entre ellos y sus empleadores. También para proteger sus salarios: antes las compañías les pagaban en efectivo, ahora no, debe ser a través de una cuenta bancaria y hay un control del Ministerio de Trabajo. Además, se han incrementado las inspecciones de las condiciones de trabajo. Desde nuestra perspectiva creo que se han hecho muchos progresos para proteger a los trabajadores inmigrantes y ahora hay un acuerdo técnico entre el ministerio de Trabajo y la Organización Internacional del Trabajo para trabajar juntos y ver cómo mejorar esa protección.

P. Tienen un desafío grande por delante con el Mundial de Fútbol de 2022, que ha recibido muchas denuncias sobre las condiciones de quienes están construyendo las instalaciones.

R. Sí, pero creo que el Gobierno de Qatar ya está en la senda de resolver todos estos asuntos.

P. Las organizaciones internacionales también denuncian violaciones de los derechos de las mujeres y discriminación.

R. Creo que Qatar está mejor que otros [países] del Golfo en los derechos de las mujeres. Hace unas semanas, se hablaba de que Arabia Saudí había permitido a las mujeres conducir pero dentro de poco va a haber coches automáticos, en los que ni siquiera va a hacer falta conductor… Es cierto que Qatar tiene algunos desafíos por delante relacionados con los derechos de la mujer, por ejemplo sobre la nacionalidad de los hijos [que en este país solo transmiten los varones] y hemos recomendado al Gobierno que cambie la ley y creo que se va a hacer.

P. ¿Han emitido alguna recomendación para penalizar de manera específica la violencia doméstica y la violencia de género?

R. Cuando hablamos de los progresos del Gobierno de Qatar también hay que mencionar que ha elaborado una ley para la protección de los trabajadores y las trabajadoras domésticas locales, que pueden sufren la violencia de sus empleadores. Una realidad que ocurre, aunque no solo en las familias en Qatar ni mucho menos. Y hay quizá algunos casos de violencia contra la mujer, pero no es algo sistemático, no es un fenómeno.

P. Respecto a la Unión Europea, que ahora enfrenta sus propios desafíos, ¿cuál es su relación con la Unión y con los Gobiernos?

R. Tenemos una buena relación. En España, por ejemplo, con el rey, también con Alemania, con Francia. Creo que Qatar debe mantener sus buenas relaciones con Europa y en esta crisis, cuando analizas las posturas, podemos ver que hay una buena relación con Qatar.

P. ¿Y con Estados Unidos y su presidente, Donald Trump?

R. Bueno, Estados Unidos no sólo es su presidente. La institución es más que eso. Y Qatar tiene buena relación con todas las instituciones de EE UU.

P. En las últimas elecciones de Francia, Países Bajos, Alemania o Austria hemos visto un avance de partidos de ultraderecha que tienen un discurso basado en la islamofobia. ¿Que piensa sobre ello?

R. Creo que tenemos una exposición [de caligrafía árabe, que se ha presentado este viernes en Madrid] precisamente en la que se ve que los versos del Corán y las enseñanzas del profeta Mahoma hablan de derechos humanos y que deben protegerse y promoverse. Es inaceptable asimilar el Islam al terrorismo. Estos grupos terroristas no representan al Islam, al verdadero Islam. Además, los problemas de terrorismo no se resuelven con un discurso de odio e islamofobia, se resuelven sentándose juntos y dialogando para ver cómo se puede cooperar.

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