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Trump amenaza con "fuertes acciones económicas" si Maduro celebra la Constituyente

La Casa Blanca califica la consulta venezolana de “mensaje inconfundible” contra Maduro

Donald Trump.
Donald Trump. EFE

Estados Unidos ha marcado la primera línea roja a Venezuela: Donald Trump amenazó este lunes con tomar "fuertes y rápidas acciones económicas" si el Gobierno de Nicolás Maduro procede con la celebración de una Asamblea Nacional Constituyente convocada para el 30 de este mes. El desafío supone un endurecimiento del discurso de Washington ante la crisis venezolana tras meses de “preocupación” y diplomacia en la Organización de Estados Americanos (OEA).

"El domingo, el pueblo venezolano repitió de manera clara que apoyan la democracia, la libertad y la ley. Sin embargo sus acciones valientes y rotundas siguen siendo ignoradas por un líder malo que sueña con convertirse en un dictador", afirmó Trump en un comunicado. El presidente también aseguró que EE UU no permanecerá quieto ante el derrumbe de Venezuela.

Las declaraciones llegaron un día después de que el domingo más de siete millones de venezolanos, dentro y fuera del país, votaran en una consulta popular organizada por los líderes de la oposición, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), para poner a prueba su apoyo entre la ciudadanía. El éxito significa un rechazo a la Asamblea planeada por Maduro para adquirir mayor control. El lunes, Freddy Guevara, uno de los diputados y organizadores del plebiscito, anunció que la oposición utilizará el aval popular para justificar el nombramiento de nuevos jueces al Tribunal Supremo y establecer un Gobierno de unidad nacional.

La advertencia de Trump supone una elevación del tono en Washington ante las acciones del chavismo, que desde hace meses trata de aferrarse al poder con pequeñas concesiones como la reciente liberación del líder opositor Leopoldo López. También procede de un presidente impulsivo, todavía inexperto en política internacional.

Asimismo, el mensaje de la Casa Blanca presiona a Maduro con una fecha límite, obligándole a proceder o retroceder con su convocatoria a la Constituyente, que le serviría para aniquilar a la oposición e imponer un mayor control.

Hasta ahora, EE UU ha afrontado la crisis de Venezuela —saldada desde principios de abril con al menos 90 muertos y miles de heridos— asumiendo un papel protagonista en las constantes denuncias de la situación en la OEA. Además, más allá de expresar su “preocupación” y tratar el tema con numerosos líderes latinoamericanos, el Gobierno de Trump ha emitido durante los últimos meses nuevas sanciones contra miembros del chavismo como el vicepresidente Tareck El Aissami o los magistrados del Tribunal Supremo.

Estas medidas han servido para privar a aliados cercanos a Maduro de activos y propiedades que pudieran tener en EE UU, bloqueándoles el acceso a recursos económicos. Esas sanciones han respondido a investigaciones sobre corrupción de numerosos aliados de Maduro y no directamente a la represión orquestada por esos mismos miembros en los últimos meses.

Sin embargo, desde hace meses el Gobierno estadounidense valora aplicar sanciones sectoriales contra el país, que ejercerían mayor presión al Gobierno de Maduro. En particular contra industrias como la petrolera, que supone un importante sostén económico para el régimen al estar en su control. PDVSA, la empresa estatal de petróleo venezolano, es la tercera suministradora de EE UU, razón por la cual se había escapado de las sanciones hasta ahora.

La subida de tono de EE UU también llega tras un aparente parón en los esfuerzos multilaterales, que se vieron frustrados cuando la OEA —el órgano hemisférico más importante— fue incapaz el pasado junio de aprobar una resolución de condena contra el régimen chavista. El fracaso, que marcó la cumbre anual de la organización y a la cual no acudió el secretario de Estado, Rex Tillerson, supuso una "decepción" para EE UU, según afirmó el vicepresidente Mike Pence.

Horas antes del mensaje de Trump, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, insistió en la preocupación por la crisis de Venezuela y aplaudió la participación masiva en la consulta popular del domingo organizada por los grupos opositores al presidente Nicolás Maduro. Spicer, aseguró que el éxito del plebiscito envía un “mensaje inconfundible” al régimen chavista. En sus comunicados, a los que también se unió el Departamento de Estado con su propia declaración, el Gobierno de EE UU también volvió a solicitar la celebración de elecciones libres y justas en el país bolivariano, tal y como han exigido otros diplomáticos estadounidenses desde que comenzó la última ola de protestas.

El secretario general de la OEA aplaude la consulta

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, expresó en un comunicado su satisfacción por el éxito de la consulta popular del domingo e instó a la comunidad internaconal a "sostener el pronunciamiento" de los venezolanos. Almagro, que desde hace meses impulsa en el organismo las reuniones para tratar la crisis del país bolivariano, afirmó que "la voz del pueblo nunca puede ser desoída" y que el Gobierno de Nicolás Maduro deberá respetar sus peticiones.

Entre estas figura la restitución del respeto a la ley por parte de las fuerzas de seguridad gubernamentales, responsables de crímenes en los últimos meses, así como el restablecimiento de las funciones institucionales. "El pueblo ha mandatado la realización de elecciones libres y transparentes y un gobierno de Unión Nacional. Es el deber de todos, de gobierno y oposición, que así sea", dijo Almagro.

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