Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El experimento de París para dar ayuda básica y orientación a migrantes

El Gobierno de Macron presenta esta semana su política migratoria mientras mira con recelo el proyecto de la capital para dar diez días de techo y abogados a los recién llegados

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, durante el lanzamiento del programa de acogida a los migrantes en un refugio en La Chapelle.

A pesar del intenso calor que atraviesa el tejado de uralita y se reconcentra entre los muros de hormigón; a pesar de la falta de intimidad que supone compartir con otros tres hombres desconocidos un angosto contenedor de madera contrachapada transformado en habitación, Abdul Qayum Shirzad, un afgano de 26 años, sonríe satisfecho. Y aliviado. Ha logrado una cama en el muy demandado centro humanitario de acogida temporal de la Puerta de La Chapelle, en París, y sabe que, al menos por unos días, su pesadilla migratoria tendrá un respiro.

“Fuera, en la calle es difícil y hay tensiones, aquí nos cuidan, es un ambiente agradable aunque es un poco pequeño, con tanta gente que se queda fuera”, cuenta Abdul, que dejó su país en 2015 amenazado por haber trabajado para ISAF, las fuerzas internacionales, y pasó dos años en Alemania, hasta que su petición de asilo fue rechazada y se vio obligado otra vez a iniciar un viaje de final impreciso. Al contrario que los planes del Gobierno de Emmanuel Macron, que quiere facilitar los procesos para los refugiados pero, a la par, diferenciar entre los que califican para pedir asilo y otros migrantes, en La Chapelle no se hace distinción alguna. Todos pueden entrar y ser atendidos.

“Aquí los migrantes se pueden reposar y reflexionar qué quieren hacer, si quedarse en Francia o continuar su camino hacia otros países, como Inglaterra”, explica Amélie El Hassak-Marzorati. “Muchos no saben aún cuando llegan qué hacer, y necesitan tiempo y espacio para pensar y descansar en un lugar digno”, agrega la directora general adjunta de Emaüs Solidarité, la organización que gestiona  este refugio temporal para hombres abierto hace ocho meses por la alcaldía de la capital francesa ante la inacción del Estado frente a la “saturación migratoria”, aunque el Gobierno del socialista François Hollande acabó cooperando en el proyecto.

El albergue -el primero de Europa, según sus promotores, que ofrece atención básica y orientación en el centro de una gran ciudad- tiene capacidad para 400 hombres, que pueden permanecer un máximo de diez días. Tiempo suficiente, según los organizadores, para descansar, recibir atención médica —hay una clínica con personal médico y psicológico— y asistencia jurídica antes de ser desviados a otros centros de migrantes instalados en todo el país.

Todos han pasado antes por el “polo de acogida” o, como se le conoce popularmente, la “burbuja”, una gigantesca tienda de campaña oval situada en la entrada del recinto que, cada día, acoge a hasta 250 personas, mujeres, hombres y niños. Este centro de día es para muchos el primer contacto con expertos —y el primer momento de descanso, aseo y asistencia médica— desde su partida de sus países de origen, un viaje que en la mayoría de los casos ha sido largo y peligroso. Desde la “burbuja” pueden ser dirigidos, en caso de los hombres, al albergue temporal situado en la misma localización o a uno situado en Ivry, en el sur de París, para mujeres solas, parejas o familias.

Muestra del colapso del sistema —cada día llegan entre 60 y 70 nuevos migrantes a París— son los campamentos improvisados e insalubres que se forman alrededor del centro, donde los migrantes se instalan en centenares de tiendas de campaña que colapsan las vías mientras esperan, a veces durante semanas, ser atendidos. El viernes, la alcaldía evacuó a más de 2.500 migrantes que acampaban a la espera de ser atendidos en el centro de La Chapelle. Pero cuando ni siquiera habían acabado las tareas de limpieza de la zona, varios migrantes regresaban para instalar de nuevo sus tiendas de campaña. Su número crece de nuevo cada día. En los últimos dos años, ha habido 34 operaciones de levantamiento de campamentos de migrantes en París.

La alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo, ha reclamado una acción más contundente del Gobierno. El momento no es fortuito. Este miércoles, el ministro del Interior, Gérard Collomb, debe presentar su plan migratorio que, previsiblemente, propondrá acortar los plazos para la concesión de asilo a un máximo de seis meses.

Pero esto no es suficiente, según Hidalgo y expertos en el terreno. La alcaldesa ha presentado una “ley de acogida e integración de inmigrantes por motivos humanitarios” que prevé aumentar a 75.000 las plazas para demandantes de asilo hasta 2022 y pide un “reparto equilibrado de inmigrantes” en toda Francia, especialmente en las ciudades situadas en la ruta migratoria.

“No nos enfrentamos a una crisis migratoria, sino a una crisis en la recepción de los inmigrantes", según Hidalgo.

El Hassak-Marzorati estima que serían necesarios al menos “cuatro centros humanitarios temporales situados en los cuatro puntos cardinales del país” similares al creado en París y por el que, desde su apertura en noviembre, han pasado más de 12.000 personas. Pero el Gobierno de Macron no parece dispuesto a ello. Durante su visita a Calais, otro de los lugares donde se han creado grandes campamentos irregulares de migrantes que intentan llegar a Reino Unido, Collomb dijo, a finales de junio, “desconfiar” de los centros temporales “que se dicen dispuestos a acoger a los inmigrantes solo por unos días y que al final se prolongan en el tiempo”.

Más información