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Muere el expresidente italiano Carlo Azeglio Ciampi

Hombre de las instituciones, logró recuperar el orgullo de Italia y capitaneó el ingreso en la moneda única

Carlo Azeglio Ciampi en 2009.
Carlo Azeglio Ciampi en 2009. AP

El hombre que recuperó el orgullo de Italia. La muerte --el viernes en Roma, a los 95 años-- de Carlo Azeglio Ciampi, exgobernador del Banco de Italia, exjefe del Gobierno, expresidente de la República, trajo a la memoria aquel tiempo no tan lejano de los grandes estadistas. Durante sus sucesivos mandatos, Ciampi (nacido en Livorno en 1920) enfrentó situaciones tan complicadas como la devaluación de la lira en 1992 –que llevó a Italia a salir del Sistema Monetario Europeo dos años después de su entrada-- o las consecuencias de Tangentopoli –la extensa red de corrupción política y empresarial—, pero, ya como presidente de la República, logró fortalecer la unidad y la autoestima del país alrededor de la Constitución y del sueño europeo. Nada más conocerse su fallecimiento, el primer ministro, Matteo Renzi, lo calificó como “un hombre de las instituciones que sirvió con pasión a Italia”.

Después de permanecer al frente del Banco de Italia durante la década de los ochenta (de 1979 a 1993), Carlo Azeglio Ciampi fue llamado por el entonces presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro, para que se pusiera al frente del Ejecutivo, convirtiéndose así en el primer jefe de Gobierno no parlamentario de la historia de la República. Su corta etapa como primer ministro (de abril de 1993 a mayo de 1994) fue especialmente convulsa, por cuanto acababa de estallar Tangentopolis, la extensa red de corrupción política y empresarial puesta al descubierto por la Operación Mani Pulite (Manos Limpias) que provocó la caída del primer ministro Bettino Craxi y, con él, de la Primera República. El presidente Scalfaro pensó en Ciampi porque, en aquel momento, el Banco de Italia era una de las pocas instituciones que mantenían cierta credibilidad ante los ciudadanos. Tras un año al frente del Gobierno, se produjo la llegada al poder del primer gobierno de Silvio Berlusconi, al que forzó a reafirmar por escrito la línea proeuropea.

Ciampi siguió participando en política y, desde mayo de 1996 a diciembre de 1997, formó parte como ministro del Tesoro del Gobierno de Romano Prodi, durante el cual se produjo la entrada de Italia en el euro. Los periódicos italianos resaltan precisamente que, también desde el palacio del Quirinal, que habitó desde 1999 a 2006 como décimo presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi desempeño el papel de “garante de las instituciones, un padre de la patria que defendió la Constitución y tuteló la unidad del país en un momento en el que había que asegurar el ingreso de Italia en la moneda única”. No solo lo logró. Al combinar su decidida vocación europeísta con el orgullo de ser italiano, terminó convenciendo a sus compatriotas de las ventajas de participar en el proyecto común. Eran otros políticos a lomos de otros tiempos.