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GES 2016

Estados Unidos, tierra de startups

El congreso global de emprendedores quiere exportar el modelo de Silicon Valley al resto del mundo

Kerry, en la apertura del GES 2016.
Kerry, en la apertura del GES 2016.

¿Cómo sería el mundo sin Bill Gates? ¿Sin Mark Zuckerberg? Muy distinto, seguro. Estados Unidos quiere mantener ese espíritu innovador. La obsesión de los últimos coletazos de la administración Obama es que ese espíritu siga presente tras su salida de la Casa Blanca como sello de identidad del país. La organización de GES, el congreso global de emprendedores, en Stanford la cuna del fenómeno startup quiere remarcar este liderazgo. Una selección de asistentes de todo el mundo, desde los grandes del momento con Uber, Google, Facebook y Airbnb en el programa, a pequeños artesanos de Chile, cubanos que comienzan a publicar aplicaciones y mujeres que luchan por su independencia, se dan cita con una idea central: para innovar hay que tomar riesgos. Y una consecuencia: perder el miedo al fracaso siempre y cuando sirva de aprendizaje. Un total de 700 emprendedores y 300 inversores que quieren crear negocios a partir de ideas.

John Kerry, Secretario de Estado, ha sido el encargado de remarcar cómo este país y su riqueza se creó a partir de soñadores que persiguen un sueño.

“Las sudaderas y vaqueros no son cosa de la Casa Blanca, pero tenemos mucho que aprender de las disrupciones que se dan en este zona”, arrancó Kerry. Después pidió a los asistentes que asuman su responsabilidad con el mundo: “Vivimos en un mundo muy complejo. Mucho más que el mundo en que crecí, durante la Guerra Fría. Necesitamos vuestros deseos, ambición y sueños para educar al mundo. Tenemos que llevar educación, sanidad y transporte para todo el mundo. Llevar la prosperidad a todo el mundo. Queremos que los negocios tengan dos caras: nuevos productos, pero también que empujen los retos globales que afrontamos”. Entre los valores de los emprendedores destacó su capacidad de lucha: “No os rendís fácilmente. No aceptáis un “no” por respuesta”.

Estados Unidos ha creado ya centros de impulso de emprendedores en Pakistan, Kenya y Camboya. No se conforman. Kerry cerró su intervención con una llamada a romper barreras, a considerar que “imposible” es una palabra que no debería existir. Reid Hoffman, creador de Linkedin, recién comprada por Microsoft, insistió en la necesidad de aprender de los emprendedores y no solo de las grandes empresas ya establecidas.

Travis Kalanick, fundador de Uber, la aplicación de transporte, explicó que hace siete años no existían y hoy son una revolución: “No solo para los pasajeros, sino también para los conductores. Con solo pulsar un botón pueden trabajar. Van al trabajo cuando lo necesitan, cuándo y cómo les apetece”.

A pesar del optimismo impertante, Kalanick explicó algunos impedimentos: “Te van a tomar por loco, para empezar. Pero la diferencia es entender la diferencia entre percepción, que es lo que se da por bueno en general, y la realidad, que a veces encaja con la percepción, y a veces es nuestra visión de futuro, lo que hacemos que suceda. Entender que te van a decir “no” miles de veces, durante años es difícil, pero es la única vía”.

Sheila C. Johnson fue la primera mujer que impulsó contenidos en televisión para afroamericanos.”En aquel momento no veían el nicho. Parece que han aprendido la lección. Los inversores tienen que apoyar a las minorías, no por ser majos sino por necesidad, porque conocen bien el mundo en que se mueven, sus necesidad, y ven más allá”, reivindicó.

Airbnb es otro de esos los fenómenos mundiales que nacieron en la Bahía de San Francisco. Brian Chesky, su consejero delegado, es poco dado a intervenciones públicas. En GES hizo una excepción para dar consejos a los asistentes. “Si puedes encontrar a 100 personas que amen tu producto, que les encante, nos vas a tener problemas”, proclamó. Su empresa hoy tiene una valoración superior a la cadena hotelera Hilton, pero no cuenta con una sola habitación en propiedad. Se han convertido en uno de los máximos exponentes de la economía compartida. Chesky habló de una habilidad, casi de un rasgo, la “resilencia contenida”. Se refirió así a la perseverancia a lo largo del tiempo. Aprovechó para quitar complejos: “Tus clientes no saben de dónde eres, ni les importa. Lo importante es tener tracción con un producto innovador”. En su opinión, la próxima ola de emprendeduría no vendrá de Silicon Valley: “Lo que falta fuera es una comunidad, un ecosistema, que es lo que hay aquí, pero ya no hay impedimentos para crear y escalar”. Se despidió con una consejo: “Nunca dejéis de aprender. Hay que apreder rápido. Id a la fuentes que saben, a los mentores, que te van a ayudar y orientar”. A Chesky se le ha colgado una etiqueta de engreído que se esforzó en borrar: “Ser emprendedor te hace humilde. Te van a decir “no” muchísimas veces, pero aprenderás”.

Este viernes será la segunda jornada en la que tendrá lugar un insólito encuentro: el presidente de Estado Unidos Barack Obama conversará con Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, y Sundar Pichai, consejero delegado de Google.

El motor económico de las pequeñas empresas

María Contreras-Sweet (Guadalajara, 1995) llegó a Estados Unidos con cinco años. Quinta de cinco hermanos aprendió la cultura del trabajo desde abajo. Pronto se dio cuenta cómo su madre apenas tenía acceso a capital.

Hoy es la máxima responsable de pequeñas empresas de la administración Obama. Antes fue Secretaria de Transporte de California. El estados más próspero de Estados Unidos, si fuese un país independiente, sería la séptima economía mundial.

La ejecutiva se ha propuesto la meta de dar acceso a los negocios a minorías. “No puede ser que dos tercios del dinero de los inversores de capital riesgo vayan a solo tres estados. Incluso es más grave, van a solo 25 códigos postales. Solo el 6% va a mujeres y, peor aún, solo el 3% a latinos”, explica con pesar.

Apoya el movimiento startup, por supuesto, pero sin dejar de lado los pequeños negocios que mueven la economía local. “Cuando vas a Filadelfia quieres comer su sándwich de queso. Hay que proteger y asegurar que estos negocios siguen adelante”, insiste.

Lanza un mensaje a mujeres, especialmente las inmigrantes: “Tenemos que pensar en grande. Soñar, imaginar que nuestro nombre estará en el edificio”. En su opinión, es papel de empoderamiento de la mujer comienza desde la infancia. “No hay que decirles que no, sino que tengan cuidado, que experimenten. También, que prueben. Ya está bien de darle tanta importancia a que se vean bonitas”.

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