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La UE sanciona a Rusia por enviar turbinas de Siemens a Crimea

Los Veintiocho estiman que el traslado del material viola las prohibiciones que pesan sobre la península e imponen el castigo a altos cargos y empresas

La Unión Europea actúa contra la violación de las restricciones que prohíben suministrar equipamientos de energía europeos a Crimea tras su anexión a Rusia, que considera ilegal. Los Veintiocho anunciaron este viernes la imposición de sanciones contra tres compañías y tres altos cargos del Gobierno y empresas de Rusia por su papel en la compra y traslado de cuatro turbinas de gas fabricadas por el consorcio alemán Siemens hasta la península. El Ministerio de Exteriores ruso reaccionó tildando las sanciones de “hostiles e infundadas”, y acusó a Alemania de promoverlas.

Un trabajador junto a una turbina en la planta de Siemens en Berlín.
Un trabajador junto a una turbina en la planta de Siemens en Berlín. EFE

Nuevo desencuentro entre Rusia y los Veintiocho. Los socios europeos ampliaron este viernes la numerosa lista de sancionados por incumplir el veto que limita los intercambios de empresas europeas con Crimea. La UE culpa a los sancionados, tres empresas y tres ciudadanos rusos, de haber esquivado el bloqueo al enviar hasta Crimea cuatro turbinas de gas que Siemens vendió para su utilización dentro del territorio ruso. Según la empresa germana, el acuerdo originario establecía su llegada a la central eléctrica de Tamán, en la región meridional rusa de Krasnodar, cercana a Crimea, y no a la zona que desde 2014 se ha convertido en fuente de conflicto entre Rusia y Occidente, donde finalmente terminaron.

Los afectados por las sanciones son el viceministro de Energía ruso, Andrey Cherezov; el jefe del Ministerio de Energía ruso responsable del desarrollo de los proyectos de energía eléctrica en Crimea, Evgeniy Grabchak, y Sergey Topor-Gilka, director general de Technopromexport, la empresa que adquirió las turbinas a Siemens y las llevó hasta Crimea. La compañía pertenece al megaconsorcio estatal ruso Rostec, integrado por 700 empresas y dirigido por Serguéi Chémezov, un viejo conocido del presidente ruso, Vladímir Putin, de sus tiempos como espía en la República Democrática Alemana.

Dicha sociedad y una de sus filiales han sido castigadas junto a Interavtomatika, especializada en la construcción de centrales de energía que según la UE está implicada en proyectos para instalar turbinas de gas en las ciudades crimeas de Sebastopol y Simferópol.

Desde ahora, los tres ciudadanos rusos tendrán prohibida su entrada a la Unión Europea y, al igual que en el caso de las empresas sancionadas, todos sus bienes en territorio de la Unión quedarán congelados. Hasta el momento, la UE ha impuesto esas mismas sanciones por violar su política sobre Crimea a un total de 153 ciudadanos y 40 entidades.

Los Veintiocho consideran que los sancionados trataron de establecer un suministro de energía independiente en Crimea, lo que supone de facto un apoyo a su separación de Ucrania y, tal y como señala el comunicado, “menoscaba la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania”. La UE no reconoce la anexión de Crimea y Sebastopol llevada a cabo en 2014 por el Gobierno de Putin, y ha prohibido la venta de cualquier equipamiento susceptible de ser utilizado en proyectos de infraestructuras estratégicas, como es el caso de las turbinas de gas para el sector energético. El suministro de electricidad en Crimea es prioritario para Moscú después de que Ucrania dejara de abastecer la península, y Putin ha anunciado una inversión de más de 725 millones de euros con ese objetivo. Moscú calificó este viernes de “hostiles e infundadas” estas sanciones, "adoptadas a iniciativa de Berlín".

"Inaceptable" para Alemania

La reacción europea llega dos semanas después de que Siemens anunciara, tras conocerse el escándalo, que planea realizar desinversiones en Rusia e interrumpirá sus suministros a las empresas controladas por el Estado ruso.

El Gobierno alemán tildó el envío de las cuatro turbinas a Crimea de “totalmente inaceptable”, y anunció que investigará el hecho con la compañía. El malestar de Alemania es mayor si cabe dado que, según un portavoz del Gobierno de Angela Merkel, el propio Putin había tranquilizado a Berlín respecto al destino del equipamiento negando que su destino final fuese Crimea.

Ucrania da la bienvenida a las sanciones

El presidente ucranio, Petró Poroshenko, se mostró agradecido por la decisión de la UE de imponer nuevas sanciones. “Es un poderoso mensaje al agresor acerca de la unidad inquebrantable entre las capitales de la UE”, aseguró. El pasado junio la UE acordó ampliar hasta el mismo mes de 2018 las sanciones que fijó como respuesta a la secesión unilateral de Crimea impulsada por Moscú. Como consecuencia de ello, ninguna empresa europea puede importar productos de la península, y están prohibidas las exportaciones de bienes y tecnologías de transporte, telecomunicaciones o energía. Las restricciones abarcan incluso sectores como el turismo: los cruceros no pueden hacer escala en Crimea salvo emergencia.

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