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Islandia apuesta por el continuismo pese al ascenso de los Piratas

El conservador partido de la Independencia gana aunque necesitará el apoyo de otros dos partidos y la formación antisistema queda tercera

Los tambores de guerra que sonaban hace días contra el establishment en Islandia se han silenciado. Los partidos tradicionales han sido finalmente los más votados en unas elecciones en las que todas las encuestas pronosticaban a los antisistema del Partido Pirata como gran vencedor. Los comicios de este sábado revalidan la coalición de centro-derecha que gobernaba el país desde hace más de un lustro, dejando por cuasi utópica la alianza alternativa que pretendían formar los piratas y otros partidos de la oposición.

La candidata de los Piratas Birgitta Jonsdottir.
La candidata de los Piratas Birgitta Jonsdottir. AFP

El conservador Partido de la Independencia ha ganado los comicios con el 29% de los sufragios, pero depende de una nueva fuerza para seguir en el poder. El Movimiento de Izquierda Verde es segundo (15,9%) por delante del Partido Pirata (14,5%), que aunque no ha cumplido los pronósticos de los últimos sondeos sí ha obtenido el triple de papeletas que en 2013, cuando solo recibió el 5,1% del voto. El Partido de la Independencia ha cosechado 21 escaños frente a los diez que han obtenido tanto el Movimiento de Izquierda Verde como el Partido Pirata.

La pequeña isla del Atlántico Norte ha votado de manera anticipada después de que el pasado abril el primer ministro, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, dimitiera tras verse involucrado en la trama de sociedades offshore conocida como los Papeles de Panamá, destapada la pasada primavera —y que ha salpicado también a más de un centenar de personalidades de todos los ámbitos de la vida pública internacional— que salió a la luz tras una investigación de dos años del Consorcio Internacional de Periodistas.

Con todas las papeletas escrutadas, en un país con poco más de 320.000 habitantes, la actual coalición de Gobierno de centro-derecha suma ya 29 escaños de los 63 en el Parlamento Nacional. Los Independientes, hasta ahora socios minoritarios en el Ejecutivo, recibirían 21 de ellos, superando a lo Progresistas, que lideraban la alianza.  Aunque la coalición pierda la mayoría absoluta lograda en 2013, seguirá en el poder si logra el apoyo de Reforma, quinta fuerza en la Cámara con siete escaños. Y todo parece indicar que así será, pues coinciden en las líneas de política económica que quieren aplicar en el país. De esta forma, el Parlamento islandés, fragmentado en siete fuerzas, dificulta el alcance de nuevos equilibrios: el Gobierno no sería de dos fuerzas, sino de tres.

Reforma, que con sus siete escaños tiene ahora la llave de Gobierno, es una escisión europeísta de los conservadores del Partido de la Independencia. Aunque ha mantenido una actitud ambigua en campaña, sin querer vincularse a ningún bloque, está más cercana ideológicamente a los conservadores del actual ministro de Finanzas, Bjarni Benediktsson, que se perfila como el candidato a formar Gobierno.

Resultados agridulces

Islandia, aunque no tanto como se esperaba y adivinaban las encuestas, ha castigado también la corrupción. Los progresistas —centristas en su ideología— del primer ministro acusado de estar involucrado en la trama de sociedades opacas en paraísos fiscales, Sigmundur David Gunnlaugsson, son los grandes perdedores, ya que tendrán 8 representantes, 11 diputados menos que actualmente. Pero serán igualmente necesarios para formar un Gobierno que continúe garantizando las premisas del establishment.

La sensación agridulce se la llevan los piratas de la poetisa de 49 años Birgitta Jonsdottir. Las encuestas auguraban para la formación antisistema hasta un 22% de intención de voto —las más optimistas llegaron a darles casi el 30%— , pero finalmente se han quedado como la tercera fuerza política más votada. “Estamos muy satisfechos”, dijo la líder del movimiento, según recoge la agencia France Presse.

Finalmente, de tres escaños que consiguieron en 2013, tan solo unos meses después de haber sido concebidos como fuerza política en el país, han pasado a triplicar su resultado ocupando nueve sitios en la cámara de representantes del país. La Alianza Socialdemócrata, obtiene los peores resultados de su historia con el 5,7% y tres escaños.