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Johan Galtung: “La UE va a sobrevivir, pero tiene que ser más modesta”

Padre de los estudios sobre la paz, este noruego ha mediado en casi un centenar de conflictos, como Afganistán o Sri Lanka

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Johan Galtung (Oslo, 1930) ha hecho de la empatía su religión. Solo comprendiendo de verdad lo que quiere el enemigo puede comenzar la solucionarse un conflicto, sostiene Galtung, mediador con mayúsculas, conocido como el padre de los estudios sobre la paz. Este sociólogo y matemático noruego ha mediado en casi un centenar de conflictos, entre ellos el de Afganistán o el de Sri Lanka. 

A Galtung se le escucha además, porque se ha convertido en una suerte de visionario, capaz de predecir acontecimientos históricos. La observación minuciosa de comportamientos humanos enfrentados y la aplicación de métodos científicos que ha desarrollo le permiten adivinar reacciones políticas y sociales a determinados contextos y equilibrios de fuerzas. Acertó por ejemplo cuando predijo la caída de la Unión Soviética o las protestas de Tiannamenn. En 2009 escribió The Fall of the American Empire, donde aseguraba que antes de 2020, Estados Unidos perdería su hegemonía mundial.

A sus 87 años continua muy activo en el mundo académico y en Trascend, la plataforma de estudios de la paz que fundó junto a su mujer, la investigadora Fumiko Nishimura, de quien el sociólogo no se separa, tampoco durante la hora y media larga que dura esta entrevista. En Madrid, ha sido investido recientemente doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. Suman ya una docena los doctorados que ha recibido este pionero de la paz archipremiado. Galtung sin embargo lo vive con la misma ilusión que el primero.

Pregunta. Los niveles actuales de paz en el mundo son asombrosos. Sin embargo, la sensación de que todo puede saltar por los aires en cualquier momento es creciente. Millones de votantes cabreados por todo el mundo, una islamofobia rampante y líderes populistas arengando. Hay quien piensa que asistimos a conjunción de fuerzas que recuerda a los años 30.

Respuesta. Yo hago la diferencia entre la paz negativa, es decir, la ausencia de violencia y la paz positiva. La ausencia de violencia negativa es notable. Pero ahora hay mucho miedo, sobre todo a una guerra nuclear.

P. ¿Puede ser el Estados Unidos de Trump una amenaza para la paz mundial?

R. Tenemos miedo de que EE UU actúe a la desesperada, pero Trump es todavía una interrogación. Antes decíamos que no había que tener en cuenta tanto sus palabras como sus hechos, pero parece que sí está traduciendo en hechos sus palabras y eso me da miedo.

P. Usted piensa que Estados Unidos dejará de ser hegemónico.

R. La idea estadounidense de querer gobernar el mundo es patológica. El mundo hay que gobernarlo entre todos. Hay ocho grandes regiones y su presencia crecerá en detrimento de los Estados. En un futuro próximo, las regiones unidas reemplazarán a las naciones unidas.

P. Los puentes entre Occidente y el mundo musulmán también se quiebran .

R. El problema es que los musulmanes conocen mucho de nosotros, pero los europeos sabemos muy poco de ellos. Tiene que haber un aprendizaje mutuo. Alemania ha sabido trabajar muy bien el diálogo con el islam.

P. Conocerse no basta para garantizar la paz.

R. Hay un país europeo que hizo algo formidable. Fue la Italia de [Silvio] Berlusconi. Pidió disculpas por la colonización italiana de Libia en 1911. Otros países harían bien en aprender de ese gesto. Yo lo llamo la ley fundamental de Galtung: Cuando hay un acto de violencia, el violento olvida, pero la víctima nunca olvida. Los traumas del pasado son importantes. Francia y Reino unido pueden elegir sus peores crímenes y pedir perdón.

P. Por un lado brota la islamofobia y por otro, el victimismo se propaga por ejemplo, entre los musulmanes europeos.

R. El victimismo es un tipo de ideología. Es una mentalidad, el reverso de sentirse el pueblo elegido. La solución al victimismo es tomar las riendas del propio destino, que es lo que ha sucedido en América Latina. Hay que entender que de los 57 países islámicos, 56 fueron viejas colonias occidentales. El que falta es Irán.

P. El riesgo de conflicto con Irán es uno de los que se perfilan con mayor claridad.

R. El tratado [el acuerdo nuclear iraní] que va a durar poco tiempo. La solución habría sido un Oriente Próximo libre de bombas atómicas, pero yo no veo a Irán como una amenaza.

P. Viendo el derramamiento diario de sangre en Siria es difícil no pensar que la violencia es innata al ser humano.

R. La violencia no es innata. La necesidad de comer y el sexo sí forman parte de la naturaleza humana y por eso hemos comido y tenido sexo continuamente a lo largo de los siglos. Pero en cuanto la violencia, hay variaciones enormes a lo largo de la historia.

P. ¿Y la violencia contra las mujeres? No cesa.

R. Es una estructura de poder y se llama patriarcado. España está en una posición terrible. Las autoridades españolas han hecho muy buen trabajo a favor de la igualdad, pero se han olvidado de hablar con los hombres. No les han explicado bien que la llamada emancipación de las mujeres es irreversible y que su matrimonio –y también su sexo- van a ser mucho mejores con relaciones igualitarias. La lógica de la mediación es la misma entre regiones, islam-occidente o entre géneros. Hay que hablar con todos, entender lo que necesitan y buscar una solución. Cuando hay un grupo que está abajo, quiere subir. Pueden ser las mujeres, una raza o una clase social. Los que están arriba tienen miedo de que cuando suban los de abajo, les traten como les han tratado ellos.

P. La Unión Europea se enfrenta a una eurofobia, que va en aumento. ¿Piensa que los líderes europeos deberían haber sido más empáticos y haber escuchado las señales que llegaban de los países miembros?.

R. Sí. La UE no ha tenido excesiva empatía con los miembros y de repente el Brexit o el Frente Nacional aparecen como una sorpresa. La UE ha hecho su expansión demasiado rápido. Demasiados miembros y demasiados asuntos en poco tiempo. Fueron surgiendo las críticas, pero Bruselas siguió hacia adelante, como si no pasara nada y ahora viene el castigo. La UE va a sobrevivir, pero tiene que ser más modesta e ir a menos velocidad; tal vez a dos velocidades. Tiene sobre todo que escuchar a los miembros. Son diligentes en su trabajo y han logrado éxitos enormes, pero hay una cierta arrogancia. Para empezar, han logrado 40 años de paz, y no solo entendida como ausencia de violencia, sino también paz positiva, es decir cooperación. El problema es que todo viene de arriba y los viejos miembros se han sentido anulados, sentían que Bruselas no contaba con su opinión. 

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