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Trump se mete con la audiencia de los Emmy después de hablar en la ONU

El presidente, que fue nominado dos veces y perdió las dos, critica la baja audiencia de la gala en la que la mayoría de las bromas fueron sobre él

Stephen Colbert, presentador de los Emmy, con Sean Spicer, exportavoz de la Casa Blanca, el domingo.
Stephen Colbert, presentador de los Emmy, con Sean Spicer, exportavoz de la Casa Blanca, el domingo. Invision for the Television Academy

“Un día grande e importante en Naciones Unidas”, tuiteó este martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Tan importante que 10 minutos después ya estaba pensando en otra cosa. “Me entristece ver lo mala que fue la audiencia de los Emmy anoche, la peor que han tenido. Los más listos de ellos son los ‘deplorables”.

Trump había conseguido hasta el momento refrenar su instinto tuitero durante las grandes entregas de premios del espectáculo, donde los presentadores suelen utilizarle para los chistes y no es raro que los ganadores se acuerden de él. Pero no con los Emmy. El presidente tiene una manía especial a los premios de la televisión. Una búsqueda simple en su cuenta de Twitter arroja un total de nueve tuits metiéndose con los Emmy desde 2012.

Trump se hizo famoso fuera de Manhattan gracias a la televisión, cuando en 2003 el productor Mark Burnett le contrató para ponerse al frente del concurso de telerrealidad The Apprentice. Presentó ese programa y The Celebrity Apprentice hasta 2015, cuando decidió lanzar su carrera presidencial. El concurso fue nominado dos veces al mejor reality, en 2004 y 2005. Perdió las dos contra el concurso The Amazing Race. En 2012, cuando volvió a ganar este concurso, Trump tuiteó que era “una broma total”. “Los Emmy no tienen credibilidad, no es de extrañar que la audiencia esté en récord negativo”.

Al año siguiente, se metió con el presentador, Neil Patrick Harris. Y al siguiente, con Seth Meyers. En 14 de enero de 2013, Trump se confesó en Twitter: “Según muchos, aunque estuve nominado, yo habría ganado un Emmy si no fuera por mis posiciones políticas”. El resquemor del presidente con estos premios viene de largo.

Los premios Emmy de la industria de la televisión se celebraron el pasado domingo en Los Ángeles y tuvieron una audiencia en directo de 11,4 millones de espectadores en Estados Unidos. Muy baja, pero no la peor, que fue el año pasado con 11,3.

La edición el domingo, sin embargo, fue especial. El anfitrión de la noche fue Stephen Colbert, el presentador del late night de CBS, que ha logrado ser el más visto de su franja gracias precisamente a comentar la actualidad de Trump sin tapujos, día tras día. El monólogo de Colbert es un despelleje diario de lo que sucede en torno al presidente. Todo en la ceremonia estuvo manchado de Trump, desde el monólogo inicial hasta las comparecencias de los ganadores ante la prensa. Colbert hasta les dijo a los académicos, medio en serio, que si le hubieran dado un Emmy a Trump a lo mejor se había quedado tranquilo y no se habría presentado a presidente. El primer Emmy de la noche fue para Alec Baldwin, por su desternillante imitación de Trump en Saturday Night Live.

Y además, uno de los momentos que pasarán a los anales de los Emmy fue cuando salió al escenario Sean Spicer, exportavoz de la Casa Blanca, trumpista de primera hora y uno de los hombres que más se ha dejado partir la cara por defender a Trump. Spicer se hizo una autoparodia y dijo: “Estos van a ser los Emmy con más audiencia, tanto en persona como alrededor del mundo, y punto”. Esa fue, literalmente, su primera comparecencia ante la prensa, al hablar de la asistencia a la inauguración presidencial de Trump. El domingo lo repitió en broma. Las dos veces era mentira.

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