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Trump y Putin acuerdan mantener el diálogo y cooperar en Siria contra el ISIS

El presidente de EE UU lima asperezas con el Kremlin tras las sanciones impuestas por la Administración de su predecesor, Barack Obama

Un hombre camina frente a un mural de Vladimir Putin y Donald Trump en Belgrado el pasado 25 de enero de 2017. Ampliar foto
Un hombre camina frente a un mural de Vladimir Putin y Donald Trump en Belgrado el pasado 25 de enero de 2017. AFP

La relación entre Estados Unidos y Rusia, que acabó la etapa de Barack Obama en la Casa Blanca con la peor crisis diplomática en décadas, entró este sábado en una nueva etapa. El presidente americano, Donald Trump, y el ruso, Vladimir Putin, acordaron por teléfono mantener "contactos personales regulares" y defendieron la necesidad de cooperar en Siria para derrotar al grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés), según fuentes del Kremlin.

Trump dedicó la mañana del sábado a una sesión de diplomacia telefónica con el mundo hecho un manojo de nervios por sus políticas y el giro aislacionista y proteccionista que dibujan para Estados Unidos, el país más rico y poderoso del planeta. Con la dura orden contra refugiados de seis países musulmanes recién aprobada, el presidente habló también con los líderes de Japón, Shinzo Abe, Alemania, Angela Merkel, y Francia, François Hollande.

Pero la expectación de la jornada estaba centrada en Putin, con quien el nuevo presidente americano ha mostrado una proximidad inusitada, especialmente llamativa en Estados Unidos ahora que los servicios de inteligencia han acusado a Moscú de instigar un plan de ciberespionaje para influir en las elecciones presidenciales a favor del empresario neoyorquino. La cercanía con Rusia trae de cabeza a su propio partido, el Republicano, y siembra la inquietud entre los aliados europeos por las sanciones derivadas del conflicto en Ucrania. Además, Obama impuso sanciones y expulsó a varios diplomáticos en la recta final de su mandato como represalia por el caso del espionaje. El futuro de estas medidas también está en cuestión ahora mismo.

En la charla, la primera desde que el empresario neoyorquino llegó a la presidencia de Estados Unidos, no abordaron el asunto de sanciones, según el Kremlin. Las primeras palabras de Putin fueron de felicitación. Luego, en los 45 minutos que duró el intercambio de opiniones, trataron varios temas internacionales. Ambos líderes, según el Kremlin, desean trabajar conjuntamente para estabilizar y desarrollar las relaciones ruso-estadounidenses. Moscú no ha dado muchos detalles de lo que hablaron sobre estos temas, pero en cuanto a Siria, Trump y Putin se mostraron partidarios de lograr "una verdadera coordinación de las acciones rusas y estadounidenses con el fin de derrota al Estado Islámico y a otros grupos terroristas" en ese país árabe, según informó el servicio de prensa del Kremlin.

El presidente de EE UU, Donald Trump, durante una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, el 28 de enero de 2017.
El presidente de EE UU, Donald Trump, durante una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, el 28 de enero de 2017. EFE

Estados Unidos y Rusia rompieron su diálogo en torno a Siria el pasado octubre, tras un periodo en el que las conversaciones tampoco eran muy fluidas. Mientras Moscú apoya al régimen de Bachar el Asad y Washington le había acusado de crímenes contra la población civil.

Además del problema sirio, Trump y Putin discutieron la situación en el Oriente Próximo, el conflicto árabe-israelí, la esfera de la estabilidad estratégica y de no proliferación de las armas nucleares, el problema nuclear iraní y la península de Corea. También trataron la situación en torno a Ucrania. Pero lo principal para ambos líderes es "unir los esfuerzos en la lucha contra la principal amenaza: el terrorismo internacional".

Ambos presidentes subrayaron asimismo "la importancia de restablecer las relaciones económico-comerciales entre los círculos de negocios" de Rusia y Estados Unidos lo que se reflejaría positivamente en las relaciones bilaterales. Por último, acordaron dar las instrucciones correspondientes para preparar las posibles fecha y lugar de su encuentro personal.

Trump también conversó con Merkel, a quien recientemente acusó de haber cometido un “error catastrófico” con la política de acogida de refugiados y con el presidente francés, públicamente muy crítico. El republicano aceptó la invitación de la canciller de acudir el próximo julio a la cumbre del G-20 que se celebrará en la ciudad germana de Hamburgo. Según la Casa Blanca, ambos líderes coincidieron en la importancia de la OTAN -alianza atlántica que Trump ha tachado de "obsoleta"- y en que todos los socios deben contribuir una "una aportación justa". El presidente criticó durante la campaña los costes que asume Estados Unidos en esa cooperación y criticó directamente a Alemania y Japón.

En su conversación con Abe, Trump recalcó el “compromiso” de Estados Unidos con la seguridad de Japón, unas palabras que cobraban especial importancia después de que esas críticas. Ambos mandatarios, que se verán en la Casa Blanca el 10 de febrero, acordaron que "consultarán y cooperarán ante la amenaza que supone Corea del Norte", según la versión de la Casa Blanca. La nota oficial también señala que se comprometieron a “profundizar el comercio bilateral y la relación sobre inversiones", según el comunicado.

El presidente francés el más crítico y recalcó a Trump que la defensa de la democracia implica el respeto de los principios en los que se sustenta, "en particular la acogida de los refugiados". Hollande, con un pie ya fuera de la presidencia, "recordó su convicción de que el combate para la defensa de nuestras democracias no es eficaz  salvo que nos enmarquemos en el respeto de los principios que las sustentan, en particular la acogida de refugiados", según el Elíseo.

Un rato antes, en una cumbre de los países del sur de la Unión Europea, Hollande fue el único de que emitió un mensaje claro y contundente contra las primeras políticas de Trump y dijo que Europa "debe responder" a las posiciones más radicales.