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Colombia y las FARC pactan un plan para afianzar el cese al fuego bilateral

Ambas delegaciones solicitan a la ONU que se mantenga en el país

Representantes del Gobierno de Colombia y de las FARC, en La Habana.
Representantes del Gobierno de Colombia y de las FARC, en La Habana.

Las delegaciones del Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC reunidas en La Habana han comunicado la mañana del viernes, horas después de que el presidente Juan Manuel Santos fuera galardonado con el Nobel de la Paz, que se han reunido con el jefe de la Misión Especial de las Naciones Unidas en el país, Jean Arnault, y han acordado "un protocolo" que afiance el cese al fuego bilateral pactado el pasado 23 de junio. "Está dirigido a prevenir cualquier incidente en zonas de preagrupamiento y asegurar un clima de seguridad y tranquilidad con la plena aplicación de todas las reglas que rigen lo pactado". El anuncio se produce tres días después de que el mandatario colombiano prorrogara, por el momento, el fin de las hostilidades hasta el próximo 31 de octubre.

La Misión de la ONU está desplegada en territorio colombiano desde agosto, cuando comenzaron los trabajos de verificación de las zonas veredales donde está previsto que se concentren las FARC una vez se aprueben los acuerdos de paz, firmados el 24 de septiembre, y siempre que se tramite en el Congreso la ley de amnistía contemplada en el último punto del proceso. Desde que el pasado domingo, los colombianos rechazaran en las urnas lo pactado, el equipo de Naciones Unidas espera una nueva luz verde para ponerse a trabajar. "Solicitamos al secretario general de las Naciones Unidas, y por su intermedio, al Consejo de Seguridad, que autorice a la Misión ejercer las funciones de monitoreo, verificación, resolución de diferencias, recomendaciones, reportes y coordinación del mecanismo", se lee en el comunicado. Las tres partes esperan ahora la decisión de Ban Ki-Moon.

La oposición a los acuerdos de paz pactados con las FARC, liderada por el expresidente Álvaro Uribe y su partido, ha solicitado desde que se conocieran los resultados del plebiscito que "se garantice la seguridad" de la guerrilla. Además, el exprocurador Alejandro Ordóñez, y el exmandatario conservador Andrés Pastrana han defendido la necesidad de mantener el cese al fuego bilateral, aunque durante su campaña por el no argumentaran que este pacto significaba "la rendición del Ejército ante las FARC".

De manera paralela, las delegaciones en La Habana han informado de que se avanzará con "la puesta en marcha de medidas como la búsqueda de personas desaparecidas, los planes pilotos de desminado humanitario, la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito, los compromisos respecto a la salida de menores de los campamentos y la situación de personas privadas de la libertad".

Los representantes de ambas partes han decidido no hacer referencia al Nobel de la Paz otorgado a Santos en el comunicado. Las reacciones han llegado a través de las redes sociales. Rodrigo Londoño, alias Timochenko, líder de las FARC, ha escrito que el único premio al que aspiran es al de la paz con justicia social en Colombia. Después ha felicitado al mandatario, a los garantes del proceso, Cuba y Noruega, y a los países acompañantes Chile y Venezuela, "sin los que la paz sería imposible". Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, ha comparecido posteriormente para afirmar que "el reconocimiento que le hace el Comité Noruego del Nobel es la voz de apoyo del mundo a nuestro país".

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