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Juicio por corrupción en París

El testigo más temido por Teodorín Obiang

Un ecuatoguineano residente en Alcorcón testigo clave en el juicio contra el hijo del dictador africano

Bajo protección policial Germán Pedro Tomo, de 57 años, empresario ecuatoguineano, espera en su casa de Alcorcón (Madrid) que transcurran los últimos días antes de acudir a una de las citas más importantes y comprometidas de su vida. La semana próxima comparecerá como uno de los testigos principales de la fiscalía francesa al juicio que se acaba de iniciar en París contra Teodoro Nguema Obiang, de 49 años, hijo del presidente de Guinea Ecuatorial, acusado de corrupción, blanqueo, desvío de fondos públicos y abuso de confianza. El hijo del dictador africano se enfrenta a una condena de diez años de prisión y a una multa de 50 millones de euros, casi la mitad de sus bienes embargados en Francia.

Teodorín Obiang, vicepresidente de Guinea Ecuatorial.

Germán lleva años aguardando este momento. Acaba de recibir los billetes de avión y la reserva del hotel en el que se alojará en la capital francesa cerca del Tribunal Correccional de París donde el pasado lunes se inició la primera vista que celebra un tribunal europeo contra un dictador africano. A Teodorín le acusan de saquear 110 millones del Tesoro Público de Guinea Ecuatorial y blanquearlo en París.

El camino de este testigo no ha sido fácil: amenazas, chantajes y en 2005 un intento frustrado de asesinato que casi le cuesta la vida a su hermano Manuel al que dos sicarios colombianos contratados por dos españoles que residían en Guinea Ecuatorial apuñalaron por error en la puerta de su casa de Alcorcón. “Se equivocaron. Pensaron que era yo”, recuerda. “Los que ordenaron el crimen querían hacer un favor al régimen del dictador”, afirma Tomo. Los colombianos pasaron 11 años entre rejas. Interior puso escolta a la familia de Tomo porque las autoridades judiciales francesas reclamaron que se protegiera a uno de sus testigos más preciados.

"Contaré como nos obligaba a pagarle comisiones ilegales cuando era ministro de Bosques"

En los últimos seis meses Tomo no ha salido casi de su casa en Alcorcón porque, según relata, ha recibido avisos de distintas personas que le alertaron de que su vida corría peligro. "Me dijeron que tuviera mucho cuidado porque Obiang estaba empeñado en que no acudiera a declarar a este juicio. La verdad es que yo y mi familia hemos vivido preocupados todo este tiempo. En 2013 me enviaron a una persona para intentar convencerme de que cambiara mi testimonio", afirma.

Teodorín no ha acudido al juicio amparándose en una inmunidad diplomática que la Justicia francesa no le reconoce. Su abogado Emmanuel Marsigny, solicitó durante la apertura del juicio que se le facilitara la lista de testigos que ha propuesto la fiscalía francesa, pero la juez que preside la vista lo denegó. Quiere proteger la seguridad de los que se han atrevido a comparecer y relatar su experiencia con El Patrón, apodo con el que se hace llamar el hijo de Obiang, exministro de Agricultura y Bosques y actual vicepresidente segundo del país, una excolonia española de 1.200.000 habitantes y 28.051 kilómetros cuadrados.

La defensa de Teodorín pidió, también, sin éxito que se aplazara el juicio a la espera de que se cierre la causa paralela abierta ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Alegó que no ha tenido tiempo para preparar la defensa y no presentó ningún testigo pese a que el pasado 10 de enero logró atrasar el juicio prometiendo que necesitaba seis meses más para traer ante el tribunal a diez testigos.

Dos sicarios colombianos intentaron asesinarle en la puerta de su casa. Vive protegido por la Policía

Germán Pedro Tomo declarará que pagó comisiones ilegales a Teodorín para poder exportar madera de Guinea Ecuatorial y exhibirá documentos y detalles del sistema corrupto con el que hijo preferido de Obiang y su posible sucesor se enriqueció extorsionando a empresarios, muchos de ellos españoles.

Germán Pedro Tomo en su casa de Madrid.
Germán Pedro Tomo en su casa de Madrid.

“Yo fui una de sus víctimas. Estoy dispuesto a contarlo todo. Ahora no voy a echarme atrás. Han sido muchos años de sufrimiento”, asegura el empresario y exdiputado del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), el partido de Obiang. Desde que salió de su país en 2004 es uno de sus opositores en el exilio.

La Fiscalía acusa a El Patrón de saquear 110 millones del Tesoro Público de su país y blanquearlo en París

Tomo ya relató ante los jueces los presuntos métodos corruptos de Teodorín. Lo hizo en 2012 en la sede la Fiscalía Anticorrupción en Madrid ante una comisión judicial francesa dirigida por los jueces Roger Loire y René Grouman, fiscales, y la entonces juez de enlace Helen Davos. Y tras él esgrimieron sus peripecias otros ocho emprendedores españoles que antes de iniciarse la causa revelaron a EL PAÍS el presunto chantaje al que fueron sometidos por el hijo del dictador cuando dirigía la empresa Somagui Forestal. Nadie que quisiera exportar madera desde Guinea Ecuatorial podía hacerlo sin pasar por la caja de la citada empresa. Y los que se negaban o no podían pagar más acababan en una cárcel y terminaban entregando su empresa a los enviados de El Patrón para salvar su vida.

La expectación que ha despertado el juicio contra el hijo del dictador africano ha obligado a habilitar una sala para acoger a varios centenares de personas. Hasta el próximo 7 de julio el tribunal escuchará las acusaciones contra Teodorín recogidas en un escrito de 36 folios que adelantó este periódico hace un año. Un documento en el que se describe con detalle la vida de derroche y lujo desaforado del posible sucesor de Teodoro Obiang.

“Alcohol, putas y drogas”. Así definió a los fiscales el mayordomo Didier M. la trepidante vida parisina del vicepresidente segundo de Guinea Ecuatorial. Maletas repletas de millones de euros, valijas diplomáticas reventadas de dólares, una colección interminable de coches de lujo de distintos colores, ropa de las tiendas más caras de la avenida Montaigne, obras de arte, relojes, joyas, cuberterías. Todo acumulado en la enorme mansión de 4.500 metros cuadrados y cinco alturas en el número 42 de la avenida Foch por la que pagó 25 millones de euros (ver gráfico). Estos y otros bienes han sido embargados en esta investigación denominada “Bienes mal adquiridos” que se ha convertido en un hito porque es la primera vez que la Justicia europea juzga a un dirigente africano por corrupción.

Las pesquisas contra Teodorín en Francia se iniciaron a raíz de una denuncia presentada por la ONG Transparency International. El hijo de Obiang llegó en octubre de 2015 a un acuerdo con la Justicia norteamericana para que se cerrara su caso por fraude y blanqueo de capitales en EE.UU. Cercado por la pericia de los investigadores de la Sección de Lavado de Dinero del Departamento de Justicia  aceptó vender su villa de Malibú, valorada en 30 millones de dólares, parte de la colección iconográfica de Michael Jackson, y entregar el dinero a organizaciones de caridad en EE. UU que ayudan al pueblo guineano.

Investigacion@elpais.es

Valor de los bienes y compras embargados a Teodoro Obiang Nguema Mangue

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