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La ONU suspende el envío de ayuda a Siria tras el ataque a un convoy

Cruz Roja eleva a 20 los muertos en el bombardeo de los camiones con ayuda humanitaria

El convoy de ayuda humanitaria destruido el lunes en Aleppo.

Las convenciones de Ginebra, que abogan por la defensa de unos derechos mínimos de los civiles en zonas en guerra, se han convertido en papel mojado en Siria. Ni las escuelas, ni las clínicas de maternidad, los hospitales o los paquetes de ayuda humanitaria están a salvo de los bombarderos o del fuego de artillería, en una guerra que se ha cobrado 300.000 vidas en poco más de un lustro.

"Unos 20 civiles y un empleado de la Media Luna Roja (SARC, por sus siglas en inglés) fueron asesinados mientras descargaban un camión que transportaba ayuda humanitaria vital. Mucha de la ayuda quedó destruida. El ataque deja a miles de civiles sin comida ni asistencia", hizo público este martes el Movimiento Internacional de la Cruz Roja. El ataque de la tarde del lunes alcanzó a un convoy humanitario compuesto por la ONU y la SARC, así como una clínica de esta última. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos acusa a la aviación del régimen del ataque al convoy, algo que Damasco y Moscú niegan. “De lo que sabemos del ataque de ayer, ha habido una flagrante violación de la ley humanitaria internacional, lo que es totalmente inaceptable. El fracaso en el respeto y la protección de los trabajadores y las estructuras humanitarias puede tener serias repercusiones sobre las operaciones en curso en el país, y ello privando a millones de personas de una ayuda esencial para su supervivencia”, declaró el presidente de ICRC, Peter Maurer.

De los 31 camiones que transportaban alimentos y medicinas a los 78.000 vecinos del pueblo Big Orem, en la campiña de Alepo, 18 han sido destruidos con su carga. “Uno de nuestros trabajadores ha muerto y varios han resultado heridos”, declaró a este diario en una conversación telefónica y desde Damasco Muna Al Kurdi, portavoz de la SARC. En un vídeo difundido en las redes sociales se mostraban imágenes de una clínica calcinada, en cuyo ataque falleció Omar Barakat director de las instalaciones, junto a varios camiones con el logo de la Media Luna Roja destruidos. Desde el inicio del conflicto, la SARC ha perdido a 54 de sus trabajadores.

Rusia, por su parte, ha publicado un vídeo en el que se ve a un vehículo que transporta un mortero escoltando al convoy atacado.  "En el vídeo se ve con claridad cómo los terroristas despliegan junto a la columna una camioneta con un mortero de gran calibre", afirmó Ígor Konashénkov, portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, en un comunicado. El general admite que "es verdad que no está claro quién cubre a quién: ¿ el mortero a la columna con los voluntarios de 'cascos blancos' o es totalmente al contrario? ".

Medicamentos destruidos en el bombardeo del lunes.
Medicamentos destruidos en el bombardeo del lunes. REUTERS

Fuentes del Comité Internacional de la Media Luna Roja en Siria (ICRC, por sus siglas en inglés) aseguraron a EL PAÍS que no formaban parte del convoy atacado y que al menos siete de los fallecidos en el ataque son conductores. La misma fuente afirmó que no cesarán las distribuciones en el país aunque “este incidente corre el riesgo de retrasar las operaciones acordadas”. Es sin embargo la SARC quien dispone del apoyo del Gobierno sirio y por lo tanto los encargados de coordinar toda distribución en el terreno con las agencias internacionales. “ Es indignante, porque para mandar un convoy se necesita la autorización de Damasco y por lo tanto entregamos las rutas y las coordenadas de cada distribución con antelación”, dice desde el anonimato un voluntario de las SARC desde la capital siria.

“Al final somos los civiles los que pagamos el pato siempre. Bombardean y mueren civiles. Bombardean y paralizan las distribuciones. Bombardean y nos quedamos sin médicos”, se lamenta al aparato y desde la Alepo oriental cercada, el cooperante Awad. “No hemos cancelado las distribuciones, pero las hemos paralizado hasta que podamos evaluar las condiciones en el terreno”, asegura una trabajadora de la ONU desde Damasco tras que la Organización anunciara el cese de sus actividades en Siria. “Algo va realmente mal en el mundo de hoy cuando convoyes de ayuda humanitaria, que están distribuyendo ayuda de la que dependen las vidas de miles de hombres, mujeres y niños, son atacados de esta forma. Es simplemente indignante”, remacha.

Este ataque es el más reciente de una lista cada día más amplia en cuestión de violaciones de los derechos básicos de los civiles en el conflicto sirio. Médicos sin Fronteras denunciaba dos semanas atrás un nuevo bombardeo del hospital Al Zahraa, al este de Alepo y  región en la que al menos 250.000 personas permanecen cercadas. Desde comeinzos de este año, 19 hospitales apoyados por MSF han sido alcanzados por las bombas o el fuego de artillería, según datos proporcionados por MSF España. Por su parte, la organización Physitians For Human Rights, eleva a 382 los ataques contra facilidades médicas desde el inicio del conflicto en 2011. En ellos, la gran mayoría perpetrados por la aviación siria, han muerto 757 trabajadores del personal médico.

Con un cielo saturado por aviaciones internacionales, la falta de coordinación ha provocado una serie de incidentes que han terminado por dar al traste con la frágil tregua acordada una semana atrás entre Washington y Moscú. La muerte de 62 soldados sirios bajo bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos ha sido el último gazapo, en una guerra que se recrudece con la injerencia extranjera. A los bombardeos se suma el uso del hambre como arma de guerra en un país en el que varios centenares de personas han muerto por inanición bajo unos cercos impuestos por ambos bandos. Según Naciones Unidas, más de medio millón de civiles se encuentran hoy sitiados en el país.

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