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París promete desmantelar el campo de refugiados de Calais, desbordado tras el verano

La derecha acusa al Gobierno de reducir las expulsiones de migrantes clandestinos

Vista aérea de la "jungla" de Calais, del pasado 16 de agosto.
Vista aérea de la "jungla" de Calais, del pasado 16 de agosto. AFP

La situación del campamento de refugiados de Calais, que ha duplicado su población durante el verano, es de nuevo explosiva. El ministro del Interior Bernard Cazeneuve, en su octava visita a la zona, ha prometido desmantelar completamente el asentamiento y hacerlo de una vez por todas (tras realojar a los migrantes en otros lugares) aunque sin fecha prevista todavía. A la tensión política y social suscitada por esta nueva crisis migratoria en suelo francés se une la acusación de la derecha de laxitud gubernamental a la hora de expulsar a los inmigrantes ilegales: un 20% menos de reenvíos durante el primer semestre respecto a 2015.

“El desmantelamiento por etapas se ha demostrado ineficaz”, se quejaba la alcaldesa de Calais Natacha Bouchart horas antes de la visita del ministro. “El Gobierno ha dejado que se degrade la situación y los calesianos están hartos”. Cazeneuve asegura que el plan gubernamental de seguir con la destrucción del campamento está paralizado por la justicia y esgrime los refuerzos policiales y la creación de nuevas plazas de acogida en territorio francés para reducir la tensión en la zona. Una vez en la zona ha desechado la idea de seguir el desmantelamiento por etapas.

Esta visita de Cazeneuve trata de reducir la tensión. Para el lunes próximo, vecinos y transportistas preparan una protesta que bloquee la ciudad. Las asociaciones humanitarias han alertado: la población de la llamada Jungla de Calais se ha duplicado hasta los 9.000 refugiados; 900 de ellos son menores no acompañados. Dos personas han muerto este verano en su intento por alcanzar las costas británicas. Los asaltos en el túnel y la zona portuaria son constantes. Las disputas interétnicas son habituales.

En marzo pasado, el Gobierno desmanteló la zona sur del asentamiento (donde se hacinaban un millar de migrantes) e instaló caravanas para poder alojar, en total, con las plazas ya existentes, a 2.000 personas en condiciones dignas. Había entonces menos de 4.000 refugiados. Pero el flujo de personas, provenientes en su mayoría de Sudán, Afganistán e Irak, no ha cesado. La presión ha aumentado y el número de demandantes de asilo de algunos países, como Afganistán, se ha disparado.

La crisis de Calais le estalla de nuevo al Gobierno socialista francés. La derecha le acusa de expulsar a menos clandestinos: 2.000 menos en estos primeros meses del año respecto al año precedente. Ha habido 8.660 expulsiones frente a 10.800 en el mismo periodo de 2015. Son datos confidenciales desvelados este viernes por Le Figaro. “Cazeneuve debe dar más medios a la justicia y a las fuerzas del orden”, ha reclamado Christian Estrosi, presidente de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul e importante dirigente de Los Republicanos. “Siguen llegando inmigrantes sin control alguno”, se queja Bouchart, del mismo partido. Nicolas Sarkozy, candidato al Elíseo de Los Republicanos, ha pedido que París se desentienda de Calais y devuelva a los británicos la gestión migratoria. Francia lo hace en su suelo sobre la base del acuerdo suscrito con Londres en 2003. El martes pasado, Cazeneuve recibió en París a su homóloga británica Amber Rudd. Ambos acordaron seguir colaborando en este asunto como hasta ahora.