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La Haya juzga un antiguo niño soldado de Uganda por crímenes de guerra

Lugarteniente de Joseph Kony, se le acusa de secuestrar, asesinar y esclavizar sexualmente a menores

El rebelde ugandés Dominic Ongwen, durante la primera sesión del juicio que se celebra, este martes, contra él en la Corte Penal Internacional en La Haya.

La Corte Penal Internacional (CPI) afronta a partir de este martes un problema moral que deberá resolver con la ley en la mano. Dominic Ongwen, de 41 años, antiguo niño soldado ugandés, está acusado de 70 cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos entre 2002 y 2005. Secuestrado y brutalizado por los milicianos del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en sus siglas en inglés), la organización extremista cristiana dirigida por Joseph Kony, que desea imponer un régimen teocrático en Uganda, llegó a convertirse en lugarteniente de su captor. Con la autoridad conferida por dicho cargo, supuestamente alistó menores y los torturó como hicieron con él, secuestró niñas para convertirlas en esclavas sexuales, asesinó y saqueó. En custodia desde 2015, es víctima y verdugo a la vez, aunque perpetró los delitos cuando era mayor de edad. Como la Corte solo tiene competencia si los acusados han cumplido 18 años, de ser hallado culpable, su pasado puede considerarse una circunstancia atenuante. Es la primera vez que los matrimonios y embarazos forzosos figuran en el pliego acusatorio visto por la CPI.

En su primera intervención, la fiscal jefe de la Corte, Fatou Bensouda, ha descrito "la inclinación del acusado por someter a las niñas, y pegar a las que se resistieran". Una de las violaciones salvajes por las que deberá responder, le presenta "amenazando a la pequeña, que lloraba y gritaba, con la bayoneta de su fusil", según consta en la declaración escrita de la víctima.

La atormentada biografía de Ongwen ha llevado a su defensa a solicitar la suspensión temporal de las sesiones. Pedían que su cliente fuera examinado por diferentes “psiquiatras o psicólogos para asegurarse de que entiende los cargos que se le imputan, comprende la naturaleza de sus propios actos, y si está, por tanto, en condiciones de atender las sesiones”. La petición ha sido denegada por la sala, “porque la defensa ha tenido tiempo suficiente para llevar a cabo las pruebas médicas, y aunque exploró dicha posibilidad ya en 2015, ha esperado hasta el último minuto para demandar la interrupción del proceso”, ha dicho su presidente, Bertram Schmitt.

Antes de continuar, sin embargo, el tribunal, formado por tres magistrados, se ha visto obligado a decidir si Ongwen, que comandó la Brigada Sinia y ordenó ataques contra campos de refugiados en el norte ugandés, distingue entre su responsabilidad personal y la campaña de terror del LRA. Preguntado sobre el particular, él ha dicho lo siguiente: “Entiendo los cargos, pero yo no soy el Ejército de Resistencia del Señor. Solo uno de sus integrantes, que cometió delitos, sí. Pero el líder es Kony. Y el Ejército, como entidad, fue el que secuestró y torturó al norte de Uganda. No yo solo”. Schmitt le ha contestado de este modo: “Las acusaciones que usted leyó y aceptó en enero de 2016 son las mismas de ahora. No creemos que haya cambiado su capacidad de comprensión desde entonces”. Cuando le han requerido si se declaraba culpable o inocente, Ongwen ha replicado que “oyó hablar de la Corte Penal en la selva”, y se sentía “otra vez allí”. “¿Acaso creen que yo lideraba el Ejército de Resistencia del Señor?”, ha repetido. “Está usted aquí para contestar preguntas, no para hacerlas. A lo largo del juicio serán resueltas todas las dudas que puedan surgir”, ha sido la réplica.

El crimen del matrimonio y embarazo forzados

La Federación Internacional de Derechos Humanos ha saludado la apertura del juicio en nombre de “las más de 4.000 víctimas que participarán en el mismo y los miles de supervivientes ugandeses, que llevan 14 años esperando a que se haga justicia”, señalan sus portavoces. La ONG también aplaude la ampliación de los cargos para que incluyan “las violaciones, matrimonio y embarazo forzados y el esclavismo sexual, que habían sido retirados al principio”. Las vistas se reanudarán el 16 de enero.

Reclamado también por la CPI, Joseph Kony se apoya en la Biblia para derrocar al actual presidente, Yoweri Museveni. Una vez apartado del poder, Kony lideraría el país aplicando los Diez Mandamientos. “Harto de esconderse”, según ha declarado el propio Ongwen, en 2015 desertó del LRA cuando se encontraba en la República Centroafricana. Custodiado allí por fuerzas estadounidenses, fue entregado luego a la Corte por las autoridades africanas. El caso ha llegado a la justicia internacional a petición del Gobierno de Uganda, y la fiscalía de la CPI abrió sus investigaciones en 2004. Un año después fueron cursadas sendas órdenes de arresto contra Ongwen, Kony, y otros tres comandantes del LRA. La fiscalía da por muertos a tres de ellos. Permanece huido Joseph Kony.

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